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El reinicio del suministro eléctrico desde Colombia alivia la presión sobre el sistema energético de Ecuador, que continúa enfrentando un déficit de generación. La importación llega mientras la reducción de las lluvias limita la producción hidroeléctrica y las desconexiones afectan a empresas de alto consumo.
La escasez de lluvias ha reducido los caudales que alimentan a Paute, en Azuay, y Coca Codo Sinclair, en la Amazonía. En el complejo Paute, el embalse de Mazar cayó hasta situarse a ocho y nueve metros de su nivel crítico, fijado en 2 115 metros sobre el nivel del mar (msnm).
La energía colombiana permitirá reducir la presión sobre las hidroeléctricas, pero la recuperación de las reservas requiere lluvias constantes durante al menos 15 días. Hasta este 18 de septiembre de 2026 este escenario era incierto porque el estiaje se adelantó y las precipitaciones han disminuido.
A esto se suma el fenómeno de El Niño. Franz Pucha, investigador del Observatorio de Clima de la UTPL, explica que se prevén menos precipitaciones. “Vamos a tener menos lluvia de lo normal, no necesariamente una sequía, sino una disminución de las lluvias que lo genera el Niño. La tendencia es que vaya a ser un poco más seco, vamos a tener menos precipitaciones durante estos estos meses hasta fines de noviembre o diciembre”.
Otro elemento del déficit energético en Ecuador es el comportamiento de la demanda. El país registra un consumo promedio de 5 200 MW, pero en julio alcanzó un récord de 5 634 MW. Se estima que un eventual aumento podría producirse por el calor previsto entre noviembre y diciembre.
También se ha observado un traslado de parte de la demanda hacia los fines de semana por las desconexiones de las industrias.
Darío Dávalos, consultor energético, explica que las compañías “no pueden parar sus actividades productivas” y podrían reprogramar sus horarios para recuperar los días perdidos. A esto se suma la demanda de los sectores residencial y comercial.
El Régimen conoce esta situación. Por ese motivo dispuso que, desde el 15 de diciembre, todas las industrias deben dalir del Sistema Nacional Interconectado (SNI) y emplear su propia energía térmica.
Las restricciones constituyen otro frente del déficit energético en Ecuador. Las industrias han alertado sobre afectaciones a los procesos productivos, la calidad de los productos, posibles incumplimientos de exportaciones y reducción de competitividad.
El Comité Empresarial Ecuatoriano recordó que las restricciones de energía de 2024 provocaron una pérdida de hasta 1,4 puntos del Producto Interno Bruto (PIB).
⟫ https://t.co/xQtVTikKW2 | 🔌 El secretario de la Administración Pública, José Neira, presentó un listado de clientes conectados al sistema eléctrico https://t.co/sKaDdQ4Gdo
— El Comercio (@elcomerciocom) October 15, 2026
Gremios como la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), la Asociación de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), la Cámara Nacional de Acuacultura, entre otros, han solicitado programar las desconexiones, establecer un canal directo de comunicación, ajustar la jornada laboral y otorgar facilidades para el pago de obligaciones en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), entre otras medidas.
Fabián Jami, presidente de la Comisión de Eficiencia Energética del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de Pichincha (Cieepi), considera que existe una mejor preparación frente a 2024, cuando una sequía extrema ocasionó apagones de hasta 14 horas.
“Ahora se está gestionando los embalses para que no lleguen a su cota mínima y, de lo que se tiene conocimiento, se ha recuperado un parque térmico, hay las desconexiones programadas del sector industrial. Comparando, sí se ha estado preparado de mejor manera”, señala.
La importación colombiana ofrece un respiro ante el déficit energético en Ecuador, aunque tampoco constituye una variable estable. Los expertos recuerdan que Colombia ya priorizó anteriormente su propio abastecimiento y suspendió las exportaciones.
Ese país también atraviesa un estiaje que incluso lo obligó a aplicar suspensiones de agua. Por ello, la oferta colombiana puede cambiar mientras Ecuador enfrenta la presión sobre sus hidroeléctricas y la demanda eléctrica.
Más información sobre el déficit de energía en Ecuador
El país enfrenta escenarios marcados por las lluvias, la demanda eléctrica, las desconexiones industriales y la disponibilidad de energía de Colombia.
La presión sobre las hidroeléctricas continúa pese al reinicio del suministro colombiano, mientras la recuperación de las reservas depende de las precipitaciones y del comportamiento de la demanda.
La recuperación de las reservas hidroeléctricas requiere lluvias constantes durante al menos 15 días.
Este escenario es incierto porque el estiaje se adelantó y las precipitaciones disminuyeron. Además, se estima que el fenómeno de El Niño genere menos lluvias de lo normal.
La reducción de los caudales ha acercado al embalse de Mazar a su nivel crítico.
Mazar, que en condiciones normales tiene una reserva de 2 153 msnm, llegó a ubicarse a ocho y nueve metros del nivel crítico fijado en 2 115 msnm.
Existe la posibilidad de un aumento de la demanda por el calor previsto entre noviembre y diciembre.
Ecuador tiene un consumo promedio de 5 200 MW y en julio alcanzó una demanda récord de 5 634 MW. También se ha observado un traslado de parte del consumo industrial hacia los fines de semana
La importación da un respiro, pero su disponibilidad no está asegurada de forma permanente.
Colombia ya priorizó anteriormente su propio abastecimiento y suspendió las exportaciones. Además, también atraviesa un estiaje que incluso obligó a aplicar suspensiones de agua.