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Justina y Manuel sellaron su matrimonio después de seis décadas de convivencia

Los flamantes esposos sellaron su matrimonio con un beso. Foto: Captura de pantalla

El semblante entristecido y todas las dolencias que padece Justina Zamora desaparecieron durante la ceremonia de casamiento, que se celebró en su humilde casa. 

La adulta mayor de 81 años decidió contraer matrimonio con su compañero de vida, Manuel Cusme, de 82 años. En el hogar hubo todo un día de alegría.

Lo hicieron en su vivienda ubicada en el barrio Santa Rosa, en el cantón La Concordia, en Santo Domingo de los Tsáchilas, occidente del Ecuador.

Desde hace meses, la mujer les reiteraba a sus nueve hijos su deseo de unirse formalmente con Cusme, con quien llevaba una unión libre de seis décadas.

Irene Loor, ante el permanente pedido de su abuela, decidió tramitar un turno ante el Registro Civil donde en principio le indicaron que había días disponibles para finales de octubre del 2021. La nieta no se conformó con eso e insistió en el deseo de su abuela mediante una publicación en el portal digital JAR Tv.

Ahí contó que la adulta mayor tiene una enfermedad catastrófica que la mantiene en una cama. Justina Zamora habla muy poco, pero los días que reiteraba su aspiración lo hacía con voz alta a sus familiares para que la ayudaran a cumplir con la boda nupcial, como uno de sus últimos propósitos en vida.

El Registro Civil ayudó a cumplir el anhelo de la adulta mayor. Foto: Captura de pantalla

El día de la boda

El pedido de Justina se hizo realidad el 14 de septiembre del 2021. Ese día lució un vestido de color anaranjado con encajes de color blanco. Una diadema de perlas resaltó en su cabellera de canas; en sus manos llevó un ramo de rosas blancas.

El esposo vistió camisa blanca y pantalón azul. A la casa llegaron autoridades del Registro Civil, el alcalde de La Concordia, David Álava; el defensor del Pueblo en la provincia, Cristóbal Tenorio, y una decena de nietos.

Justina Zamora tuvo todas las fuerzas para levantarse de la cama, en la que permanece la mayoría de los días.

El “sí, acepto” lo pronunció sentada en una silla y frente a todos los invitados. Su flamante esposo hizo lo mismo y los aplausos resonaron en la casa de paredes de cemento y techo de zinc. La escena más emocionante para todos fue cuando se dieron el beso de rigor.

“Gracias a Dios se cumplió mi deseo, confiaba en mi Diosito que sí podía hacerlo”, mencionó la esposa, luego de las felicitaciones de los asistentes.

Yomara Rodríguez, directora Provincial del Registro Civil, previamente había dado lectura al acta de matrimonio. El burgomaestre Álava, quien hizo el brindis, resaltó la aspiración de los nuevos esposos como un ejemplo a seguir para las personas que aún no cumplen con esta formalidad.

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