25 de noviembre de 2018 00:00

‘Presidente, usted no es fascista y tiene el poder, haga la revolución’

José María Velasco Ibarra recibió a Fidel Castro en el aeropuerto de Guayaquil, junto a varios ministros  e invitados especiales. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

José María Velasco Ibarra recibió a Fidel Castro en el aeropuerto de Guayaquil, junto a varios ministros e invitados especiales. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

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German Rodas Chaves
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El sábado 4 de diciembre de 1971 arribó a Guayaquil el máximo dirigente del Estado Cubano, Fidel Castro, quien fuera invitado por el presidente José María Velasco Ibarra, pese a que Ecuador no tenía, en ese momento, relaciones diplomáticas con Cuba.

La mentada invitación a Castro fue considerada por Velasco Ibarra -quien había llegado a la Presidencia por quinta vez- a finales de octubre de 1971 y puesta en marcha en los primeros días de noviembre de ese año, con oportunidad de una reunión organizada por el Presidente de la República, a la que concurrieron el ministro de Defensa, Luis Robles Plaza; el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, vicealmirante Jorge Cruz Polanco, y Manuel Araujo Hidalgo, amigo personal de Velasco y de Fidel Castro.

Allí se convino que Araujo Hidalgo efectuaría de inmediato los contactos necesarios para que la invitación del presidente Velasco llegara a la brevedad a Fidel Castro, quien en esos días se hallaba en Chile, en donde había permanecido por una temporada junto al presidente de ese país, Salvador Allende.

La información del convite llegó a Fidel Castro por medio de la Embajada de Cuba en Santiago de Chile. El Mandatario cubano resolvió, previamente, enviar a un funcionario de su Gobierno –que formaba parte de su comitiva que se encontraba en Chile-. Dicho funcionario arribó a Quito a mediados de noviembre, para conocer los términos del encuentro. El funcionario cubano designado para esta misión fue Jorge Luis Joa Campos.

Joa Campos -quien hace unos años me proporcionó su testimonio sobre esta circunstancia histórica- le dijo al Presidente ecuatoriano que “el comandante Castro le hace llegar el agradecimiento por su invitación, pero al propio tiempo le pide que el encuentro se realice en una ciudad costera, debido a los riesgos que existen para aterrizar en Quito”. Velasco le respondió: “Señor, dígale al doctor Castro que nos reuniremos en Guayaquil”.

Velasco Ibarra de manera inmediata nombró una comisión encargada de preparar la cita con Castro. Dicha comisión la integraron el ministro de Gobierno, Jaime Nebot Velasco; el ministro Luis Robles Plaza; el ministro de Relaciones Internacionales, Rafael García Velasco, y Araujo Hidalgo.

En los siguientes días de su estancia en Ecuador, Jorge Luis Joa auscultó, al más alto nivel, el criterio de las Fuerzas Armadas, entre otros sectores, respecto del encuentro que ocurriría entre los dos mandatarios en Guayaquil. En todas estas citas -organizadas por la Comisión formada por el presidente Velasco- estuvo acompañado por Manuel Araujo.

Todos estos asuntos, inmediatamente y de manera personal, fueron proporcionados por Joa a Fidel Castro quien, entonces, tomó la decisión de visitar al presidente Velasco Ibarra en Guayaquil, a propósito de su retorno ya planificado: desde Chile a Cuba.

La información sobre el viaje de Castro a Ecuador fue notificada oficialmente por el Gobierno Nacional al país el 2 de diciembre de 1971. Se dijo, entonces, que la comitiva cubana efectuaría una “escala técnica” de pocas horas en Guayaquil.

El desplazamiento de Fidel Castro de vuelta a Cuba desde Chile se produjo en horas de la mañana del 4 de diciembre de 1971. Primero aterrizó en Lima, en donde se entrevistó con el mandatario de ese país, el general Juan Velasco Alvarado.

La comitiva –transportada todo el tiempo en dos aviones cubanos- partió luego a la ciudad peruana de Talara. Allí se abastecieron de combustible. En este aeropuerto, Fidel Castro cambió de avión -al más pequeño- y desde allí se dirigió hacia Guayaquil, ciudad a la que llegó a las 18:30 del mismo día 4 de diciembre. Desde Guayaquil, luego de la entrevista con Velasco Ibarra, retornó a Talara a fin de embarcarse, nuevamente, en el avión grande y continuar hacia La Habana.

En el aeropuerto de Guayaquil, Fidel Castro fue recibido por Velasco Ibarra, quien estuvo acompañado de varios ministros de Estado. En este encuentro -realizado en una de las salas del aeropuerto acondicionadas para el efecto- el Presidente ecuatoriano conversó amigablemente con Castro y en un momento dado le pidió al dirigente cubano que propiciara los mecanismos adecuados para extraditar a los secuestradores de un avión de TAME que dos años antes fue desviado a Cuba. Posteriormente, el Mandatario cubano -en otra sala del aeropuerto- ofreció una larga rueda de prensa a reporteros locales e internacionales.

Concluida la conversación con la prensa, Castro fue invitado a una cena en el casino de la Fuerza Aérea Ecuatoriana. En ese lugar, previamente, tuvo lugar un encuentro privado de treinta minutos entre Velasco y Castro. De ese encuentro privado me dijo Joa Campos: “En el avión de regreso a Talara, el Comandante nos comentó que aprovechó la ocasión para agradecerle al presidente Velasco la información que en 1961 -a través de Manuel Araujo Hidalgo y cuando Velasco fue presidente por cuarta ocasión- le hiciera llegar sobre los preparativos que el Mandatario ecuatoriano conocía que se fraguaban por parte de sectores de extrema derecha norteamericanos para atacar a Cuba, lo cual en efecto ocurrió en abril de ese mismo año; nos dijo que, además, los dos jefes de Estado convinieron el momento que reanudarían las relaciones diplomáticas entre Cuba y Ecuador…”.

A la cena ofrecida por el doctor Velasco a la comitiva cubana asistieron importantes funcionarios del Estado ecuatoriano e invitados especiales, entre ellos algunos de los dirigentes de los partidos comunista y socialista del Ecuador. Con esta oportunidad, se ofrecieron los discursos de rigor de los dos mandatarios y fue también el espacio para que Fidel Castro -con su locuacidad recordada- efectuara algunos comentarios sobre temas diversos.

Precisamente en esas circunstancias, Fidel Castro dirigiéndose el secretario general del Partido Comunista del Ecuador –Pedro Saad- le dijo: “Pedro, el doctor Velasco no es fascista como tú dices…”, y en otro momento le dijo al Presidente ecuatoriano -quien en su discurso señaló ser partidario de las revoluciones que benefician a los pueblos-: “Doctor Velasco, si cree en las revoluciones y como usted tiene hoy el poder... entonces haga la revolución..”.
Un recuento de una página de nuestra historia que está por cumplir 47 años y que la he descrito cuando, además, se recuerda otro aniversario relacionado con Fidel Castro: su muerte, acaecida el 25 de noviembre del 2016.

 *Historiador y académico.

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