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Más de 1 millón de perros y gatos deambulan por Quito

El Refugio Felino Mininos Felices requiere de la ayuda de la ciudadanía para continuar con su labor. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Gozar de la compañía de una mascota es para algunas personas una de las mejores experiencias de la vida.

Copito, Adonis y Esperancita, maltratados y olvidados, son gatos que fueron rescatados por el Refugio Felino Mininos Felices, en Quito.

Desde hace 10 años se dedican a salvar a estas mascotas en situaciones difíciles. Este lugar alberga a 500 felinos y 15 perros que son abandonados.

Ángeles Ladino, administradora del refugio, cuenta que al establecimiento han llegado animales macheteados, quemados, golpeados hasta el punto de dejarlos inválidos. La lista de maltratos es larga y dolorosa, menciona.

Han tenido gatitos como Adonis, al cual le reventaron los ojos con clavos. Pese a que no puede ver, ya reconoce el sitio del refugio y convive con los otros animales.

Esta situación se repite no solo en este establecimiento, también en las calles, barrios y hogares del Distrito Metropolitano de Quito.

Para Ladino, el abandono de perros y gatos en Quito se incrementó a raíz de la crisis sanitaria generada por el covid-19 y por la situación económica que atraviesan las familias. A diario recibe llamadas de personas que alertan sobre animalitos en situación vulnerable, víctimas de maltrato o abandono.

Los cachorritos fueron rescatados del mercado Las Cuadras en condiciones no adecuadas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Ante esta problemática, Alexandra Troya, jefe de la unidad de vigilancia e investigación de Unidad de Bienestar Animal, explica que en marzo de este 2022 realizaron un censo en el Distrito, para identificar la población de perros y gatos que viven en calle.

Los resultados que arrojó el estudio son alarmantes para la ciudad. Por cada kilómetro cuadrado hay 183 perros y 131 gatos abandonados; es decir que existen 775 005 perros vagabundos y 554 785 gatos en las mismas condiciones. Hay un total de 1 329 790 animales que no tienen un hogar.

La funcionaria menciona que no todos estos animales tienen propietarios responsables y por esta razón encuentran refugio en el entorno urbano. Hacen de la calle un espacio para vivir y alimentarse. Se exponen a una serie de peligros, penurias como maltratos, enfermedades y hambre.

Para Troya, esta situación de los dos tipos de mascotas tiene que ver con factores socioeconómicos y culturales de las familias, por la falta de educación y empatía.

Con esta opinión concuerda la rescatista Karina Tacipanta. Ella menciona que a la sociedad le hace falta corazón: “desde que son niños deben ser educados en el cuidado de los animalitos, con amor y respeto por ellos”.

Tacipanta considera que la ciudad se ha convertido en un escenario, donde perros y gatos deambulan por las calles ante la mirada indiferente de las personas.

Cuenta que las labores de rescate son complejas. Por ejemplo, han encontrado cachorros en contenedores de basura o dentro de costales. “Son imágenes que impactan porque vivimos en una ciudad que no quiere a los animales y hay mucho maltrato hacia ellos”.

Estrategias para frenar el abandono y la sobrepoblación

Gianina Holguín, directora de la Unidad de Bienestar Animal del Municipio, menciona que la entidad trabaja en dos frentes para ayudar a las mascotas vulnerables.

A los animalitos que deambulan por la calle se los retira del espacio público y se los traslada al Centro de Atención Veterinaria, Rescate y Acogida Temporal (Cavrat).

En este lugar se inicia un proceso de cuarentena para examinar su estado de salud y físico. Después se realiza la esterilización y luego entra a un proceso de adopción.

El mayor índice de abandono que se detectó se centra en la población de perros adultos. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

El segundo frente es el rescate que se ejecuta a través de la denuncia ciudadana de maltrato o mala tenencia por parte de las familias.

En este caso, los gatos y perros ingresan en un proceso de medida cautelar y se los mantiene en los centros mientras dura el proceso administrativo sancionador en contra de su agresor. Cuando los resolutores metropolitanos, que son como jueces administrativos, emiten el dictamen, el animalito ingresa al sistema de adopción.

La funcionaria expresa que la labor principal de la entidad es controlar la sobrepoblación a través de campañas de esterilización.

Para esta labor se tiene un presupuesto de USD 450 000 para cumplir la meta de esterilizar a 35 000 animales. Hasta agosto de este año se han efectuado 18 000 procedimientos a gatos y perros.

Otra de las estrategias es dictar charlas educomunicacionales sobre la tenencia responsable y bienestar animal. “Hay que cambiar ese chip de que tener un animal de raza nos da un estatus; lo mejor que podemos hacer como personas, como ciudadanos de Quito, es adoptar a un peludito que no tiene hogar”, comenta Holguín.

Las sanciones

Según los datos de la Agencia Metropolitana de Control, en estos ocho meses se han ejecutado 34 operativos de control de tenencia responsable de animales; adicionalmente, 168 animales de compañía fueron rescatados.

Entre enero y agosto se han emitido 99 actos sancionatorios de contravenciones a los ciudadanos por maltrato animal.

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