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Facturación electrónica impactará más a pequeñas imprentas

Con la llegada de la facturación electrónica, alguna imprentas se han enfocado en nuevos segmentos como la impresión de etiquetas y material de empaque. Foto: Archivo / EL COMERCIO

La facturación electrónica obligatoria es un proceso que tendrá impacto en la dinámica de las imprentas. Las de menor tamaño son las que tendrán mayores afectaciones.

A partir del 30 de noviembre del 2022 será obligatoria la emisión de estas facturas. Solo los negocios del Régimen Simplificado para Emprendedores y Negocios Populares (Rimpe) continuarán emitiendo documentos físicos.

En Ecuador existen unas 8 000 imprentas. De estas, el 30% se dedica a la producción de facturas físicas y notas de venta. Es decir, unos 2 500 negocios, asegura la Asociación de Industriales Gráficos de Pichincha.

En ese grupo, las imprentas artesanales y pequeñas son las que tendrán mayores pérdidas. Incluso, corren el riesgo de cerrar, asegura Juan Ortega, presidente del gremio.

Estos negocios se han visto afectados desde hace algunos años, principalmente, por dos causas. La primera es la reducción de la demanda de material impreso. En el caso de los comprobantes de pago, estos han ido perdiendo clientela con el avance paulatino de la facturación electrónica.

La segunda causa es la pandemia. Esta afectó el flujo económico de los negocios e incrementó los costos de producción con el encarecimiento de materias primas como el papel.

Con la eliminación de las facturas físicas se estima que las pérdidas continuarán. Esto debido a que las imprentas se quedarán con materia prima y maquinaria inutilizadas, dice Ortega. Además, los negocios pequeños son lo que tendrán más dificultades de diversificar el negocio por los montos de inversión que implican.

Las imprentas buscan alternativas para suplir las futuras pérdidas

Ortega asegura que la industria gráfica es innovadora y resiliente. A raíz de las afectaciones como la migración de la facturación, las imprentas han tenido que buscar nuevas formas de continuar trabajando.

Algunas han incursionado en un nuevo segmento de impresión. Este está enfocado en etiquetas, empaques y material de embalaje. También se está impulsando la impresión digital, a través de gigantografías.

Otras imprentas ahora brindan servicios para la emisión de facturación electrónica. Ese es el caso de Grafi Quito Express, ubicada al sur de Quito. Cuando los clientes llegan y se enteran que deben migrar al nuevo esquema de facturación, este negocio les ofrece la alternativa de usar su plataforma. "Hemos adquirido el sistema de software para subarrendarlo a nuestros compradores", comenta Kléver Villamarín, propietario.

Con esta iniciativa prevé que solo tendrá ganancias temporales, "hasta que los clientes adquieran sus propios sistemas". En este negocio, la impresión de comprobantes de pago representa un 80% de ingresos. Ese mismo nivel será la afectación cuando se dejen de producir las facturas, asegura Villamarín.

El sector de industriales gráficos pide al Gobierno que reconsidere una prórroga en estos cambios en la facturación. Pese a que el proceso ha sido paulatino, Ortega señala que requieren tiempo para ajustarse al proceso y encontrar financiamiento para implementar nuevas acciones para impulsar sus negocios, sobre todo tras la pandemia y la situación económica actual.


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