
El cantante ecuatoriano revela cómo nació la banda Flix Pussy Cola, habla de su paso al cine con la película Alucina y recuerda su obsesión infantil por Michael Jackson. Todo forma parte de un nuevo episodio de Diálogos sin sombrero, la serie de entrevistas de EL COMERCIO.
Lucas Ortiz, Gabriel Patiño, Joaquín Andino y Sebastián Jarrín estudiaban en el colegio Pachamama cuando formaron la banda. La idea surgió en una clase de música, pero el nombre apareció en la biblioteca. Allí encontraron un libro infantil titulado Flix, donde un perro pug criado por gatos era agredido por felinos disfrazados como en La naranja mecánica. Le lanzaban una bebida ficticia: Pusicola. Así nació Flix Pussy Cola.
Intentaron llamarse solo Flix, pero en Spotify los confundían con un artista francés. “Decidimos usar el nombre completo para diferenciarnos”, explica Lucas. Hoy es una de las bandas de rock alternativo más irreverentes del país.
Lucas es hijo de la diseñadora Gabriela Pallares y de Ricardo Ortiz, un productor musical. Joaquín es hijo del dramaturgo Pecky Andino y de la actriz María Beatriz Vergara. Sebastián es hijo del músico Fabián Jarrín. Gabriel es hijo de la actriz Juana Guarderas y del artista plástico Agustín Patiño.
“Nuestras madres hicieron juntas el curso de embarazo. Nacimos con semanas de diferencia. Crecimos como hermanos”, recuerda Lucas. Esa cercanía personal todavía sostiene a la banda.
Aunque se ubican dentro del rock ecuatoriano, sus canciones incorporan elementos de funk, pop, letras autorreferenciales y estética absurda. “Queremos evolucionar sin convertirnos en una fórmula”, dice Lucas.
Tienen un club de fans llamado Los novies de Flix, que alimenta su universo con memes, frases e imágenes. Una de esas frases, “Facturemos unas muchas”, apareció mal escrita durante un concierto en el Verano de las Artes. “Nadie lo notó hasta después. Ahora es parte del repertorio”, cuenta.
Lucas protagoniza la película Alucina, dirigida por Javier Cutrona. Lo contactó la productora Andrea Hidalgo, quien lo conocía por trabajos de modelaje y comerciales. Aceptó el casting sin saber que actuaría junto a Jessica Barahona, su amiga. La química funcionó desde la primera lectura.
“No tengo formación actoral, pero me lancé. Me pareció un reto emocionante”, afirma. La experiencia, dice, fue parecida a estar en el escenario, pero con otro tipo de exposición emocional.
De niño, Lucas era fanático de Michael Jackson. Se disfrazaba todos los días. “Lloré más por su muerte que por la de mi abuelo Erasmo. Me da vergüenza, pero fue así”, confiesa. Aún conserva la revista Life conmemorativa, que le regaló su tío Cristian.
También reconoce errores musicales. La canción del Wah, pensada como homenaje a bandas nacionales, terminó siendo “larga, cursi y difícil de escuchar”. Hoy es motivo de burla interna.
En 2025, la banda tocará por primera vez fuera del país. Tienen fechas confirmadas en Lima y Bogotá. “Nos daba miedo hablar de esto por la mufa, pero ya es oficial. Vamos de gira”, dice Lucas.
Acaban de lanzar un nuevo sencillo llamado Navidad. Aunque salió en junio, está inspirado en una experiencia personal ocurrida en diciembre. Planean lanzar otro tema antes de fin de año, recopilar todo en un EP y luego comenzar un nuevo disco.
“Nos conocemos desde siempre y seguimos siendo buenos amigos. Mientras eso se mantenga, hay banda para rato”, asegura Lucas. La conversación completa está disponible en el canal de YouTube de El Comercio, como parte de la serie Diálogos sin sombrero.



