
La tercera entrega de D-Bate dejó una pregunta central: ¿Sebastián Beccacece es el director técnico que Ecuador necesita para el Mundial 2026? El programa, conducido por Jorge Imbaquingo, reunió a la relatora Manuela Salazar y al analista Paulo Álvarez para revisar luces y sombras del proceso del argentino, marcado por la clasificación asegurada y por la falta de gol.
En la mesa hubo consenso sobre la mayor virtud del ciclo: Ecuador consolidó una identidad táctica “de ajedrez”, con presión alta y elaboración, y solo registra una derrota desde que Beccacece asumió.
Los panelistas señalaron que la selección exhibe seguridad del medio hacia atrás. La defensa con nombres como Piero Hincapié y William Pacho fue descrita como “sólida”, y el mediocampo con Moisés Caicedo y Alan Franco ofrece talento y despliegue.
El debate se encendió en el frente de ataque. “Con la excepción de Enner Valencia, a los convocados les falta gol”, afirmó Salazar al repasar la racha seca y la dependencia del capitán. Álvarez coincidió y añadió que, pese a que los máximos artilleros del campeonato local son ecuatorianos, “aparecen borrados” de las listas de Beccacece , incluso ahora que Ecuador ya aseguró el cupo y existe margen para probar.
En ese punto emergieron nombres del torneo local: Byron “Tigre” Palacios recibió respaldo por su producción reciente; Miguel Parrales generó dudas por su irregularidad; y otros delanteros, como Leonardo Campana y Kevin Rodríguez, fueron cuestionados por su poca eficacia o por lesiones.
El programa recogió también las últimas declaraciones públicas del entrenador. Beccacece pidió mesura ante la euforia de quienes se atreven a hablar de “ganar el Mundial” por tener jugadores campeones en clubes internacionales. “No tiene sentido… me parece exagerado”, dijo, aunque animó a “hacer nuestro mejor mundial”.
Para Salazar, se trata de un aterrizaje necesario: la selección “está para ilusionar” por el nivel individual, pero todavía debe corregir asuntos colectivos, sobre todo en definición. Álvarez leyó en esa prudencia un rasgo de autocrítica: el DT se mantiene fiel a su idea, pero “no se lo nota convencido de todo lo que puede hacer con la Tri” sin un nueve confiable.
La convocatoria fue otro punto polémico. Los invitados cuestionaron llamados a “lesionados, juveniles que no debutan y jugadores sin ritmo”, así como la inclusión de arqueros cuya actualidad no justifican un cupo.
Salazar mencionó alternativas como David Cabezas o Gabriel Ceballos, y lamentó que Pedro Ortiz no haya tenido más rodaje. El diagnóstico común fue tajante: de la mitad hacia adelante “hay un verdadero dolor de cabeza”.
El tono del espacio, fiel a su promesa de mezclar seriedad y humor, incluyó memes y la intervención del “Gato”, personaje que ironizó sobre la “testarudez” del entrenador y la recurrencia de convocados “entre algodones”. Pese al chascarrillo, la idea de fondo se repitió: los técnicos “mueren en su ley”, pero el proceso exige ajustar la lista a los mejores momentos y abrir espacio a pruebas mientras todavía hay tiempo.
En las conclusiones, Álvarez sostuvo que Beccacece “no es el que merece” Ecuador, “pero es el que tenemos”, con un estilo que privilegia la elaboración y que sufre cuando los delanteros no están finos.
Su urgencia es “buscar un nueve” que reduzca la dependencia de Enner Valencia. Salazar llamó a mantener la confianza en el DT hasta el Mundial, por coherencia de proceso, pero pidió “seguir siendo críticos” y convocar a quienes atraviesan su pico de rendimiento.
D-Bate cerró con una síntesis clara: Ecuador ya consiguió el boleto y tiene una base competitiva; la tarea pendiente es hallar eficacia arriba y administrar con prudencia las expectativas. Entre la cautela del técnico y la ilusión de los jugadores, la Tri necesita resolver su ecuación más difícil: sostener la solidez sin renunciar al gol.