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La velocidad en la transmisión del virus ha disminuido

La velocidad de transmisión del virus ha disminuido. Pasó de 54 a 37 por cada 10 000 habitantes, es decir, 17 menos de lo reportado meses atrás. Foto: Archivo / EL COMERCIO

La curva de contagios de covid-19 se mantiene en ascenso, pero se ha ralentizado, en especial en ciudades como Quito. La capital encabeza el número de infectados. El viernes 4, por ejemplo, hubo 141 608 confirmados. Si se compara con igual fecha de mayo se ve un incremento del 11,6%.

La velocidad de transmisión del virus ha disminuido. Pasó de 54 a 37 por cada 10 000 habitantes, es decir, 17 menos de lo reportado meses atrás. Lo explica Raúl Delgado, ingeniero y experto en modelaciones de la pandemia por covid19.

Él señala que “la positividad o resultados positivos de exámenes está en el 28%, es decir, sigue alta si se toma en cuenta las consideraciones de las autoridades sanitarias de la Unión Europea”.

A esto se suma que la respuesta hospitalaria todavía es lenta. La ocupación sigue en sus niveles máximos, en especial, en las unidades de cuidados intensivos (UCI).

El viernes, en los hospitales Eugenio Espejo y Carlos Andrade Marín no había espacios disponibles para nuevos pacientes con covid-19. Aunque las listas de espera de los contagiados han bajado.

Este Diario solicitó información sobre la ocupación en los hospitales al Ministerio de Salud Pública y al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). No hubo respuesta hasta el cierre de esta edición.

Para Delgado, la reducción en la velocidad de transmisión puede generar una “falsa confianza” en los ciudadanos. A esto se suma que mucha gente que ya recibió la vacuna ha disminuido las medidas de bioseguridad y el uso de mascarilla.

“El Gobierno debe aprovechar esta tregua para reabastecer los hospitales”, agregó.
Por ejemplo -dice- debería proveer con más medicinas a los sanatorios. El jueves llegó al país un cargamento de fentanyl citrate, un sedante que sirve para intubar pacientes en las UCI. Este y otros fármacos escasearon desde febrero.

Raúl Fernández, otro experto en modelaciones, considera que si bien la tendencia ha bajado hay factores que podrían complicar la situación.

Uno de ellos es el regreso progresivo y voluntario a clases presenciales en 1 301 planteles educativos, desde mañana. Por ello, el experto recomienda reforzar el cuidado en las familias. “Tendremos que esperar unas tres semanas para ver el impacto de esas decisiones”, indica.

Daniel Simancas, epidemiólogo de la Universidad Técnica Equinoccial (UTE), coincide en que hay un descenso sostenido, pero cree que no es el momento de retornar a clases. Una de las razones es que padres, madres y abuelos no están inmunizados. “El impacto de la vacuna aún no es significativo en el país”.

Las jornadas de vacunación continuaron ayer en varios puntos del país. En Quito, por ejemplo, se habilitaron la unidad Educativa Consejo Provincial, el Coliseo de la Universidad Central y el Centro de Convenciones Bicentenario.

En este último se registraron largas filas de usuarios durante la mañana de ayer.
Los especialistas agregan que, hasta el momento, se desconoce como será el manejo de los protocolos de bioseguridad en los planteles.

“Se esperan algunos brotes, pero lo importante es la reacción del sistema sanitario. El problema es que este se satura rápidamente; no hay suficientes UCI para niños y adolescentes, por lo que aún nos falta mucho camino para volver a las clases presenciales”.

Él recomienda preguntarse si el país está en la capacidad de hacer decenas de pruebas para los posibles enfermos o niños que resulten infectados. “Lo ideal sería hacer un piloto en localidades como Galápagos, donde el 80% de la población ya está inoculada”.