Ecuador entró en alerta roja por el fenómeno de El Niño el 29 de agosto de 2026. La medida llevó a los gobiernos locales a reforzar sus acciones de preparación y respuesta. En Quito, el COE Metropolitano revisó el escenario de la ciudad antes del inicio de la época lluviosa. Las posibles afectaciones no serán iguales en todo el Distrito y dependerán de las condiciones de cada zona.
Santiago Balarezo, ingeniero en Gestión de Riesgos y vocero oficial de la Asociación de Profesionales de Gestión de Riesgos del Ecuador, señala que Quito tiene un riesgo alto frente al déficit de lluvias y las sequías.
El especialista explica que El Niño no provoca los mismos efectos en la Costa y en la Sierra. En Quito, la falta de precipitaciones puede afectar el abastecimiento de agua y la agricultura en sectores urbanos y rurales.
El informe técnico que sustenta la alerta roja también registra un déficit importante de precipitaciones en la región Interandina. Además, señala temperaturas del aire superiores a los valores normales en amplios sectores del país.
Balarezo identifica a los incendios forestales entre las principales amenazas para el Distrito durante este escenario. Según el experto, las condiciones de julio y agosto ya evidenciaron esta vulnerabilidad.
El informe técnico de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos identifica varios factores que favorecen la ocurrencia y propagación de incendios forestales: déficit de precipitaciones, temperaturas superiores a lo normal, baja humedad y vegetación seca.
Ante estas condiciones, el COEM resolvió fortalecer el Plan Juntos Contra el Fuego 2026. Además, EPMAPS mantendrá el monitoreo de las fuentes de agua y las alertas tempranas ante un posible déficit hídrico.
El panorama cambia en el occidente del Distrito. Julián Tucumbi, director subrogante de la Dirección Metropolitana de Gestión de Riesgos, explicó que el Inamhi presentó sus proyecciones durante la reunión del COE Metropolitano del 1 de septiembre.
Según la información que el Inamhi presentó al Municipio, desde octubre podrían aumentar las precipitaciones relacionadas con El Niño en el sector occidental de Quito.
El escenario comprende 10 parroquias: Gualea, Pacto, Nanegal, Nanegalito, Nono, Calacalí, Puéllaro, Atahualpa, Perucho y San José de Minas.
Octubre también marca el inicio de la época lluviosa normal de Quito. Tucumbi explicó que, en el callejón interandino, las precipitaciones corresponderían a esa temporada habitual.
Las lluvias también pueden generar otros problemas. Balarezo identifica una vulnerabilidad medio-alta frente a movimientos en masa, inundaciones y desbordamientos en determinados sectores de Quito, principalmente en zonas cercanas a ríos o acequias.
El experto aclara que las inundaciones en Quito no necesariamente alcanzarían la magnitud de las que pueden ocurrir en la Costa durante El Niño.
Balarezo también señala que la capacidad del alcantarillado puede influir en las inundaciones de algunos sectores de la capital. Explica que el crecimiento de la población puede superar la capacidad para la cual se planificaron sistemas antiguos.
La resolución nacional contempla medidas frente a estas amenazas. El documento dispone que los gobiernos locales preparen procedimientos y protocolos para evacuaciones preventivas, movilización de recursos y protección de la población en zonas con posible afectación por inundaciones, movimientos en masa y otros eventos asociados.
El Municipio cuenta con dos instrumentos para enfrentar eventos relacionados con el clima.
El primero es Responde Quito, un plan que establece los procedimientos y protocolos que deben seguir las entidades municipales ante una emergencia.
El segundo es el Plan de Eventos Climáticos, que establece acciones de corto plazo. Tucumbi explicó que este plan incluye limpieza de quebradas, cruces viales, colectores, cunetas de coronación y cunetas viales.
Estas intervenciones buscan evitar que la acumulación de material obstruya el paso del agua y provoque desbordamientos.
Según Tucumbi, el Municipio contempló alrededor de 51 millones de dólares para la ejecución bianual de este plan, a través de distintas empresas públicas. Las labores previstas dentro de esta planificación continúan en Quito.
El Municipio también trabaja con las juntas parroquiales. Las autoridades comparten boletines y alertas del Inamhi y de otros organismos técnico-científicos a través de un chat grupal.
Tucumbi explicó que los presidentes y vocales de las juntas recibieron capacitación para saber cómo actuar ante una emergencia, identificar posibles afectaciones y reportar eventos a través del ECU 911.
Las juntas parroquiales y las administraciones zonales también coordinan ferias ciudadanas y actividades de sensibilización, principalmente en parroquias que podrían enfrentar afectaciones durante la época lluviosa.
Cuando un evento afecta a personas, vías, cultivos o medios de vida, el Municipio puede coordinar la respuesta con las juntas parroquiales y la Prefectura de Pichincha. Tucumbi citó como ejemplo el eje Calacalí-La Independencia.
La prevención también incluye controles en sectores vulnerables. Según Tucumbi, la Agencia Metropolitana de Control planifica inspecciones en diferentes puntos de Quito como parte del Plan de Eventos Climáticos.
Cada 15 días también se realizan controles con el Cuerpo de Agentes de Control en lugares donde las autoridades identificaron botaderos o construcciones informales.
Los vecinos y los comités de seguridad ciudadana y gestión de riesgos pueden reportar rellenos de quebradas o construcciones informales. Con esas alertas, el Municipio puede movilizar a los equipos de control.
Balarezo ubica en el último trimestre de 2026 la mayor probabilidad de afectaciones relacionadas con El Niño. Durante esos meses, las condiciones del fenómeno podrían coincidir con la época lluviosa de Quito.
Esto no significa que la alerta roja implique lluvias intensas e inmediatas en toda la ciudad. El informe que sustenta la declaratoria explica que la respuesta meteorológica en Ecuador es heterogénea. Incluso señala que en la región Interandina predominan condiciones secas y temperaturas elevadas.
Por eso, Quito enfrenta dos escenarios que pueden presentarse en distintos momentos y sectores: por un lado, déficit de lluvias, sequías e incendios forestales; por otro, un posible incremento de precipitaciones en el occidente del Distrito y los riesgos asociados con la época lluviosa.
Quito presenta un riesgo alto frente al déficit de lluvias y las sequías, según Santiago Balarezo, especialista en Gestión de Riesgos.
Contexto: La falta de precipitaciones puede afectar el abastecimiento de agua y la agricultura en sectores urbanos y rurales. El informe que sustenta la alerta roja también registra un déficit importante de lluvias en la región Interandina.
Los escenarios incluyen déficit de lluvias, sequías, incendios forestales y, en determinadas zonas, movimientos en masa, inundaciones y desbordamientos.
Contexto: Las afectaciones pueden variar según el sector y el momento. El escenario meteorológico no será uniforme en todo el Distrito.
El escenario comprende Gualea, Pacto, Nanegal, Nanegalito, Nono, Calacalí, Puéllaro, Atahualpa, Perucho y San José de Minas.
Contexto: Según la información del Inamhi presentada al Municipio, desde octubre podrían aumentar las precipitaciones relacionadas con El Niño en el occidente del Distrito.
Sí. Existe una vulnerabilidad medio-alta frente a movimientos en masa, inundaciones y desbordamientos en determinados sectores, según Balarezo.
Contexto: El especialista identifica mayor atención en zonas próximas a ríos o acequias. También señala que la capacidad del alcantarillado puede influir en las inundaciones.
El Municipio ejecuta acciones de limpieza y mantenimiento de infraestructura para reducir riesgos asociados con las lluvias.
Contexto: El Plan de Eventos Climáticos contempla trabajos en quebradas, cruces viales, colectores, cunetas de coronación y cunetas viales para evitar obstrucciones y desbordamientos.
El Municipio contempló alrededor de 51 millones de dólares para la ejecución bianual del plan, según Julián Tucumbi.
Contexto: Distintas empresas públicas participan en las intervenciones previstas y las labores continúan en la capital.
Las juntas parroquiales reciben alertas, boletines y capacitación para responder ante posibles eventos.
Contexto: Presidentes y vocales recibieron capacitación para identificar afectaciones, actuar ante emergencias y reportar eventos mediante el ECU 911. También coordinan actividades de sensibilización con las administraciones zonales.
Sí. La Agencia Metropolitana de Control planifica inspecciones en sectores vulnerables dentro del Plan de Eventos Climáticos.
Contexto: Cada 15 días también se realizan controles con el Cuerpo de Agentes de Control en puntos donde se identificaron botaderos o construcciones informales.