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USD 1,6 millones se invierten en arreglos de planteles fiscales

Diego Guerra, director de la Ernesto Che Guevara (Quito), muestra algunos daños. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

La pintura se cayó en pedazos y dejó a la vista el cemento en las paredes del aula de computación y de primer año. En el exterior se observan manchas oscuras de la tierra húmeda, que fue retirada. Esta vez no fue producto de la ocupación del espacio, en clases presenciales.

El director del plantel fiscal Comandante Ernesto Che Guevara, Diego Guerra, estaba en su oficina el 27 de abril, a las 15:00, cuando oyó el derrumbe de la ladera. Está detrás de los salones del centro, ubicado en el barrio Manuelita Sáenz de La Ecuatoriana.

Las fuertes lluvias que caían en esa época en el sector provocaron el suceso, relata Guerra. Luego pasaron algunas semanas hasta que el clima permitió que cuatro padres de familia retiraran la tierra húmeda, que quedó amontonada contra la pared y que afectó la parte interna de las aulas.

Este plantel es parte de los 121 fiscales en los que se invierte USD 1,6 millones para arreglo de desperfectos ocurridos durante el tiempo que las instituciones han permanecido cerradas por la pandemia.

El Ministerio de Educación respondió a un pedido de información y señaló que todos los establecimientos del país, en su momento, necesitan mantenimientos recurrentes, preventivos y correctivos, en mayor o menor medida, según su estado. De eso se ocupan en 12 383 centros fiscales.

Tras la constatación de los daños en la Ernesto Che Guevara se planificaron varios trabajos por 45 días a partir de agosto. El Director del plantel detalló que se dará continuidad a un muro de contención que existe hace 15 años pero no cubre toda la ladera.

Pero no es el único problema en ese establecimiento. La tierra continúa deslizándose y muy cerca del límite está un árbol que, al deslizarse más tierra, podría terminar sobre el techo de las mismas aulas. También, un tronco que sujeta cables de luz se inclinó y está a punto de caerse. Las autoridades optaron por amarrar una cuerda para sostenerlo.

Frente a la debilidad del terreno se hará una plataforma con concreto y adoquín, señaló el director de la institución.

Los trabajos permitirían pensar en un posible retorno a clases presenciales cuando sea posible, dice Guerra. Los padres han preguntado por esta posibilidad luego de que terminen las vacaciones.

Aunque este plantel no ha pedido retornar, en su Plan Institucional de Continuidad Educativa (PICE) incluyeron una estrategia para asistir tres días a la semana, alternando la llegada de sus 28 docentes y 737 alumnos.

Hasta el 15 de julio fueron aprobados los PICE de 2 029 instituciones educativas. En 600 retornaron a clases 21 203 estudiantes y 3 901 docentes.

Organismos como Unicef han enfatizado en la importancia de que estos centros cuenten con agua y lavabos para el aseo de manos.

El epidemiólogo Daniel Simancas señala que esta medida de bioseguridad -sumada al uso de mascarilla y al distanciamiento- no puede pasarse por alto pese a que los docentes estén vacunados.

A través de una encuesta realizada a 11 918 establecimientos del país se estableció que 5 670 cuentan con abastecimiento de agua a través de la red pública y 6 248 con otro tipo de sistemas como camión cisterna, captación de río, vertiente o acequia, pozo o recolección de agua de lluvia.

Esto último corresponde a instituciones que, por su ubicación geográfica, se encuentra en comunidades ancestrales, señala el Ministerio. La encuesta también dice que 10 853 planteles fiscales del país cuentan con lavamanos.

El epidemiólogo Simancas sostiene que además es necesario dotar a las instituciones de insumos. Según la Cartera de Educación, se han asignado USD 4,4 millones para materiales de aseo y para fumigación, desinfección y limpieza de los establecimientos.

En el plantel del sur de Quito, las llaves de paso permanecen cerradas mientras los estudiantes no asisten. Constantemente, el director las abre y verifica que el agua fluya adecuadamente en los lavabos largos, con cuatro llaves, con los que cuentan en la zona de básica. Lo mismo hace en los de inicial, que son más bajos para los alumnos de ese nivel.

También vigila, desde un monitor, las cuatro cámaras de seguridad que cubren parte de los 800 metros cuadrados del plantel. En febrero pasado cortaron un cable, aparentemente con la intención de ingresar a robar, dice el director Guerra.

Durante la pandemia se han reportado 616 robos de equipos tecnológicos, materiales didácticos, entre otros.