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Los precios de alimentos se reducen pese a la subida de combustibles

Una consumidora realiza las compras semanales en un mercado ubicado en Quito. Foto: archivo / EL COMERCIO

La inflación anual de mayo del 2021 fue de -1,13%, pese al incremento sostenido de los precios del diésel y de las gasolinas, que se registra desde hace un año.

El indicador evidencia que el temor de un retiro de estos subsidios por el impacto que podía tener en los precios de los productos para el consumidor estuvo sobredimensionado. Esa es la reflexión de José Hidalgo, director de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes).

“El efecto de los precios del diésel y las gasolinas no se ha trasladado de forma significativa al consumidor y ese es un elemento a favor del sistema de bandas que ha permitido bajar paulatinamente el subsidio a los derivados”, explicó.

Por ejemplo, hasta mayo el diésel subió 44% y las gasolinas 9%, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. En cambio, los precios de alimentos bajó en 3,5%.

Ana Patricia Muñoz, directora ejecutiva de Grupo Faro, señala que la inflación anual negativa se debe principalmente a una reducción de precios en educación, prendas de vestir y calzado, por los efectos económicos de la pandemia.

Además, el alza del valor del diésel y de las gasolinas han sido sostenidos, pero con topes máximos del 3% y 5%.

En cambio, dijo que si se ven la inflación mensual y la acumulada se observan cambios positivos, aunque pequeños, por el tema de los derivados.

“En el mediano plazo, con la tendencia al alza de los precios de crudo, se podría ver una incidencia más importante. Por eso, es fundamental tener una política clara y técnica de focalización”, consideró Muñoz.

Cordes prevé que la inflación cierre el año con un valor positivo del 1,8%. Hidalgo cree que, además de la incidencia en el transporte, la economía se está reactivando. Así, el retorno a clases generará un alza en el costo de matrículas.

Otro factor es el aumento internacional de precios de insumos como harina o aceite.

El experto Alberto Acosta Burneo explica que el efecto de los precios depende de la cantidad de combustible que usan las industrias en sus proceso o para el traslado y, en la mayoría de casos, es bajo.

Mínimo impacto en la producción

El incremento del precio de los derivados tiene un impacto bajo en la producción, señaló Andrés Robalino, director de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo de Cuenca, y está siendo asumido por las propias empresas. “El incremento en el costo de producción ha sido del 0,5% y eso no se puede pasar al consumidor. En este momento, el mercado necesita productos baratos; tenemos que ser competitivos”. La Cámara de Industrias y Producción recordó que el sector paga desde el 2015 un combustible sin subsidio para la producción. El alza actual es en el transporte, y es mínima, pero también han subido los costos de otras materias primas, dijo.

Recuperación lenta del consumo

El sector comercial considera que la caída de precios tiene que ver con una todavía lenta recuperación en la demanda y el consumo de los hogares. Además, esa reactivación solo se ve en algunos sectores. Así lo considera la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG). Miguel Ángel González, presidente del gremio, explicó que, a pesar de que la cifra de inflación anual es negativa, el indicador acumulado en lo que va del año es positivo. “Es el reflejo de que la actividad económica está camino a retornar a su nivel prepandemia”. Sin embargo, considera que no será un camino rápido. Por eso, la CCG cree que hasta el 2022 la inflación no superará el 2%.

Despidos y menos siembra en el país

Los precios estancados y un incremento gradual del precio de combustibles han impactado a los sectores pesquero y arrocero. En el primero, para hacer frente a las dos situaciones han despedido personal; y, en el segundo, se ha reducido la siembra: al existir una sobreoferta de producto a escala nacional, empuja los precios a la baja. Mariana Quijije, de la Asociación Amigos del Mar, señaló que aunque se ha incrementado el precio del diésel para los barcos, ese costo lo han asumido. No pueden trasladar el valor a los consumidores porque se pierden ventas. Los arroceros, en cambio, han dejado de sembrar debido a que el margen de ganancia cayó un 30%.

Transportistas no han subido tarifas

Taxistas y transportistas de carga pesada aseguran que el alto precio del combustible ha provocado que su actividad sea de subsistencia. Alex Ayala, presidente de la Unión de Transportación Pesada del Ecuador, dijo que las empresas no están dispuestas a pagar más por los fletes y, para no tener más sobrecostos, han duplicado el tonelaje dentro de los vehículos. “A la larga esto deteriorará el estado de los camiones, pero no podemos quedarnos sin trabajar”, dijo. Los taxistas, en cambio, piden que se congele el precio de los derivados y se regulen las tarifas a escala nacional, pues el aumento de la gasolina está siendo asumido por los dueños de los vehículos.