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El uso indebido de los bienes públicos para actividades comerciales privadas derivó en la clausura inmediata de un centro de entretenimiento en el norte del Distrito Metropolitano. Durante un control de rutina desplegado en la parroquia, los inspectores detectaron que un parque acuático en Calderón funcionaba al margen de la ley, sin contar con los permisos exigidos para recibir usuarios.
Las alertas técnicas se activaron tras constatar las condiciones en las que operaba la atracción inflable. Al momento de la intervención encabezada por la Agencia Metropolitana de Control (AMC), los funcionarios comprobaron que el establecimiento carecía de las autorizaciones pertinentes.
En el interior del predio hallaron una pileta con su capacidad colmada y varias piscinas adicionales que estaban listas para ser llenadas de forma irregular.
La sorpresa de los agentes se intensificó al verificar la fuente de abastecimiento del complejo recreativo. Para el llenado de las estructuras, los encargados del parque acuático en Calderón acoplaron una manguera de gran alcance directamente a la boca de un hidrante público instalado en la vía, frente al ingreso del local. Esta maniobra permitía succionar el caudal sin medidor ni autorización alguna.
Los informes preliminares de campo estiman que la sustracción alcanzó cerca de 600 metros cúbicos de líquido vital, lo que representa alrededor de 600 000 litros de agua potable extraídos de la red comunitaria.
Dicha cantidad, destinada a satisfacer la demanda de los barrios periféricos, fue desviada hacia una actividad mercantil particular, lo que motivó la apertura de un expediente técnico por parte de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS) para individualizar a los involucrados.
Las consecuencias jurídicas para los infractores están contempladas en el marco normativo de la ciudad. Bajo los criterios del Código Municipal, el responsable de este tipo de balneario, encasillado en la categoría dos, podría ser sancionado con una multa que llega a los 3 856 dólares por operar sin los permisos reglamentarios. Asimismo, los delegados metropolitanos recordaron que los hidrantes son tomas de socorro diseñadas para sofocar incendios y asistir emergencias, por lo que su desvío pone en riesgo la seguridad colectiva.
❓ ¿Por qué clausuraron el parque acuático en Calderón?
Por operar sin permisos municipales y sustraer agua potable de un hidrante público.
La Agencia Metropolitana de Control colocó sellos de clausura tras constatar que el centro inflable llenaba sus instalaciones de forma clandestina para lucrar privadamente.
❓ ¿Cuántos litros de agua potable se desviaron desde la toma pública?
Aproximadamente 600.000 litros de agua potable (equivalentes a 600 metros cúbicos).
El recurso vital pertenecía a la red municipal y era succionado hacia las piscinas mediante una manguera de extensión conectada al hidrante exterior.
❓ ¿A qué sanción económica se enfrenta el responsable del establecimiento?
A una multa de hasta USD 3.856 según el Código Municipal.
La normativa clasifica a este negocio dentro de la categoría dos por brindar servicios recreativos sin tramitar los permisos de funcionamiento.
❓ ¿Qué entidad inició investigaciones por la extracción clandestina de agua?
La Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS).
La empresa emitió un informe técnico preliminar y abrió indagaciones para determinar la responsabilidad legal de los involucrados en la sustracción del suministro.
❓ ¿Cuál es la función reglamentaria de los hidrantes en la vía pública?
Atender emergencias ciudadanas y abastecer a los equipos contra incendios.
Las autoridades reiteraron que los hidrantes no pueden utilizarse bajo ningún concepto para fines comerciales particulares, pues su desabastecimiento vulnera la seguridad del sector.