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A falta de turistas, los guías se dedican al agro y ventas

Medardo Pila, guía naturalista, espera que alguien lo contrate en el Parque Cotopaxi. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO

Valerio Sánchez encontró en la agricultura la segunda fuente de ingresos para sostener su hogar.

Desde hace 10 meses produce cebolla blanca, habas y papas en su terreno ubicado en el sector de Romerillos, en Pastocalle, una parroquia del cantón Latacunga, en Cotopaxi.

Debido a que los turistas extranjeros dejaron de llegar por la emergencia sanitaria del covid-19, este guía del Parque Nacional Cotopaxi se quedó sin empleo al igual que sus otros 39 compañeros que integran la Asociación de Guías Naturalistas de Cotopaxi. “Nos quedamos de la noche a la mañana en la desocupación y la agricultura hasta el momento ha sido mi tabla de salvación”.

El pasado 29 de mayo del 2021, Sánchez llegó a las 08:00 al estacionamiento de esa área natural. En el lugar se unió a otros cuatro miembros de la organización en busca de clientes. Visten una chompa color gris y un pantalón verde aceituna como una forma de identificación para los visitantes.

Ellos ofertan su servicio a los turistas nacionales que llegan atraídos por el volcán Cotopaxi, que estuvo despejado ese día. El lugar se abre de martes a domingo, de 08:00 a 14:00.

Por las restricciones y los estados de excepción, los turistas no acuden con frecuencia. Entre el miércoles 26 y el sábado 29 de mayo apenas consiguió un contrato con un grupo de viajeros. Le pagaron USD 30, pero de ese monto debió descontar USD 16 en gastos de pasajes y la alimentación de los cuatro días. “Quedan USD 14, que no alcanzan para nada”.

Hasta antes de la pandemia el trabajo era seguro y sus ingresos sobrepasaban USD 450 mensuales, ahora logra 150.

Ese sábado arribaron decenas de turistas de Quito, Guayaquil, Ambato, Cuenca, Riobamba y otras ciudades, para disfrutar de la naturaleza y actividades al aire libre.

Sánchez se acercó a la familia de Marcia Gordón, que acababa de llegar de Calderón, un sector del norte de Quito. Durante 15 minutos trató de convencerla para que tomara un tour de una hora y media.

Le ofreció visitar la zona de interpretación del parque donde hay un museo natural, el área para camping, la laguna de Limpiopungo y el volcán Rumiñahui por USD 30; con el ascenso al refugio del volcán Cotopaxi subía a USD 60, incluido el transporte. Pero, al final, los visitantes desistieron de contratar su guianza.

Gordón contó que pagar de USD 30 a 60 por pasear dentro de la reserva es elevado. “No estamos en la capacidad de pagar esos montos, la crisis económica es complicada”.

En una situación similar labora Medardo Pila, quien es guía desde hace 16 años. Él dejó de percibir cerca de USD 500 al mes por la falta de trabajo. Desde el miércoles hasta ese día que permaneció en el lugar no tuvo suerte.

Pila se acercó a todos los vehículos que ingresaban al Parque Cotopaxi; averiguaron los precios y al final no lo contrataron. “Esta semana no llevaré un solo centavo a casa, si no fuera por la agricultura, estaría en una difícil situación”.

David Aimacana ofrece el servicio de guianza en caballo hacia la reserva natural. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO

Según la Corporación de Guías de Turismo del Ecuador, en el país hay unos 3 000 guías de turismo de acuerdo con el catastro del 2020 del Ministerio de Turismo. La mayoría de ellos trabaja de forma independiente. “Sé que algunas personas se dedican a trabajar en la agricultura, otros ofertan alimentos como postres, comercializan insumos, producen agua embotellada y más actividades”, comentó Soledad Hernández, guía y expresidenta de la entidad.

Por la falta de trabajo ella se vio obligada a dejar la agencia de turismo que fundó con su amiga Carolina Leiva. Actualmente labora en una empresa en el área de marketing digital, a pesar de que tiene una licenciatura en turismo. “Estos ingresos (sueldo) me ayudan a financiar los gastos de mi hogar. Es por eso que ahora estudio una rama afín”.

También el quiteño Stalin Oña dejó temporalmente su profesión de guía. Entonces, en agosto del año pasado invirtió USD 15 000 de sus ahorros en la instalación de una planta purificadora de agua. Produce botellones de 20 litros.

Hasta el momento no ha recuperado el capital invertido, debido a que aparecieron nuevas marcas en el mercado. “No todos los días tengo pedidos, estoy esperanzado en que avance la vacunación. Es la única garantía para que los turistas de otros países vuelvan a visitar al Ecuador”.

Pero no son los únicos paralizados por la pandemia; también los guías de alta y media montaña tienen problemas. Según la Asociación Ecuatoriana de Guías de Montaña (Aseguim), los 120 guías que son parte del gremio están afectados por falta de trabajo.

Francisco Arroba, presidente de Aseguim, espera que la situación cambie con la temporada alta, que arrancó en el país este mes y se extenderá hasta agosto y la segunda que será de noviembre a febrero. “Los otros meses del año laboramos con el turismo nacional, pero es poco”.

Por la falta del turismo extranjero, el trabajo decayó en más del 60%. En la actualidad apenas salen una vez a la semana a la montaña y para solventar los gastos se dedican a otras actividades como la venta de alimentos, entrega de medicinas, encomiendas y más. “Las operadoras turísticas nos contratan, pero el trabajo no es permanente y esperan que mejore con la vacunación”.