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Las lluvias intensas, las inundaciones y los deslizamientos representan un riesgo para el transporte de alimentos hacia Quito durante el fenómeno de El Niño. La capital depende de productos agrícolas que llegan desde distintas regiones del Ecuador, por lo que las afectaciones a las carreteras y a las zonas de producción podrían repercutir en los mercados. Ante este escenario, las autoridades municipales preparan medidas para mantener el abastecimiento y controlar los precios.
El fenómeno de El Niño podría provocar interrupciones temporales en la distribución de productos agrícolas, principalmente por los daños que las lluvias ocasionen en los cultivos y en las vías de transporte.
Gabriel Benavides, coordinador y docente de la Escuela de Riesgos de Desastres de la UIDE, explicó que las inundaciones y los deslizamientos pueden bloquear las carreteras que conectan a Quito con otras regiones del país.
Esta situación podría reducir la llegada de productos como papa, tomate, cebolla y plátano. Una disminución de la oferta también podría provocar incrementos en los precios de los alimentos de consumo diario.
El especialista señaló que las consecuencias no afectarían a todos los sectores por igual. Los pequeños agricultores, los comerciantes de mercados populares y las familias de menores ingresos enfrentarían mayores dificultades para asumir pérdidas económicas o aumentos de precios.
Benavides también advirtió que el problema no depende únicamente de las condiciones climáticas. La concentración de proveedores, la dependencia de determinadas rutas y las desigualdades económicas pueden aumentar la vulnerabilidad de la cadena alimentaria.
La dependencia de los productos que llegan desde la Costa constituye uno de los principales factores de riesgo para el abastecimiento del Mercado Mayorista de Quito.
Según los registros de la Empresa Pública Metropolitana Mercado Mayorista de Quito, durante 2025 ingresaron 564 200 toneladas de alimentos. De ese volumen, 242 675,5 toneladas provinieron de la Costa, equivalentes al 43 % del total.
Entre los productos procedentes de esa región constan sandía, plátano y limón.
El Mercado Mayorista registra un ingreso promedio de 10 850 toneladas de productos cada semana. Por eso, cualquier interrupción en las rutas comerciales podría afectar el flujo de alimentos hacia la capital.
La empresa identifica posibles dificultades en las vías de acceso, la movilidad interna y las operaciones comerciales como parte de los riesgos asociados al fenómeno climático.
El Mercado Mayorista estableció un plan de contingencia para enfrentar posibles emergencias durante la temporada lluviosa.
El documento, que la empresa presentó ante la Comisión de Comercialización el 8 de octubre de 2026, identifica seis tipos de riesgos:
La empresa contempla la limpieza de sumideros, alcantarillas y rejillas, así como el mantenimiento de cubiertas y la inspección de las zonas de carga y descarga.
También prevé el monitoreo de taludes, la vigilancia de la quebrada mediante drones y el seguimiento de las alertas meteorológicas.
El plan establece tres niveles de respuesta. El primero corresponde a incidentes menores; el segundo, a emergencias que afectan sectores del mercado; y el tercero, a situaciones graves que podrían paralizar las operaciones.
Para los casos de mayor gravedad, el protocolo contempla la intervención de organismos externos, entre ellos el Cuerpo de Bomberos y el ECU 911.
La vigilancia de los precios constituye otra de las medidas para enfrentar posibles alteraciones en el abastecimiento.
El Mercado Mayorista monitorea 170 productos los martes y viernes, con especial atención a tubérculos, hortalizas, frutas, verduras, arroz, azúcar, huevos, maduro y verde.
Durante septiembre y octubre de 2026, la empresa y la Intendencia realizaron cuatro operativos de control de precios en las plataformas comerciales.
Los resultados del documento institucional identifican incrementos en los precios del arroz y el azúcar, aunque no establecen una relación directa entre esas variaciones y el fenómeno de El Niño.
Analía Ledesma, concejal metropolitana de Quito, miembro de la Comisión de Comercialización y representante de Izquierda Democrática, explicó que la comisión fiscaliza las acciones preventivas para evitar incrementos injustificados y mantener las operaciones del mercado.
La concejal sostuvo que el objetivo consiste en impedir que una eventual afectación al abastecimiento también perjudique la economía de las familias.
La Agencia Metropolitana de Coordinación de Comercio (AMCC) también advirtió sobre los posibles efectos de las lluvias en la producción y el transporte de alimentos.
Según la entidad, las inundaciones y los cierres de carreteras podrían reducir la llegada de productos a los mercados del Distrito Metropolitano de Quito y a otras zonas del Ecuador.
La AMCC explicó que puede coordinar acciones con instituciones municipales y gubernamentales ante una eventual emergencia.
Sin embargo, reconoció que la continuidad del abastecimiento depende también de factores externos que escapan a su control.
Esta situación incluye las condiciones de producción agrícola y las dificultades que podrían presentarse durante el traslado de alimentos desde otras provincias.
Como parte de la preparación institucional, el Mercado Mayorista programó capacitaciones para 99 funcionarios administrativos entre el 13 y el 22 de octubre.
El plan también contempla la entrega de 60 extintores a los comerciantes y la posterior capacitación de quienes desarrollan sus actividades dentro del establecimiento.
Por su parte, Gabriel Benavides considera necesario fortalecer la agricultura local, mejorar las vías de acceso, diversificar los proveedores y establecer mecanismos de contingencia.
El especialista explicó que las consecuencias del fenómeno de El Niño dependerán de su intensidad y de la capacidad de respuesta de las instituciones públicas, privadas, productores y comerciantes.
Mientras tanto, el Mercado Mayorista mantiene su planificación preventiva para reducir los riesgos sobre sus instalaciones y operaciones.
El fenómeno de El Niño podría provocar interrupciones en el abastecimiento de los mercados de Quito debido a inundaciones, deslizamientos, daños en cultivos y cierres de carreteras.
Contexto: La capital depende de productos agrícolas que llegan desde distintas regiones de Ecuador. Las dificultades en las zonas de producción y las rutas comerciales podrían reducir la disponibilidad de alimentos y provocar aumentos de precios.
La papa, el tomate, la cebolla y el plátano figuran entre los productos cuya llegada a Quito podría disminuir debido a las afectaciones climáticas.
Contexto: Gabriel Benavides, coordinador y docente de la Escuela de Riesgos de Desastres de la UIDE, explicó que las inundaciones y los deslizamientos pueden bloquear las carreteras que conectan la capital con otras regiones. No existe una confirmación de escasez de estos productos.
El 43 % de los productos que ingresaron al Mercado Mayorista de Quito durante 2025 provino de la Costa ecuatoriana.
Contexto: Según los registros de la Empresa Pública Metropolitana Mercado Mayorista de Quito, ingresaron 564 200 toneladas de alimentos durante ese año. De ese volumen, 242 675,5 toneladas procedieron de la Costa, entre ellas sandía, plátano y limón.
El Mercado Mayorista de Quito registra un ingreso promedio de 10 850 toneladas de productos cada semana.
Contexto: Este volumen depende del funcionamiento de las rutas comerciales que conectan la capital con distintas zonas productoras. Las lluvias intensas podrían dificultar el transporte y modificar temporalmente el flujo de mercancías.
El fenómeno de El Niño podría provocar incrementos en los precios de los alimentos si las lluvias reducen la producción agrícola o dificultan el transporte hacia Quito.
Contexto: El especialista Gabriel Benavides explicó que una disminución de la oferta puede elevar los precios. Sin embargo, no existe una confirmación de que los incrementos registrados en determinados productos respondan directamente al fenómeno climático.
El Mercado Mayorista de Quito estableció un plan de contingencia que incluye limpieza de sumideros y alcantarillas, mantenimiento de cubiertas, inspección de zonas de carga y descarga y monitoreo de taludes.
Contexto: El plan también contempla vigilancia de la quebrada Shanshayacu mediante drones y seguimiento de alertas meteorológicas. La empresa presentó el documento ante la Comisión de Comercialización el 8 de octubre de 2026.
El plan identifica seis categorías de riesgos: hidrosanitarios, geotécnicos, estructurales, de servicios básicos, operativos y de seguridad de las personas.
Contexto: Entre las amenazas constan inundaciones, obstrucción de sumideros, inestabilidad de taludes, deterioro de cubiertas, interrupciones de servicios y dificultades para transportar o distribuir productos.
El plan de contingencia identifica riesgos de inestabilidad en los taludes de la quebrada Shanshayacu y el río Machángara, además de erosión en el bloque B6.
Contexto: La empresa también contempla posibles acumulaciones de agua, obstrucciones en los sistemas de drenaje y deterioro de cubiertas, canales y bajantes. Estas condiciones forman parte de los riesgos preventivos identificados.