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Emprendedores impulsan sus marcas con aprendizaje

Ivonne Morales, diseñadora de modas, presentará su nueva colección de prendas de vestir, en febrero de 2022. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

La pandemia del covid-19 golpeó fuerte a la industria cultural. Las medidas sanitarias restrictivas marcaron el cierre de museos, teatros, academias, centros culturales y más. Pequeñas y medianas empresas perdieron fuentes de ingreso.

Esa realidad motivó al Centro de Innovación y Emprendimiento (Prendho) de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) a impulsar el programa piloto de Incubación para Emprendedores de la Industria Creativa y Cultural.

De 67 postulantes inscritos fueron calificados 27 de distintas ciudades del país. El fin es potenciar las iniciativas innovadoras, que ya están creadas, como el de la cuencana Ivonne Morales, diseñadora de modas con su marca Zirüela.

Los emprendedores aprenden herramientas de investigación, estrategias y reciben respaldo jurídico. “Los acompañamos desde que conciben la idea hasta que logran convertirla en un negocio con las primeras ventas, explica Marcos Vega, director de Prendho.

Morales lleva ocho años con su emprendimiento y en estos ocho meses de formación aprendió a identificar mejor su modelo de negocios, fijar el precio de las prendas por su creatividad, el ADN de su marca, el nicho de mercado y cómo impulsar las ventas.

A estos pasos Prendho le denomina hitos y los postulantes deben aplicarlos para graduarse, como lo hicieron los primeros 14 emprendedores en música, teatro y danza, filmes y videos, educación artística, museos y servicios derivados del patrimonio nacional.

Ellos se incorporaron el pasado 22 de diciembre en Loja. Para Vega esto fue un logro relevante en este año, en un país con importante producción, difusión y comercialización de contenido cultural, artístico y patrimonial.

Según el Ministerio de Cultura y Patrimonio, antes de la pandemia la economía naranja -como también se le conoce a la Industria Creativa y Cultural- movía USD 1 400 millones, y eso representaba el 2% del Producto Interno Bruto (PIB).

Para Santiago Acosta, rector de la UTPL, este programa aportó a levantar los emprendimientos para que sigan generando empleo. Los estudiantes pasaron por cuatro etapas de formación y mentoría especializada.

Además, participaron en 18 talleres de capacitación virtuales y exposición de ‘pitchs’ ante jurados expertos. Esta última consiste en realizar una presentación de su empresa.

También aprendieron desarrollo de ideas de negocios y captar la atención de los potenciales clientes.

A Morales esta formación le sirvió para desarrollar mejor sus ideas y sacar su nueva colección llamada Üarmigü, que presentará en febrero. Son 12 blusas, camisetas y sudaderas con diseños inspirados en culturas indígenas del Ecuador.

Su compañero Gustavo Tapia, de 24 años, dice que como productor de contenido cultural aprendió a estructurar mejor su empresa, volver rentable los proyectos, conseguir financiamiento, diversificar los proyectos y seguir creciendo.

Él dirige La Fuente, una productora audiovisual y literaria integrada por cinco profesionales lojanos de diferentes carreras. En octubre pasado lanzaron el primer libro sobre anécdotas de exestudiantes del colegio Bernardo Valdivieso, ubicado en Loja.

En el programa piloto aún quedan 13 estudiantes que se siguen preparando para alcanzar el título de Emprendedor en la Industria Creativa y Cultural. “No los dejamos solos, los seguimos preparando para que alcancen sus metas”, menciona el director de Prendho.

No obstante, Vega reconoce que algunos abandonan el programa porque encuentran trabajo, migran o no logran consolidar sus negocios. En los últimos tres años, Prendho tuvo 250 postulantes en los diferentes programas, de los cuales 74 se graduaron en ocho grupos.

“De cada 10 postulantes se gradúan tres y eso muestra que no todos podemos ser emprendedores”, explica Vega. Para los próximos meses prevén lanzar una nueva convocatoria para emprendedores vinculados a la industria naranja.

Prendho desarrolla al año dos programas de apoyo a emprendimientos dinámicos en alimentos, Tecnologías de la Información y Comunicación, Electrónica y Telecomunicaciones, y Bioemprendimiento. Los estudiantes pagan un promedio de USD 30 mensuales por la capacitación y las clases son virtuales.

Testimonio

‘El programa me ayudó a aterrizar mis ideas’
Kyara Jurado
Artista plástica

Soy diseñadora gráfica y emprender es algo muy complicado cuando no se tiene formación. Me sentía frustrada porque no sabía cómo guiar mi actividad.

Cuando inicié no sabía cómo arrancar y el programa de la UTPL me ayudó a aterrizar mis ideas. Aprendí a estructurar mejor mi negocio, que perdure en el tiempo y a identificar los canales de venta.

Tuve buenos mentores nacionales y extranjeros, que ampliaron mi conocimiento.
Ahora estoy trabajando en mi primera colección de 12 camisetas pintadas a mano, con imágenes de conciencia ambiental y social que lanzaré en 2022. Mi trabajo será sensibilizar a través del arte.

Me enfocaré en que mis clientes no solo compren una prenda, sino que se lleven un mensaje de respeto a los animales, igualdad de género y más.