7 de August de 2011 00:02

El ‘lunch’ ejecutivo genera réditos

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En el 2008, la zona bancaria céntrica de Guayaquil tenía una demanda insatisfecha de 3 000 almuerzos diarios. El sector delineado incluía aproximadamente 10 cuadras aledañas entre la av. 9 de Octubre y sus intersecciones Pedro Carbo, Pichincha y Malecón.

Ese fue el resultado de un estudio contratado por la empresa Disamazonas, importadora y comercializadora de productos tecnológicos, que siempre tuvo la visión de diversificar su negocio.

Precisamente eso fue lo que puso en marcha la empresa. Tres años más tarde, Disamazonas decidió entrar a competir en el mercado alimenticio a través de su nueva marca: Beikals. Esta es una tienda departamental, que se abrió al mercado el pasado 1 de junio, en cuyo tercer piso tiene su división de alimentos y bebidas.

El sitio está ubicado en Córdova y P. Icaza, zona en la que durante los últimos tres año las instituciones públicas han empezado a ocupar espacios, que antes eran tradicionalmente financieros.

La Corporación Financiera Nacional (CFN) se trasladó al inmueble del Banco Central del Ecuador (BCE), en 9 de Octubre, entre Pedro Carbo y Pichincha. El Registro Civil del Gobierno fue inaugurado en la cuadra de al frente (marzo del 2009) en el antiguo edificio Filanbanco y junto a esta entidad funciona el Banco del Afiliado (Biess) desde marzo pasado. Del otro lado se encuentra Banco del Azuay.

Otras instituciones gubernamentales alistan su apertura. La Fiscalía del Guayas se cambiará dentro de poco a un remodelado edificio, en Córdova y Víctor Manuel Rendón (antiguo Banco Continental). Algo similar sucederá con la Dirección de Educación del Guayas, una cuadra y media más adelante, en Córdova entre P. Icaza y 9 de Octubre (anteriormente Banco Amazonas).

Con la presencia de las entidades públicas, el tráfico de personas se incrementó y la instalación de comedores despuntó. En el sector hay más de 70 restaurantes, soda bar y centros de expendio de comida rápida (hamburguesas, papas fritas, empanadas o sánduches de cerdo). Los precios van desde USD 0,50 en adelante.

Y, aunque la demanda de alimentos a la hora de almuerzo fue cubierta con estos negocios, se abrió otra necesidad: la comida para ejecutivos. “A este nicho apunto Beikals”, dijo Addis Ahmed, presidente de la firma.

Por USD 4,99 incluido impuestos, el comensal puede degustar en el sitio de una sopa, un plato fuerte a elegir entre una opción baja en calorías, un plato criollo o comida internacional, más postre, jugo o agua, café o te.

El ambiente es distendido. La decoración vanguardista y acogedora. En el restaurante se bloquea el ruido del centro de la urbe y en su lugar se puede escuchar el fondo musical de conciertos instrumentales, proyectados en pantallas planas. Luego de comer, el cliente puede recorrer los pisos inferiores en los que se exhibe ropa, productos para el hogar, etc.

“El 90% de nuestros clientes viene de instituciones públicas o son abogados de las notarías cercanas y ejecutivos de bancos y otros entes privados”, advirtió Ahmed, quien comentó que Beikals acuden unas 120 personas al día.

A media cuadra de allí está Las Costillas de Nico 2. Es un restaurante donde no se ofrecen almuerzos, pero sí platillos que pueden suplirlos por precios desde USD 5,según explicó Rodrigo Calle, administrador del sitio. Arroz con menestra, moros de lentejas (arroz mezclado con el grano), ensaladas con papas al horno, etc., son algunos de los platos que forman parte del menú diario. Vienen acompañados con carne, pollo, pescado, chuleta o su ingrediente ‘estrella’: las costillas.

El horario de oficina mueve este negocio. De 12:00 a 15:00 el local, con capacidad para 97 personas sentadas, está lleno de comensales y clientes haciendo cola. Por lo tanto, la atención es rápida. “Desde que se paga en caja el personal tiene seis minutos para llevar el pedido a la mesa y eso lo logramos gracias a un buen sistema de operación”, indicó Calle. Él explicó, además, que el 80% de sus clientes es ejecutivo, quienes tienen media hora para comer, “por lo tanto, hay que optimizar su tiempo”, manifestó.

A 200 metros de ese lugar funciona una extensión de La Tablita del Tártaro, una marca quiteña que ya tiene cinco locales en Guayaquil y otros dos en proyecto. En el de la av. 9 de Octubre y Córdova la afluencia es masiva. Según Roberto Haro, gerente regional Costa de la firma, en ese local se atiende a unas 500 personas por día.

“La gente nos busca por hacer comida sana. Los precios son módicos: una parrilla personal cuesta USD 7 y una doble USD 12; no demoramos más de seis minutos en prepararlos”, advierte Haro.

Hacia el este, en P. Icaza y Malecón funciona Bopán Express. Aunque tiene cinco años allí, hace tres ofrece el servicio de catering empresarial. Antes, ofrecía piqueos. Su ambiente también cautiva a la gente, para charlar o pasar un rato. Recurrentemente realizan karaokes o exhiben partidos de fútbol en pantalla gigante.

Este local funciona para proveer a las entidades burocráticas y las instituciones financieras. “10% de clientes viene de otro sector”, dijo Andrés Monteverde, gerente de Ventas y Marketing. Así, la zona burocrática motiva el cambio de estrategias de los restaurantes y se incentivan nuevas inversiones. Otros locales como Cocolón, Chop-Chop, Bocatta, también apuntan al nicho ejecutivo.

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