
Dolor de cabeza, dificultad para dormir y nerviosismo son algunas de las secuelas físicas y mentales que enfrentan los niños damnificados por el potente doblete sísmico que asoló Venezuela hace casi un mes.
Esta alerta provino de la ONG Plan International, con sede en Panamá.
“Estar conscientes de estas señales” de estrés postraumático “y actuar sobre ellas, junto con la atención médica, es tan urgente como reconstruir un techo”, indicó Yesica Serrano, asesora regional de Protección de la Niñez en Acción Humanitaria de Plan International, en un comunicado.
Los sismos de 7.2 y 7.5 registrados con menos de un minuto de diferencia el 24 de junio pasado destruyeron parte deLa Guaira, la zona costera aledaña a Caracas.
Al menos 5 208 personas murieron a causa de los sismos, según cifras oficiales, mientras que la cifra de desaparecidos permanece incierta, de acuerdo con EFE.
Plan International citó cifras de la agencia de Naciones Unidas responsable de coordinar la respuesta humanitaria (OCHA), que indican que 107 campamentos transitorios albergan actualmente a más de 23 800 personas, cerca del 86 % de su capacidad total. Más de 17 900 personas continúan sin vivienda.
La ONG señaló que las condiciones inadecuadas de vivienda, la acumulación de escombros y cambios en los arreglos de cuidado profundizan el impacto emocional del desastre en la niñez y sus familias.
“Las organizaciones socias reportan que las molestias físicas sin causa clara aparecen cada vez con más frecuencia, junto con señales de estrés postraumático y una sensación constante de inseguridad”, destacó Plan International.
Serrano advirtió que la actual fase de la emergencia exige atención y pidió abordar esta situación mediante apoyo psicológico, informa EFE.
“Cuando pasa el impacto inmediato del terremoto, el efecto no desaparece; se queda con niñas, niños y adolescentes tanto en el cuerpo como en la mente”, afirmó.
Serrano enfatizó que “la salud mental de la niñez ya no puede tratarse como una respuesta secundaria”. Si no se atiende el bienestar físico y emocional en conjunto, la recuperación será imposible.
Además, recordó que los niños y adolescentes no siempre tienen las palabras o medios para expresar lo que sienten.
“Las niñas y los niños más pequeños pueden dejar de comer, tener dificultad para dormir o presentar episodios de llanto sin razón aparente. Por otro lado, los adolescentes son más propensos a aislarse o mostrarse más agresivos”, explicó Serrano.
La ONG aseguró que junto con sus socios en Venezuela ofrece apoyo psicosocial grupal e individual a niñas, niños y adolescentes.
Además, ayuda a las familias a cubrir necesidades urgentes que salvan vidas y fortalece los servicios de protección infantil, prestando especial atención a las niñas, indica EFE.
Con información de EFE
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