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Las discrepancias entre el expresidente Rafael Correa (2007-2017) y el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, siguen creciendo.
El actual alcalde llegó al cargo con el respaldo del movimiento Revolución Ciudadana (RC). Esta vez, el conflicto surgió por una crítica del exmandatario al abogado que defiende a Alvarez en un caso por presunto contrabando de combustible.
Ramiro García, expresidente de la Federación de Abogados del Ecuador, defiende a Alvarez en el caso denominado ‘Triple A‘. Este martes publicó en su cuenta de X que había recibido críticas por asumir la defensa del alcalde, pese a haber sido “crítico del correísmo”. Dijo que lo hizo porque en el proceso “no hay nada que pueda considerarse medianamente sólido en su contra”.
“Alvarez es inocente. Más allá de mis posiciones políticas, mi actuación es eminentemente técnica. Mi defensa no es a un partido o movimiento. Es a un ciudadano con derechos, a quien se le ha imputado injustamente y sin evidencias”, señaló García.
Va 🧵
— 𝐑𝐚𝐦𝐢𝐫𝐨 𝐆𝐚𝐫𝐜í𝐚 𝐅 (@ramirogarciaf) May 27, 2025
Quienes ejercemos la profesión de abogados, especialmente en materia penal, estamos expuestos a la crítica constante, especialmente en aquellos casos de tinte político. Me pasó en múltiples ocasiones, como cuando defendí a Fernando Villavicencio, a los 10 de Luluncoto y…
El abogado añadió que sus “principios y convicciones, especialmente del derecho a la defensa de las personas, son inclaudicables”.
El alcalde fue vinculado hace unos meses al caso ‘Triple A’. La investigación gira en torno a una presunta trama de contrabando de combustible. Esta involucraría a un conjunto de estaciones de servicio propiedad de su empresa familiar.
La Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales no Renovables reportó irregularidades. Estas se relacionan con la distribución y comercialización de combustibles subsidiados por el Estado. El perjuicio habría ocurrido por la supuesta venta en países vecinos a precio de mercado, sin subvenciones.
Este martes debía comenzar la audiencia preparatoria de juicio. La diligencia se suspendió. No se anunció una nueva fecha para su reinstalación.
Horas después de la publicación de García, Correa respondió en la misma red. Dijo que le parecía “vomitivo” que el abogado diera “clases de moral y ética profesional“. Publicó una foto del defensor dormido en lo que parecía una reunión social.
Ramiro García, dando clases de moral y ética profesional, es realmente vomitivo.
— Rafael Correa (@MashiRafael) May 27, 2025
En fin.#LosCorruptosSiempreFueronEllos https://t.co/EM6j0O0pMr pic.twitter.com/fG3Qe2EXcd
Alvarez respondió que el comentario le parecía “totalmente innecesario” y una “falta de respeto”.
“No tiene sentido este tuit. Estoy en mi legítimo derecho de contratar a quien me parezca. Lo doloroso es ver cómo se prefiere atacar públicamente al abogado que me defiende. Se podría criticar en silencio y esperar que se solucione mi caso, así no esté de acuerdo con mi abogado”, agregó.
“Sinceramente me da muchísima pena. Ni siquiera veo que en ese hilo del abogado se le falta el respeto a usted. De locos. Una pena”, añadió el alcalde.
Este cruce se suma a otras diferencias entre el alcalde y el expresidente. Las últimas ocurrieron por comentarios relacionados con temas políticos.
La más reciente fue tras las elecciones que dieron la victoria a Daniel Noboa sobre la candidata correísta Luisa González. Alvarez y otras autoridades locales del correísmo reconocieron los resultados. Correa y González no los aceptan. Denuncian un supuesto fraude, sin presentar pruebas concluyentes.
“Si el pueblo eligió, hay que respetarlo. Más allá de que nos guste o no, el pueblo eligió democráticamente. Hay que ser honestos en reconocerlo. Lo peor es ser un mal perdedor“, dijo el alcalde la misma noche de los comicios.
A ese comentario se sumaron otros de autoridades locales del correísmo. Entre ellas, las prefectas de Pichincha y Guayas, Paola Pabón y Marcela Aguiñaga. También el alcalde de Quito, Pabel Muñoz.
Correa, sin mencionar nombres, dijo que esas reacciones fueron “apresuradas”. Las calificó como “un error” de quienes contradijeron la teoría de fraude que aún mantiene el movimiento político.