Santiago Guerrero Vinueza es periodista en Grupo El Comercio desde julio del 2006. Actualmente se desempeña como coordinador del portal www.BenditoFutbol.com y conductor de Bendito Fútbol en Radio Platinum. Licenciado en Comunicación Social y Máster en Dirección de Comunicación Empresarial. Su cuenta de Twitter: @sasty7.

Cuando las marcas entran en conflicto

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Los auspiciantes de las selecciones de fútbol invierten mucho dinero para que sus marcas se expongan la mayor cantidad de veces posible. Los logotipos cumplen la función de representar todo un simbolismo de lo que significa un producto o servicio y es necesario que siempre estén expuestos al público.

Este jueves 1 de septiembre en el estadio Olímpico Atahualpa, cada selección tuvo que montar su propia zona de prensa. Foto: Santiago Guerrero / EL COMERCIO

Este jueves 1 de septiembre en el estadio Olímpico Atahualpa, cada selección tuvo que montar su propia zona de prensa. Foto: Santiago Guerrero / EL COMERCIO

Los departamentos de mercadeo y publicidad hacen lo posible para que su logo se reconozca en cualquier lugar del mundo. Si alguien mira ese 'dibujo', tiene que saber de qué marca se trata. Es así de simple.

Por eso, las empresas patrocinadoras no están dispuestas a ceder ni un solo espacio y es ahí cuando empiezan las dificultades. Un pequeño conflicto ocurrió este jueves 1 de septiembre en el estadio Olímpico Atahualpa, cuando cada selección tuvo que montar su propia zona de prensa, a pesar de existir una sala específica para estos temas.

La remodelada sala de prensa del Atahualpa, bautizada con el nombre de 'Héctor Morales', es auspiciada por Claro, que a la vez es patrocinador de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Sin embargo, la selección brasileña tiene como auspiciante a Vivo, compañía de telefonía móvil, televisión por cable e internet.

"Hay un conflicto de intereses", dijo uno de los representantes del departamento de prensa de la Confederación brasileña de Fútbol (CBF), cuando se le preguntó, por qué Tite no daría la rueda de prensa después del partido, en el lugar predeterminado por la FEF.

Claro y Vivo no fueron las únicas marcas en conflicto. La Ecuafútbol es auspiciada por Pilsener, la CBF por Guaraná Antártica (la bebida más popular de Brasil); la FEF viste los uniformes de Marathon Sports y la CBF luce la estadounidense Nike; la FEF es patrocinada por el Banco Guayaquil, la CBF por Master Card... todo esto generó un impasse entre los departamentos de comunicación de ambas delegaciones, que obviamente, protegían a sus marcas.

Al final, Ecuador y Brasil montaron dos lugares distintos para las conferencias de prensa de sus entrenadores. Luis Suárez (asistente técnico de Quinteros) habló en el lugar de siempre, una zona auspiciada por Claro. Mientras que Tite lo hizo sobre una mesa pequeña, donde se ubicaron los micrófonos y detrás se puso el cartel con todos los auspiciantes de la Confederación Brasileña de Fútbol.

En el mundo del fútbol hay demasiados intereses económicos de por medio, como para ceder el mínimo espacio de exposición. Las declaraciones de los entrenadores eran muy importantes después del partido y evidentemente, las marcas quieren aparecer en las fotos y en los canales de televisión. Es el mundo de los negocios.