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La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, este domingo 25 de octubre de 2026, mantiene a la mayor economía de Latinoamérica bajo un gobierno de izquierda. El Mandatario del Partido de los Trabajadores obtuvo el 51,79% de los votos válidos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, y consiguió su cuarta victoria presidencial.
El resultado conserva a Brasil entre los principales gobiernos progresistas, junto con México y Uruguay, mientras Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Bolivia tienen administraciones de distintas corrientes de derecha.
La distribución combina gobiernos con afinidades políticas y diferencias en sus agendas económicas, de seguridad y de relaciones exteriores. Las primeras felicitaciones a Lula, provenientes también de mandatarios conservadores, muestran que esas diferencias conviven con el interés por mantener la cooperación bilateral.
Lula ganó las elecciones presidenciales de 2002, 2006, 2022 y 2026. En esta última contienda logró revertir el resultado de la primera vuelta del 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos y el mandatario alcanzó el 45,16%. Según el Senado brasileño, es la primera vez que un candidato presidencial supera en el balotaje al adversario que terminó primero en la votación inicial.
La continuidad del Partido de los Trabajadores adquiere relevancia regional porque ocurre después de cambios de gobierno en países que hasta hace poco tenían presidentes de izquierda.
Entre ellos están Chile, donde José Antonio Kast sucedió a Gabriel Boric, y Colombia, donde Abelardo de la Espriella asumió después de Gustavo Petro. En Bolivia, Rodrigo Paz ganó las elecciones de 2025 y puso fin al ciclo de gobiernos del Movimiento al Socialismo.
Sin embargo, el resultado presidencial brasileño no elimina el peso electoral de la derecha. Flávio Bolsonaro reunió el respaldo de cerca de la mitad de los votantes y Lula deberá gobernar con un Congreso en el que el Partido Liberal tiene una posición predominante. La continuidad del Ejecutivo de izquierda coexistirá, por tanto, con una representación parlamentaria que exige negociación política.
Con Claudia Sheinbaum en México y Lula en Brasil, las dos mayores economías latinoamericanas mantienen gobiernos de izquierda. La presidenta mexicana felicitó al mandatario brasileño y anunció este lunes 26 de octubre que buscará retomar los proyectos de cooperación entre Pemex y Petrobras.
La agenda incluye el acuerdo que ambas empresas petroleras firmaron en junio para colaborar en exploración y producción.
En Uruguay, Yamandú Orsi, del Frente Amplio, también mantiene un gobierno de izquierda. Tras la elección brasileña, el canciller Mario Lubetkin confirmó que ambos países continuarán una agenda económica, comercial y logística.
Entre los asuntos pendientes mencionó el puente internacional Barón de Mauá, los temas fronterizos y la integración regional. Además, anunció que Orsi asistirá a la posesión de Lula, prevista para el 5 de enero de 2027.
Guatemala, bajo la presidencia de Bernardo Arévalo, integra igualmente el grupo de gobiernos progresistas. Su administración felicitó oficialmente a Lula y ratificó su disposición a continuar el diálogo, la cooperación y las iniciativas de interés común con Brasil.
La expansión de gobiernos de derecha comenzó antes de las elecciones brasileñas. En 2023 ganaron Santiago Peña en Paraguay, Daniel Noboa en Ecuador y Javier Milei en Argentina. Posteriormente, las victorias de Rodrigo Paz en Bolivia y José Antonio Kast en Chile ampliaron la presencia de ese sector político en Sudamérica. Noboa, además, obtuvo la reelección en 2025.
Durante 2026 se sumaron Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia. La condición de ambos como mandatarios en funciones consta en documentos oficiales recientes: el Congreso peruano tramitó en octubre una autorización de viaje para Fujimori, mientras el Ministerio de Justicia colombiano identificó a De la Espriella como presidente en un comunicado del mismo mes.
Estos gobiernos tienen diferencias dentro del propio campo de la derecha. Milei impulsa una orientación económica libertaria; Paz llegó a la Presidencia boliviana desde la centroderecha; y Kast, Fujimori y De la Espriella representan otras expresiones conservadoras. Por ello, agruparlos permite identificar una tendencia electoral, pero no supone que compartan un programa único.
Daniel Noboa felicitó a Lula tras conocerse los resultados y destacó que los países de la región comparten desafíos y oportunidades de trabajo conjunto. El canciller ecuatoriano, Roberto Kury, también expresó la voluntad de fortalecer las relaciones de amistad y cooperación entre Ecuador y Brasil.
Felicitaciones @LulaOficial por esta victoria. Nuestra región tiene enemigos comunes, desafíos compartidos y mucho por ganar cuando trabajamos juntos.
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) October 26, 2026
Ese acercamiento diplomático ocurre mientras Ecuador desarrolla otras agendas con gobiernos de derecha.
El 20 de octubre, Noboa y Fujimori encabezaron en Lima el XVII Gabinete Binacional Perú–Ecuador y adoptaron un plan de acción que incluye compromisos contra la delincuencia organizada transnacional, integración fronteriza, infraestructura y conectividad.
En Centroamérica, Nasry Asfura en Honduras y Laura Fernández en Costa Rica forman parte de la secuencia reciente de victorias de la derecha. A ellos se suman gobiernos que ya estaban en funciones, como los de Nayib Bukele en El Salvador y José Raúl Mulino en Panamá. En República Dominicana continúa Luis Abinader, identificado con la centroderecha.
Cuba y Nicaragua mantienen gobiernos de orientación socialista y sandinista, respectivamente. Miguel Díaz-Canel preside Cuba, mientras Daniel Ortega y Rosario Murillo ejercen la copresidencia de Nicaragua. Ambos gobiernos enviaron mensajes de felicitación a Lula después del balotaje.
Venezuela requiere una consideración específica por su situación institucional. Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia interina y también felicitó al mandatario brasileño. Su gobierno mantiene interlocución con Washington, una relación que introduce diferencias respecto de los alineamientos internacionales que caracterizaron al chavismo bajo Nicolás Maduro.
Aunque Estados Unidos no forma parte de Latinoamérica, el gobierno de Donald Trump es un actor central en las relaciones políticas de la región. Argentina, El Salvador y Ecuador figuran entre sus aliados, a los que se han sumado administraciones surgidas de los recientes triunfos de la derecha.
La continuidad de Lula mantiene a Brasil fuera de ese alineamiento y preserva sus diferencias con Washington en política regional.
La relación entre ambos países también incluye desacuerdos comerciales. Antes del balotaje, Lula sostuvo que buscaba una solución negociada a los aranceles estadounidenses, aunque dejó abierta la posibilidad de aplicar medidas de reciprocidad. Su postura combina la negociación con la defensa de mecanismos de respuesta comercial.
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva mantiene a Brasil bajo un gobierno de izquierda y rompe una secuencia de victorias de candidatos de derecha y centroderecha registrada en la región desde 2025.
Brasil se mantiene entre los principales gobiernos progresistas junto con México y Uruguay, mientras varios países sudamericanos tienen administraciones de distintas corrientes de derecha.
Brasil, México, Uruguay y Guatemala aparecen entre los países con gobiernos progresistas. Cuba y Nicaragua mantienen gobiernos de orientación socialista y sandinista, respectivamente.
En México gobierna Claudia Sheinbaum; en Uruguay, Yamandú Orsi; en Guatemala, Bernardo Arévalo; y Brasil continuará bajo la Presidencia de Lula.
Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Bolivia tienen gobiernos ubicados en distintas corrientes de derecha o centroderecha.
Entre ellos existen diferencias políticas y económicas, por lo que compartir una ubicación general en ese sector no significa que mantengan un mismo programa.
Daniel Noboa felicitó a Lula y planteó mantener y fortalecer la cooperación entre Ecuador y Brasil.
Ecuador, al mismo tiempo, mantiene agendas de cooperación con otros gobiernos de la región en seguridad, integración fronteriza, infraestructura y conectividad.
El gobierno de Donald Trump mantiene relaciones cercanas con países como Argentina, El Salvador y Ecuador, mientras la continuidad de Lula conserva diferencias entre Brasil y Washington en asuntos regionales y comerciales.
Pese a las diferencias ideológicas, los gobiernos latinoamericanos continúan desarrollando agendas comunes en comercio, seguridad, energía, integración y relaciones fronterizas.