1 de diciembre de 2018 00:00

La importación de buses afecta a la industria en el Ecuador

La industria carrocera en Tungurahua está afectada por la importación de buses. La producción se redujo en un 20% en este año en la provincia. Foto: Glenda Giacometti I/EL COMERCIO

La industria carrocera en Tungurahua está afectada por la importación de buses. La producción se redujo en un 20% en este año en la provincia. Foto: Glenda Giacometti I/EL COMERCIO

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Modesto Moreta

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En el 2016, Carrocerías Ibimco, en Ambato, armaba 20 buses al año para las cooperativas de transporte interprovincial Reina del Camino, Carlos Alberto Aray y otras. Pero en lo que va de este 2018, esta firma no ha armado ninguna estructura de este tipo.

Ibimco actualmente se sostiene con la fabricación de carrocerías para buses urbanos. La producción de esta empresa decayó de 50 (estructuras de bus interprovincial y urbano) a 20 en lo que va del 2018. Eso provocó, este año, el despido de 25 de las 40 personas que laboraban en la fábrica.

Su gerente Geovanny Constante cree que la situación seguirá igual el próximo año. Asegura que sus principales clientes ahora prefieren traer buses armados desde China, Brasil, Perú o Colombia. “Hemos tenido que ajustar nuestra empresa en todas las áreas”.

Constante afirma que las carrocerías que fabrican cumplen con todas las normas de seguridad que exige la Agencia Nacional de Tránsito (ANT).

Según la Cámara de Fabricantes de Carrocerías (Canfac) en Tungurahua, la construcción de estructuras en lo que va del 2018 decayó en un 20% en comparación con el mismo período del 2017. Ese año en esta provincia se fabricaron 1 500 buses y en el 2018 dejaron de elaborarse 300 unidades. Eso dejó en la desocupación al menos a 800 de las 5 000 personas.

Víctor Hugo Cepeda, presidente de la Canfac, dice que las cooperativas de transporte interprovincial establecían la compra de carrocerías nacionales como un requisito que formaba parte de sus propias normativas de operación.

Pero, de acuerdo con los carroceros, se hacen reformas para optar por buses armados e importados porque implican menos gastos.

Estas decisiones afectan a la producción nacional, especialmente en Tungurahua, donde se encuentran 39 de las 65 empresas carroceras del país. “Las cooperativas resolvieron comprar solo buses importados. Calculamos que ingresarán 1 200 unidades para los próximos dos años”, señala Cepeda.

Transportes Baños resolvió cambiar sus 118 unidades por buses de otros países. Juan Guevara, gerente de esta cooperativa, afirma que para ese fin sí cambiaron los reglamentos internos en una asamblea general. “El objetivo es prestar un mejor servicio a nuestros clientes”, dice Guevara. Agrega que también cuentan con financiamiento internacional para adquirir las nuevas unidades.

Para evitar más pérdidas en este sector, Cepeda sugiere que se incrementen los aranceles a las carrocerías importadas del 10 al 20% o que disminuyan los impuestos a las partes, piezas, componentes o accesorios que utiliza la industria nacional.

El sector carrocero de Tungurahua también solicita la apertura de líneas de crédito y financiamiento con bajos intereses para sus trabajadores. Aunque lo fundamental, indica, es revisar que los buses que ingresen al país cumplan con los reglamentos, normativas y exigencias que se piden a la industria local.

A inicios de este mes, el ministro de Finanzas, Richard Martínez, afirmó que ya existe un acuerdo con la industria de ensamblaje de autos para que no se impongan aranceles a los kits de ensamblaje.

Este Diario solicitó información sobre la cantidad de buses que han ingresado al país y sobre las acciones que han pensado para ayudar a este sector a los ministerios de Comercio Exterior y de Productividad. Pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Un informe difundido por la Cámara de Industrias de Tungurahua detalla que entre el 2017 y lo que va del 2018 al menos 400 buses importados ya ingresaron al país.

Santiago Vargas, presidente de esta entidad y gerente de Carrocerías Varma de Ambato, explica que la situación es complicada principalmente por la falta de contratos.

Vargas comentó que en el caso de su empresa no ha ensamblado ningún bus de tipo interprovincial en todo este año. “Buscamos clientes de las cooperativas del transporte urbano en Azuay, Loja y El Oro para tener trabajo y mantener los puestos de empleo”.

Una situación similar se vive en carrocerías metálicas Jácome. Esta industria fabricó 38 buses el año pasado, de los cuales 12 fueron interprovinciales. En este año solo ha fabricado 18. Luis Jácome, gerente, dice que eso también les obligó a despedir a 11 de los 35 empleados. “La importación de buses está causando un impacto económico al país y a este sector”.

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