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Las lluvias intensas registradas durante octubre provocaron inundaciones, acumulación de granizo, problemas de movilidad y otras emergencias en distintos sectores de Quito. Varios de estos eventos ocurrieron durante las últimas horas de la tarde y las primeras horas de la noche. En ese contexto, especialistas y autoridades explican por qué las precipitaciones suelen concentrarse en ese horario y cómo opera la atención de emergencias fuera de la jornada administrativa.
David Benavides, coordinador académico de la Escuela de Riesgo de Desastres de la Universidad Internacional del Ecuador (UID), señala que las lluvias vespertinas pueden relacionarse con el calentamiento diurno, la humedad y la formación de nubes convectivas.
Según explicó, los efectos de estos fenómenos también dependen de otras condiciones presentes en la ciudad, como la impermeabilización del suelo, la capacidad del alcantarillado, la ocupación de quebradas, la estabilidad de las laderas y las condiciones de vulnerabilidad de cada sector.
Benavides indicó que estos factores influyen en la forma en que una precipitación intensa afecta a la población y a la infraestructura urbana.
El especialista señaló que después de las 17:00 aumenta el desplazamiento de personas y vehículos debido al retorno de la población hacia sus hogares.
Cuando una lluvia intensa coincide con ese horario, también aumenta la exposición de conductores, peatones y comunidades ubicadas en zonas susceptibles a inundaciones o deslizamientos.
De acuerdo con Benavides, esta coincidencia entre precipitaciones intensas y el incremento de la movilidad explica por qué muchas emergencias adquieren una mayor visibilidad durante las últimas horas de la tarde.
Durante octubre, las precipitaciones afectaron distintos puntos de la capital.
Uno de los casos más visibles ocurrió en la intersección de las avenidas Cristóbal Colón y Diego de Almagro. La tormenta del 22 de octubre provocó acumulación de agua, vehículos atrapados y afectaciones en locales comerciales. La emergencia se inició a las 14:00 pero la atención fue hasta la noche.
Según explicó Alexis Jarrín, director del COE Metropolitano de Quito, la lluvia intensa se registró en sectores altos de las faldas del Pichincha y luego el agua descendió hacia corredores como la avenida 10 de Agosto, la Amazonas y la Colón.
Jarrín indicó además que durante ese evento una gran cantidad de hojas y material vegetal llegó a los sumideros ubicados entre la Diego de Almagro y la 6 de Diciembre, lo que afectó el desfogue del agua en ese sector.
Alexis Jarrín, director del COE Metropolitano de Quito, explicó que el sistema metropolitano de gestión de riesgos trabaja mediante dos componentes: monitoreo y respuesta.
Según detalló, la respuesta operativa recae en entidades municipales como Obras Públicas, Emaseo y Epmaps, además de otras instituciones que intervienen de acuerdo con el tipo de emergencia.
El funcionario señaló que estas entidades disponen de personal operativo, unidades de emergencia y equipos especializados para atender eventos no planificados.
Jarrín indicó que el Centro de Operaciones de Emergencia mantiene coordinación permanente con delegados de distintas instituciones, incluida la Empresa Eléctrica Quito, que es de gestión estatal.
De acuerdo con su explicación, tanto el monitoreo como la coordinación institucional funcionan las 24 horas del día, los siete días de la semana.
El director del COE también señaló que existe personal contratado específicamente para cubrir turnos rotativos, lo que permite mantener cobertura permanente durante la tarde, la noche y la madrugada.
Además, explicó que durante la temporada lluviosa las instituciones municipales realizan seguimiento de sumideros, mantenimiento de infraestructura, evaluación de arbolado urbano y preposicionamiento de recursos en sectores considerados sensibles.
Según Jarrín, este esquema permite mantener capacidad operativa para atender las emergencias que se registran fuera del horario administrativo, mediante coordinación permanente, monitoreo continuo y personal distribuido por turnos durante las 24 horas del día.
Las lluvias vespertinas pueden relacionarse con el calentamiento diurno, la humedad y la formación de nubes convectivas, según David Benavides, coordinador académico de la Escuela de Riesgo de Desastres de la Universidad Internacional del Ecuador (UID).
Contexto: El impacto de las precipitaciones también depende de factores urbanos y territoriales, como la impermeabilización del suelo, la capacidad del alcantarillado, la ocupación de quebradas, la estabilidad de las laderas y la vulnerabilidad de cada sector.
Porque suelen coincidir con el aumento de los desplazamientos de personas y vehículos después de las 17:00, cuando la población retorna a sus hogares.
Contexto: David Benavides explica que esta coincidencia incrementa la exposición de conductores, peatones y comunidades situadas en zonas susceptibles a inundaciones o deslizamientos. También contribuye a que las emergencias tengan mayor visibilidad durante las últimas horas de la tarde.
La impermeabilización del suelo, la capacidad del alcantarillado, la ocupación de quebradas, la estabilidad de las laderas y las condiciones de vulnerabilidad de cada sector influyen en los efectos de las precipitaciones.
Contexto: Según David Benavides, estos factores determinan cómo una lluvia intensa afecta a la población y a la infraestructura urbana. La nota no identifica cuál de ellos tiene mayor peso en cada sector de la capital.
La tormenta provocó acumulación de agua, vehículos atrapados y afectaciones en locales comerciales. La emergencia comenzó a las 14:00 y la atención se extendió hasta la noche.
Contexto: Alexis Jarrín, director del COE Metropolitano de Quito, explicó que la lluvia intensa se registró en sectores altos de las faldas del Pichincha y que el agua descendió hacia corredores como las avenidas 10 de Agosto, Amazonas y Colón.