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Rectificación

Con indignación leo en el artículo ‘Solo 0,2% de refugiados en Ecuador tiene líos con la Ley’ (publicado el 15-06-12) un recuadro con un supuesto ‘punto de vista’ mío con frases como “La Salud es uno de los sectores donde más se registra discriminación” o “Las autoridades de hospitales deben conocer que podrían ser procesadas penalmente”, con lo cual se me pretende endosar juicios de valor negativos sobre los servicios públicos de salud.

Jamás he hecho tales declaraciones, peor en este momento y con esa intención. El 31 de enero, varias organizaciones (Universidad de Nueva York, Fundación Salud Ambiente y Desarrollo y Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes), presentamos un informe de investigación sobre la salud de los refugiados colombianos en Quito. Al evento asistieron medios de comunicación; un reportero de EL COMERCIO insistió días después en hacer énfasis en temas secundarios fuera de contexto. Hoy sacan esta nota en la que me citan como funcionario del Ministerio de Salud Pública (MSP) y no como investigador de ese proyecto. Ni lo esencial del informe de la investigación (datos recolectados en 2009 y 2010) ni mis puntos de vista, coinciden con lo publicado.

Estoy de acuerdo con el hecho de que mucha población colombiana refugiada y que busca protección internacional tiene condiciones de vida muy deficitarias y poco acceso a servicios y trabajos apropiados, también que es víctima de xenofobia y discriminación en diferentes ámbitos, pero rechazo la manipulación y distorsión de los productos de esta investigación y de mis opiniones. Estoy consciente de las mejoras inobjetables en los servicios del MSP y de la valiosa gestión de sus autoridades.

Nota de la Redacción. Ofrecemos disculpas al doctor Hugo Noboa Cruz y a nuestros lectores. En efecto, cometimos un error grave.

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