Jorge Ribadeneira

Expectativa por el 2 de abril

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Hay expectativa -igual que antes del 19 de febrero- por el resultado de la jornada electoral que culminará el 2 de abril. Los cálculos indican que hay perspectivas de paridad, además de que los dos candidatos -Moreno y Lasso- y sus partidarios trabajan con intensidad en pos del triunfo.

Una nota clave de la primera vuelta fue la división de los opositores. Nunca pudieron unirse Lasso, Cynthia Viteri y mi general Paco Moncayo. Pero el resultado del 19 de febrero, con 10 puntos de ventaja de Lenín, dio paso a la posibilidad de un empate -o algo cercano- en la segunda vuelta. Esto contando con el aporte de una buena parte de los votos de doña Cynthia. Ella y su amigazo Nebot están abiertamente por el banquero y los votos de Moncayo se repartirán entre los dos candidatos, al parecer.

El cálculo de la segunda vuelta se sintetiza, pues, en una palabra: expectativa.

Los dos postulantes han recibido aplausos de los suyos y críticas de los rivales, como sucede en estos episodios propios de la vida democrática. Las notas biográficas de los dos muestran características interesantes en ambos personajes.
Lenín Moreno Garcés es un caso de superación luego de un suceso amargo. No soñaba en una entrega a la política y se le presentó una oportunidad inesperada. Luego de sus seis años de vicepresidente pensaba ya en un retiro, cuando las encuestas hablaron de su popularidad. Alianza País necesitaba un postulante y fue el escogido. Está, sin duda, afrontando un desafío tremebundo, que deja poco campo al humor que fue su remedio preferido en las horas tristes.

Frente a Lenín Moreno está otro caso especial. Guillermo Lasso Mendoza -de un hogar de recursos medios, con diez hermanos- se convirtió, paso a paso, en banquero. No se quiso quedar ahí y fue probando otras funciones hasta llegar a un momento audaz: candidato presidencial, entregado noche y día a la causa, sin que falten las críticas.

Los dos tienen algo en común. Afrontan la perspectiva de una gran responsabilidad en una etapa histórica extremadamente difícil, con un panorama ingrato a la vista. Perder será muy triste. Triunfar será desafiante. El ciudadano que asuma el mando el 24 de mayo, luego de diez y medio años de correísmo, afrontará muy serios problemas económicos y también políticos en uno de los casos.

El Ecuador de la década tuvo ocho años de vacas gordas y dos de vacas flacas. El barril de petróleo llegó a los cien dólares y más, y bajó a la mitad. Las deudas han subido a montos sin antecedentes.

La segunda vuelta ha comenzado, pues, con la expectativa que era de esperar y con algunos incidentes feos e impropios. Moreno y Lasso descansaron un poco y están en acción. El 10 de marzo comenzará oficialmente la campaña y los veinte días tienen que ser decentes. El 2 de abril, turno de Juan Pablo Pozo.