Jorge Ribadeneira

El terremoto y el bambú

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Se habla ya, por supuesto, de la reconstrucción de las ciudades y poblaciones de la Costa -especialmente de Manabí- que fueron afectadas por el terremoto del 16 de abril. Una tarea importante y compleja, por sus características y por su posible costo.

El Gobierno y los expertos tienen la palabra, pero han surgido ya algunas ideas. Una de ellas usar el bambú en vez del cemento. Somos inexpertos totales en esa materia, pero esa innovación nos parece tan interesante y grata que nos atrevemos a conversar con los lectores sobre el susodicho tema.

Por cierto, tenemos una pequeña información. Vimos en la televisión un hotel de bambú construido en la población manaba de Canoa por un holandés, cuyo nombre no logramos captar. El terremoto maldito no había causado ningún daño en el local, pese a sus 7,8 grados de potencia. El vivaz hotelero dio una explicación sencilla y digna de ser compartida con el público lector.

El edificio es de bambú -dijo y estaba a la vista- pero está asentado sobre un cimiento muy sólido (seguramente de cemento) y la parte superior cuenta con cadenas igualmente aptas para resistir (seguramente de hierro). Gracias a esos aportes, el hotel sigue funcionando tranquilamente y el dueño feliz se da el lujo de atender a los vecinos que se quedaron en la calle por usar arena de las playas vecinas en sus construcciones.

Con esos antecedentes ya hubo por lo menos dos sugerencias radiales para que el bambú -que en el Ecuador parece que se llama caña guadúa- preste sus servicios en la reconstrucción que se aproxima. Ya nos imaginamos, amigos lectores, mirar nuevos barrios con casas y casitas resistentes y tal vez baratas -gracias a esa innovación- y con un letrero en el frontis: “somos de bambú”.

Ahora hablemos un poco sobre los terremotos, lamentando que el Ecuador tenga un largo e ingrato historial en esa maldita materia. La realidad es que uno anterior -1998- se produjo también en Manabí y el epicentro fue en Canoa, cuando aún no existía el hotel de bambú.

Varios terremotos se han producido en esa zona, entre ellos el de 1906, que fue acompañado de un tsunami, que elevó el número de fallecidos. En el último sismo, un hotel de Canoa se derrumbó y en el segundo piso quedó atrapado Santiago Navarrete, de 26 años, quien fue localizado por los rescatadores que trabajaron toda una noche hasta salvarle la vida, aunque perdió una pierna. Los rescatados sumaron 113 mientras los fallecidos fueron 660.

En Quito el sismo provocó un gran susto pero solo algunas casas del sur sufrieron estragos. Uno de los comentarios fue que si el sismo tenía un poco más de intensidad los daños hubieran sido mayores. Miles de gentes salieron a las calles. Los informes posteriores dan cuenta que los reflejos fueron captados hasta en Pasto, en el sur de Colombia. Por cierto, la noticia del terremoto del sábado 16 tuvo un amplio eco en los medios internacionales y el canal colombiano NTN 24 envió varios periodistas y los mantuvo 10 días en Manabí.