8 de mayo de 2018 00:00

El turismo se agrega al menú de La Esperanza, en Chimborazo

La comida tradicional de esta comunidad de Colta se sirve en una cafetería decorada al estilo rústico y étnico. Allí se pueden encontrar platillos típicos andinos de Chimborazo.Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

La comida tradicional de esta comunidad de Colta se sirve en una cafetería decorada al estilo rústico y étnico. Allí se pueden encontrar platillos típicos andinos de Chimborazo.Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Cristina Márquez
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

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Un recorrido para conocer los encantos naturales de la comunidad La Esperanza, situada en los páramos de Colta, es uno de los atractivos turísticos más promocionados de Chimborazo.

Los comuneros de ese pequeño poblado se dedicaban únicamente a la ganadería y a la agricultura, pero la apertura de una fábrica de quesos gourmet animó a sus moradores a incursionar también en el turismo comunitario.

“Estamos empezando, pero estamos motivados porque nuestros servicios sí tienen acogida. Este año nos dedicaremos a fortalecer más el emprendimiento y a difundir los atractivos de La Esperanza”, cuenta Segundo Pilamunga, presidente de la comunidad y gerente de la empresa.

El menú de actividades incluye caminatas a cuatro destinos de la comunidad. Los trayectos duran entre una y cinco horas, y tienen distintos niveles de dificultad física.

Uno de los sitios preferidos es la Cascada de Hierbabuena, situada a una hora y media de caminata. Es una caída de agua de unos 10 metros, donde incluso se pueden tomar baños medicinales pues según la cosmovisión andina las cascadas son una fuente de energía.

La gente explica que el nombre de la cascada se debe a la variedad de plantas medicinales, especialmente la hierbabuena, que crecen silvestres en los páramos de ese sector.

Las caminatas se hacen en compañía de guías nativos de la comunidad. Ellos recibieron capacitaciones sobre atención al cliente y dominio básico de inglés, debido a que la mayor cantidad de visitantes son turistas extranjeros.

Otro sitio para conocer es el Cerro del Capitán, ubicado a
3 900 metros de altura. Es la parte más alta de la comunidad y desde ahí hay una vista privilegiada de las montañas y, en los días despejados, también se puede ver la laguna de Colta.

Llegar a la cumbre implica una caminata de al menos cinco horas, y la gente recomienda vestir ropa abrigada debido a que el clima promedio es de seis grados centígrados.

“El Cerro del Capitán se ha vuelto de los favoritos. Pero pedimos a nuestros turistas, que lo hagan solo si tienen buena salud porque el recorrido es largo”, dice Pilamunga.

El emprendimiento también ofrece cabalgatas en dos rutas. Los caballos se alquilan a USD 12 por persona y los recorridos se hacen con guías experimentados. “Estos eran sitios a los que íbamos siempre, para vigilar el páramo y para cumplir con nuestras actividades diarias. No sabíamos que teníamos atractivos en nuestras propiedades”, cuenta Pedro Pilamunga, otro comunero.

La gente construyó dos cabañas de alojamiento con capacidad para hospedar a 20 personas.

La gente construyó dos cabañas de alojamiento con capacidad para hospedar a 20 personas.

El proyecto se inició en el 2014, después de que la organización italiana Ayuda Directa les ayudara a construir una fábrica para elaborar los quesos gourmet.

Es que antes de convertirse en empresarios, los intermediarios que adquirían la leche que se produce en el sector pagaban precios bajos y en ocasiones se llevaban el producto sin pagar. “Todo el tiempo nos estafaban y vivíamos en la pobreza”, cuenta el gerente.

Los habitantes de la comunidad se organizaron para integrar una asociación y recibieron capacitación de los técnicos de la fábrica El Salinerito, de Guaranda. Así lograron desarrollar dos variedades de quesos de este tipo.

A raíz de la fundación de la fábrica de quesos, más voluntarios extranjeros empezaron a llegar. Eso los motivó a ampliar el nuevo negocio.

La gente construyó dos cabañas de alojamiento con capacidad para hospedar a 20 personas. Las chozas están hechas con una técnica ancestral y se asemejan a las originarias, pero cuentan con todas las comodidades.
Allí también hay una cafetería para degustar los platos típicos del sector, como el tradicional cuy con papas.

Las actividades 
Las caminatas cuestan entre USD 5 y 8, dependiendo de la distancia y la dificultad.

El hospedaje
Se ofertan chozas familiares decoradas al estilo rústico Puruhá. La noche cuesta USD 11 por persona.

La comida
En el restaurante se sirven los alimentos tradicionales del páramo, ricos en cereales y proteínas.

Los quesos
Son el principal atractivo de la comunidad. Los visitantes pueden degustarlos con una copa de vino.

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