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Concluyen los funerales de Isabel II y sus restos ya descansan en Windsor

La guardia de honor escolta el vehículo que porta el ataúd de la reina Isabel II por el Paseo Largo, del palacio de Windsor. Fotos: EFE.

En una ceremonia de otro tiempo, de solemnidad sobrecogedora, la reina Isabel II recibió el 19 de septiembre un último adiós que devolvió todo su sentido al apelativo de majestuoso, y evidenció que nadie maneja mejor los ritos y la pompa que la monarquía británica. El funeral de Estado en la abadía de Westminster por Isabel II, fallecida el 8 de septiembre, puso ante 2 000 invitados el broche a 10 días de luto nacional con una puesta en escena sin par en el mundo.

El rey de España, Felipe VI, y su esposa Letizia (izq.) acompañaron al sepelio de la fallecida monarca.

Si la monarquía no solo sobrevive en el Reino Unido del siglo XXI, sino que parece prosperar, se debe en buena medida a su maestría para mantener vivos símbolos que parecen remontarse a la noche de los tiempos, por mucho que en algunos casos apenas daten de hace unas décadas. El ritual, que pide dejar aparcado el análisis racional para dar rienda suelta a la fascinación, estuvo a la altura de la relevancia ­histórica de Isabel.

Una costosa ceremonia

A pesar de que tanto el Gobierno británico como la corona se reservan, por ahora, el costo de las pompas fúnebres de la fallecida monarca, comparaciones con eventos similares por parte de la prensa extranjera, hacen suponer que las honras de Isabel II ­significarán egresos por sobre los USD 6 millones.

De acuerdo con el diario inglés Evening Standard, el funeral de la Reina Madre (madre de Isabel II), realizado en 2002, costó alrededor de GBP 5,4 millones, lo que equivale a unos USD 6 millones.

Asimismo, el funeral de Lady Di, exesposa del entonces príncipe Carlos (en 1997), costó entre USD 3 y 5 millones, pues se realizó con gran despliegue a causa del ‘shock’ que provocó en la población británica tanto las condiciones de su muerte como el hecho en sí mismo; era considerada por la población como la ‘Reina de Corazones’, después del divorcio traumático con su esposo y que le retiraran el trato de su Alteza Real.

Sin embargo, se debe tomar en cuenta que las pompas de la abuela del actual rey Carlos III no se consideraron un funeral de Estado, por lo que seguramente el costo de las honras fúnebres de Isabel II será mucho más que aquella ceremonia y, sin duda, más que el homenaje a la exprincesa de Gales.

Lo anterior, sin contar lo que significará la ceremonia de coronación de Carlos III dentro de algunos meses y que elevara la factura todavía más.

Un lujo costoso

Según un argumento recurrente de los defensores de la monarquía británica, la familia real cuesta USD 50 millones al año al erario británico, pero aporta más al país gracias a los ingresos derivados del turismo. “Es una marca conocida en todo el mundo y es un argumento de venta para las empresas británicas.

La monarquía no es solo turismo, también es buena para los negocios”, dice Andy, un empresario que se define como monárquico moderado. Pero sean críticos o no de la monarquía, los británicos están de acuerdo en una cosa: el nuevo rey tendrá que reducir el estilo de vida de la familia real.

En agosto, la inflación alcanzó el 10% en el Reino Unido, el nivel más alto desde hace 40 años. Y los precios de la energía han subido casi un 300% desde octubre de 2021. Este aumento es tan drástico, que miles de británicos se han unido en un movimiento: No pagues; y amenazan con no pagar su próxima factura de la luz.