2 de October de 2011 00:08

El comercio mundial se encuentra en alerta roja en estos momentos

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Los taxistas en Ginebra, Suiza, se resistían durante el transcurso de esta semana a recibir dólares. Solo aceptaban francos suizos o, a lo mucho, euros. Decían que EE.UU. se encuentra en una gran crisis, que el dólar ha perdido valor y que no es conveniente tener esa moneda en el bolsillo.

Pero la crisis económica no es exclusiva de la economía estadounidense, también se ha regado por buena parte de la Unión Europea (UE), con efectos negativos en la cotización del euro y el empleo. De hecho, en las últimas semanas se ha encendido nuevamente una alerta roja porque existe el riesgo de que la crisis en los países desarrollados se extienda al resto del mundo como ocurrió hace un par de años.

Esta posibilidad es un tema de conversación frecuente en Ginebra, donde están asentadas las sedes de varios organismos mundiales como la Organización Mundial de Comercio (OMC), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de Meteorología, Telecomunicaciones, Cruz Roja, Naciones Unidas, etc.

Desde esos organismos se monitorea lo que pasa en el mundo. Y las señales que se han recibido últimamente en el seno de la OMC, que cuenta con 153 países miembros, muestran que la economía mundial ha regresado a una etapa crítica, con secuelas que pudieran ser peores que las registradas hace dos años.

A diferencia de lo ocurrido en el 2009, cuando la crisis financiera sacudió a conglomerados empresariales que posteriormente fueran rescatados por los Estados para evitar una crisis mayor, ahora son los gobiernos de los países desarrollados los que están tambaleando. La elevada deuda pública ha sembrado dudas sobre si podrán pagar en el futuro sus obligaciones, que hoy están por las nubes debido a los multimillonarios rescates realizados hace dos años.

En los grandes salones de la OMC, donde se han logrado consensos para impulsar el comercio mundial, ahora se respira un ambiente de preocupación. Por un lado, los gobernantes no han podido ponerse de acuerdo en los temas planteados hace 10 años en Doha para fortalecer el comercio mundial. Por otro, esa falta de consenso está coincidiendo con una crisis que puede tomar nuevas dimensiones. Si el comercio era la salida para superar la crisis, en el corto plazo pareciera necesario buscar otra vía de escape.

El director de la OMC, Pascal Lamy, quien se reunió esta semana con periodistas de América Latina en la sede de Ginebra, recordó que la correa de transmisión de las crisis es el comercio, ahora más que antes y con efectos automáticos. La gente deja de comprar, las empresas bajan su producción y el intercambio se reduce como ya ocurrió en el 2009, cuando la economía mundial se contrajo 2%, pero los flujos comerciales cayeron un 12%.

En esa crisis nadie salió bien librado porque hay una gran interconexión entre los mercados. Singapur, por ejemplo, que no estaba involucrado en la crisis del 2008, pero que sí tiene una economía integrada al mundo, disminuyó alrededor del 40% sus exportaciones en los cuatro meses siguientes al estallido de la crisis.

El comercio, sin embargo, volvió a resurgir el año pasado y creció cerca del 14%, gracias a medidas impulsadas por los países del G20 (grupo de las 20 naciones más poderosas del mundo), que se comprometieron a dejar a un lado el proteccionismo, a dar liquidez a las empresas, a rescatar a muchas de ellas, etc.

Este año los flujos comerciales han seguido creciendo. Sin embargo, la semana pasada la OMC revisó a la baja las previsiones del crecimiento para el 2011 a 5,8%, lo que supone una baja con respecto a la estimación previa de 6,5%. Una de las razones es que en estos últimos meses, el crecimiento del comercio ha sido más lento de lo esperado y ha crecido la incertidumbre sobre las perspectivas de la economía.

Según Lamy, “el sistema multilateral de comercio ha sido decisivo para mantener la apertura del comercio durante la crisis, evitando que el resultado fuera aún peor. Los miembros deben permanecer alerta. No es momento para el individualismo. Es necesario fortalecer y preservar el sistema mundial de comercio para que siga desempeñando esta función vital en el futuro”.

Pero hay otro temor en este escenario. Varios gobiernos se han visto nuevamente tentados a aplicar medidas proteccionistas, aumentando aranceles, aplicando salvaguardias, licencias a las importaciones, etc., para protegerse de una crisis.

En América Latina, las medidas restrictivas al comercio están en aumento. En el 2010, un 30% de las restricciones registradas en el mundo se tomaron en esta región. En lo que va del 2011 bordea el 38%, según datos de la OMC.

Este tipo de medidas pudiera tener un efecto contrario y profundizar la crisis, pues al frenar las importaciones también se limita el crecimiento de las exportaciones. En un mundo globalizado, los productos de exportación necesitan cada vez más insumos y componentes importados.

Si las medidas proteccionistas proliferan y se agrava la crisis, es probable que vuelvan a caer las remesas de los migrantes o que se contraiga el turismo, como pasó en el 2009. Y en ese momento, tal vez, los taxistas de Ginebra extrañen a los turistas que llegaban con dólares o cualquier otra moneda.

Para entender qué es la OMC: El organismo multilateral regula las prácticas comerciales

El significado
La Organización  Mundial   del Comercio nació en 1995 y  hoy  tiene 153 países socios. Estos se comprometieron a cumplir una serie de reglas para facilitar el comercio. En esa dinámica se generan conflictos, por lo que también hay reglas para resolver las controversias entre los miembros. Contó  con un presupuesto de 189 millones de francos suizos para el 2009. El número de personal suma 625 personas.

Los  antecedentes
La mayor parte  de la labor actual de la OMC proviene de las negociaciones celebradas en el período 1986-1994, denominada Ronda de Uruguay, y de anteriores negociaciones que se remontan a 1948, en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).

Las obligaciones
El organismo  es  producto de los acuerdos negociados y firmados por sus miembros, unos más antiguos que otros. Esos acuerdos son una especie de contratos que obligan a los países a mantener sus políticas comerciales dentro de los límites convenidos. Actualmente, la OMC es el foro de nuevas negociaciones en el marco del Programa de Doha para el Desarrollo, que se lanzó en el 2001 y que aún no concluye.

Las diferencias
Mientras más comercio   existe entre los países, las posibilidades de discrepancias también se incrementan. Para resolverlos, los países  miembros del organismo multilateral  crearon un sistema denominado de resolución de diferencias, que puede atravesar  por tres etapas.  

Las resoluciones de las controversias: Hay algunos casos que no se han resuelto pese a los fallos

Primera etapa

La primera instancia  para resolver una controversia entre los países miembros de la OMC es buscar una solución mutuamente aceptable. Para eso se realizan consultas bilaterales, las cuales se realizan en un plazo de 60 días. Este lapso no se puede prorrogar. Alrededor del 50% de los reclamos se resuelve en esta etapa, según datos de la OMC.

Segunda etapa

Si lo anterior   no funciona, se pasa a una segunda etapa, donde la resolución de diferencias se intenta solucionar con la intervención de un panel de expertos, elegido por los países involucrados. Por eso hay tantos expertos recorriendo las calles en Ginebra y los restaurantes siempre están llenos de funcionarios intentando superar sus diferencias.

Tercera etapa
Cuando el panel  de expertos emite un informe, los países en conflicto pueden apelar ante un Órgano de Apelaciones, dentro de la misma Organización Mundial del Comercio (OMC), el cual emite un informe final, cuya resolución debe implementarse. Para llegar a este último punto pueden transcurrir unos 18 meses.

El panorama
No todas las controversias  se han resuelto en el interior del organismo comercial. Actualmente están abiertos 15 casos que llevan varios años sin resolverse, pese a que se han emitido fallos finales. Desde 1995 se han recibido 427 casos en total, de los cuales estos  15 no se han resuelto. Esa es una de las razones por las cuales se ha debilitado el sistema de resolución de conflictos.



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