5 de enero de 2019 00:00

El cantón San Lorenzo reactiva una ruta turística y cultural

Las embarcaciones navegan por la desembocadura del río Mataje, frente a San Lorenzo. Desde allí se accede a la parroquia Tambillo, para realizar varias actividades. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

Las embarcaciones navegan por la desembocadura del río Mataje, frente a San Lorenzo. Desde allí se accede a la parroquia Tambillo, para realizar varias actividades. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

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La organización Pacífico Binacional promueve una ruta turística cultural y científica en el cantón fronterizo de San Lorenzo, en el norte de la provincia de Esmeraldas.

La idea de este recorrido es difundir la protección de los recursos naturales y culturales de este espacio rodeado por manglares y ríos.

La travesía empieza en el muelle del cantón, donde parte una lancha hacia la isla de San Andrés. El recorrido es fluvial e incluye una visita a la zona donde trabajan ‘concheras’, pescadores y a los manglares.

Al viaje también se lo conoce como la ruta de los santos, por los nombres de los sitios que se visitan: San Lorenzo, la comunidad de San Antonio y San Andrés. También se hacen paradas en las comunidades que están dentro de la reserva Mataje-Cayapas.

Durante el recorrido los turistas pueden participar en la recolección de la concha en Tambillo, hacer pesca artesanal cerca de la bocana de Bolívar y de la isla de Los Pájaros.

Andrés Carvache, representante legal de Pacífico Binacional, explica que los viajes se retomaron hace tres meses después de los hechos violentos en la frontera norte.

El viaje cuesta USD 50 diarios por persona e incluye hospedaje, alimentación y el transporte por los ríos y el mar. El recorrido completo dura cerca de tres horas.

Desde el muelle de San Lorenzo zarpan las embarcaciones para empezar la ruta. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

Desde el muelle de San Lorenzo zarpan las embarcaciones para empezar la ruta. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.


Si es que los turistas lo solicitan pueden añadir a su viaje experiencias como la preparación de la comida tradicional esmeraldeña junto a los habitantes de las zonas visitadas.

Pablo de La Torre, habitante de San Lorenzo y exdirector del Ministerio del Ambiente, cuenta que esta es una buena oportunidad para conocer la cultura esmeraldeña.

Los moradores de la isla de San Andrés impulsan las actividades turísticas en esa zona desde el 2012. A partir de ese año también promueven el cuidado de su ecosistema para venderlo como un territorio apto para la investigación.

Allí ya se han realizado diferentes trabajos por parte de estudiantes y docentes de la Universidad Luis Vargas Torres de Esmeraldas y de otras universidades del país.

Girard Vernaza, rector de la UTE/LVT-Esmeraldas, señala que con la Facultad de Turismo apoyan los proyectos de turismo cultural, las actividades que se realizan dentro del manglar y las iniciativas de conservación que lideran los habitantes afroesmeraldeños, awá y chachis.

La zona de manglar de la reserva Mataje-Cayapas es parte del recorrido turístico. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

La zona de manglar de la reserva Mataje-Cayapas es parte del recorrido turístico. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.


Por ello, quienes visitan San Andrés tienen la oportunidad de conocer más de los saberes ancestrales y la gastronomía de estos pueblos.

En la ruta también existe una biblioteca con literatura del pueblo afroesmeraldeño y está ubicada en la población de El Cauchal, una comunidad de afros dedicada a la pesca.

En esta área interviene la Comisión Transfronteriza colombo-ecuatoriana, con el apoyo de la Prefectura de Esmeraldas y la Alcaldía de Tumaco, para fortalecer el turismo entre ambos países.

Uno de los puntos que trata la Comisión es promover el ecoturismo, etnoturismo, turismo comunitario y la investigación, que permita levantar la frontera con su capacidad socioeconómica y conservar sus recursos.

Hasta el 2017 llegaban más de 500 personas al año, principalmente extranjeras. Las visitas se redujeron casi en su totalidad entre enero y agosto del año pasado.

Los turistas que llegan a San Andrés provienen de países como Holanda, Alemania y Francia. Además de turistas, arriban estudiantes para fortalecer sus tesis doctorales en temas como estudios de la pesca, la concha y los recursos forestales de esa zona.

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