Zaruma, un pueblo mágico lleno de historia, patrimonio y paisajes

Su nombre llenó los titulares en diciembre de 2022, cuando parte de su Centro Histórico colapsó a causa de la minería ilegal

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Su nombre llenó los titulares en diciembre de 2022, cuando parte de su Centro Histórico colapsó a causa de la minería ilegal, que  dejó sin hogar a decenas de familias. Zaruma, sin embargo, es mucho más.

Es historia, la joya de la provincia de El Oro, no solo por su riqueza en el metal, sino por sus casas de construcción mixta que se preservan y que le dieron la etiqueta de patrimonio nacional.

Son 400 años de antigüedad los que ostenta este rincón del país, convertido en una de las primeras ciudades en Ecuador y que, además, ofrece al visitante paisajes desde todos los ángulos.

Es tradición de los zarumeños bañarse en las cascadas los fines de semana. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO
Es tradición de los zarumeños bañarse en las cascadas los fines de semana. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO

Por estar sobre un cerro, Zaruma tiene entre sus atractivos miradores y restaurantes con vistas panorámicas hacia las montañas; un agregado que, si se suma a su clima templado, las artes y su café de exportación, puede dar como resultado momentos eternos para la recordar.

Con apenas 10 000 habitantes en su zona urbana, la ciudad se recorre completa en un fin de semana. Sus más de dos centenares de edificaciones patrimoniales, de madera y con soportales, le dan un toque rústico, acogedor, que huye del ruido citadino.

Se impone en el casco urbano la belleza arquitectónica del bien patrimonial más preciado de la ciudad, el Santuario de la Virgen de El Carmen, construido en 1912 y terminado en 1930, que posee, entre otros atributos, un altar tallado y candelabros colgantes.

El vino hervido es parte de la oferta gastronómica, junto con el café de pasar, que allá lo toman por tradición. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO
El vino hervido es parte de la oferta gastronómica, junto con el café de pasar, que allá lo toman por tradición. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO

Sus calles angostas limitan el tráfico de vehículos, pero facilitan las caminatas. Como todo está cerca, no hay pérdida. El mirador de El Calvario es el más frecuentado, porque permite ver a toda Zaruma, debe ser aprovechado.

Tigrillo, más que un platillo

Cuando de gastronomía se habla, es inevitable mencionarlo. Hecho con plátano verde, queso, leche y proteína a su elección, el tigrillo de Zaruma es la especialidad. Lo venden en todas partes, a todas horas y en todas las presentaciones. Es parte del orgullo local.

Es muy común hallar iglesias de corte patrimonial en las zonas rurales de Zaruma. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO
Es muy común hallar iglesias de corte patrimonial en las zonas rurales de Zaruma. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO

A eso se suma la apuesta de vino hervido que ofertan algunos restaurantes cuando cae la tarde. Los asados con todas las carnes, sobre todo morcilla; los sudados con estilo Zaruma, una especie de sopa que se sirve con aguacate y patacones; y por supuesto, el café pasado. Pueden conseguirse desde USD 1 el café, hasta USD 12 el asado.

La ruralidad premia

Hay que darse el tiempo suficiente para conocer las zonas rurales. Los pueblitos, a no más de 20 minutos de distancia, tienen sorpresas, como las de Arcapamba, que van desde iglesias patrimoniales hasta pan hecho a mano y a leña.

Una vista del Santuario de la Virgen de El Carmen, cuya arquitectura se inspiró en un templo francés. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO
Una vista del Santuario de la Virgen de El Carmen, cuya arquitectura se inspiró en un templo francés. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO

Hay quienes, desde Zaruma, todas las tardes, se dan un tiempo para visitar sitios como Roma, Sinsao, Ortega, atravesados por el río Amarillo y que ofrecen, además, una espesa vegetación y la oportunidad de visitar fincas de café.

También en viaje corto se llega a las cascadas. Destacan el Chorro Blanco, Pigllo, Gemelas y Cacha Capac. Es tradición que la gente acuda a usarlas de balneario los fines de semana.

Algo de minas

Su tradición minera es parte de su oferta turística. En la urbe existe la oportunidad de visitar una mina turística sin costo, El Sexmo. La construyó una de las empresas extractoras y quienes llegan tienen, incluso, la oportunidad de usar la indumentaria del minero.

Una guía muestra el proceso de extracción de oro, en el museo Hercursa. Allí también venden joyas y artesanías. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO
Una guía muestra el proceso de extracción de oro, en el museo Hercursa. Allí también venden joyas y artesanías. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO

Data del siglo XVI y cuenta hoy con 500 metros de recorrido. Ahora mismo está inactiva, pues ya es parte de la zona de exclusión. Otro lugar de este tipo es Hercursa, un museo que muestra todo el proceso de extracción del oro.

A Zaruma se la conoce a pie y con los ojos bien abiertos. Sus noches silenciosas y sus detalles históricos enamoran a quien la visita.

Algunos sembradores de café permiten visitas guiadas a sus fincas para conocer el proceso. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO
Algunos sembradores de café permiten visitas guiadas a sus fincas para conocer el proceso. Foto: Blanca Moncada / EL COMERCIO