
Los incendios forestales en dos sectores del norte de Quito, Rayocucho (Calacalí) y Tanlahua (San Antonio de Pichincha), mantienen a los equipos de emergencia en alerta. El Cuerpo de Bomberos de Quito sostiene un operativo para controlar el fuego y evitar que avance, mientras las condiciones del terreno marcan el ritmo de las labores.
Las fuertes ráfagas de viento, la topografía y la vegetación dificultan las labores de los bomberos en Rayocucho y Tanlahua. Estos factores complican el acceso a las zonas afectadas y el control de los focos de fuego.
A las 06:00 del miércoles 12 de agosto, Bomberos Quito registró ráfagas de viento de aproximadamente 55 kilómetros por hora. Esta condición complica la operación y puede favorecer la propagación del fuego.
El comandante de Bomberos, Esteban Cárdenas, explicó que durante la noche el personal se distribuyó en dos frentes para atender la emergencia.
En el frente que da hacia Casitagua, Bomberos informó que no existe una línea de propagación. En ese punto, los equipos realizan labores de extinción y contención de focos para evitar una reiniciación.
Al lado norte, donde se observa una columna de humo, existe una línea de propagación. Allí trabajan 150 bomberos y 50 personas de apoyo.
La evaluación preliminar de Bomberos calcula unas 200 hectáreas afectadas entre los dos sectores. La institución debe validar esa cifra conforme avance la jornada.
Las condiciones geográficas dificultan el ingreso hacia las zonas donde se concentra el fuego. Los vehículos pesados no logran subir por algunos puntos del terreno.
Bomberos utiliza vehículos utilitarios pequeños para acceder a estas áreas. Además, logró habilitar una vía para subir un par de camiones.
Sin embargo, el personal debe caminar durante aproximadamente una hora para llegar a la línea de fuego y distribuirse en los puntos de trabajo.
Los equipos de emergencia utilizan cámaras térmicas, drones y un centro de mando operativo móvil para localizar los puntos calientes.
Estas herramientas permiten identificar focos con temperaturas superiores a 400 grados y orientar las labores hacia los lugares que requieren atención.
La tecnología también permite mantener un seguimiento de los puntos que podrían generar una reiniciación del fuego.
Desde el martes 11 de agosto, 150 bomberos, 23 vehículos contraincendios y personal de apoyo de la Corporación Municipal trabajan en los dos sectores.
Las labores acumulan 36 horas de trabajo. Los equipos mantienen acciones de extinción y contención para evitar que el fuego se propague hacia nuevas áreas.
El viento, la vegetación y las características del terreno obligan a mantener el despliegue de personal y recursos en Rayocucho y Tanlahua, donde Bomberos continúa con el combate de los incendios forestales.
El viento, la topografía y la vegetación dificultan el combate de los incendios forestales en Rayocucho, en Calacalí, y Tanlahua, en San Antonio de Pichincha.
A las 06:00 del 12 de agosto de 2026, Bomberos Quito registró ráfagas de hasta 55 kilómetros por hora, una condición que puede favorecer la propagación del fuego.
El incendio mantiene dos frentes de trabajo entre Rayocucho y Tanlahua, con una línea de propagación en el lado norte y focos bajo control hacia Casitagua.
En el frente hacia Casitagua no se registra una línea de propagación y los bomberos trabajan en la extinción y contención de puntos calientes. En el norte, 150 bomberos y 50 personas de apoyo combaten el fuego.
La evaluación preliminar de Bomberos calcula unas 200 hectáreas afectadas entre Rayocucho y Tanlahua.
La cifra todavía debe ser validada por la institución mientras avanzan las labores de extinción y se puede ingresar a las zonas afectadas.
El terreno dificulta el acceso de vehículos pesados a varios puntos donde se concentra el fuego.
Bomberos utiliza vehículos utilitarios pequeños y habilitó una vía para ingresar con algunos camiones. En ciertos puntos, los equipos deben caminar aproximadamente una hora para llegar a la línea de fuego.
Bomberos utiliza cámaras térmicas, drones y un centro de mando operativo móvil para localizar puntos calientes y orientar las labores de extinción.
Las cámaras térmicas permiten identificar focos con temperaturas superiores a 400 grados y mantener vigilancia sobre zonas que podrían reactivar el fuego.
150 bomberos, 23 vehículos contraincendios y personal de apoyo de la Corporación Municipal participan en las labores de emergencia.
El despliegue se mantiene desde el 11 de agosto y acumula 36 horas de trabajo para contener el avance del fuego en los dos sectores.