25 de noviembre de 2018 00:00

El poder del miedo, en la pluma de Bob Woodward

El libro en el que se vuelve a mostrar el talento de uno de  los periodistas del caso Watergate, está por llegar a las librerías ecuatorianas. Foto:  Archivo particular.

El libro en el que se vuelve a mostrar el talento de uno de los periodistas del caso Watergate, está por llegar a las librerías ecuatorianas. Foto: Archivo particular.

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Santiago Estrella
Editor (O)

El último libro de Bob Woodward, ‘Miedo: Trump en la Casa Blanca’, fue un éxito de ventas en Estados Unidos. No debiera asombrar. Woodward es uno de los periodistas más serios y más veraces que tiene el periodismo estadounidense.Tiene el lugar ganado -y es difícilmente destronable- porque junto con Carl Bernstein reveló, en 1972, la trama de corrupción del entonces presidente Richard Nixon con el caso Watergate, por el que tuvo que renunciar -pues su destitución era inminente- en 1974. La autoría conjunta del libro ‘Todos los hombres del Presidente’ -luego vendría ‘Los días finales’, también a cuatro manos- fue un éxito de ventas.

Sin embargo, es también el protagonista de este volumen de no ficción el que genera expectativa. No han tenido la misma repercusión otros volúmenes de Woodward sobre otras presidencias como ‘Bush at war’ (Bush en guerra), ‘The Agenda, Inside the Clinton White House’ (La agenda: al interior de la Casa Blanca de Clinton’) u ‘Obama’s Wars’ (Las guerras de Obama’).

Y no ha logrado destronar del primer lugar de ventas a un libro también periodístico: ‘Fuego y furia en las entrañas de la Casa Blanca de Trump’, de Michael Wolff. Quizá le gane el lugar por ser el primero; su venta coincidió con el año de la administración Trump. Y de Michael Wolff se sabía -y así se puede leer- que tenía una “agenda” o una posición en contra de Trump. Según las críticas desde fuera de la Casa Blanca, incluso los opositores al Presidente y en las secciones de Libros de distintos periódicos, el libro de Wolff tenía muchas imprecisiones. Además, Wolff se coloca en el lugar de opositor, hasta de enemigo de Trump, como si le gustara ocupar el papel de malo.

Es parte de ese fenómeno que Bernstein alguna vez advirtió: la gente está leyendo lo que ya sabe, lo que ya cree y lo que quiere, cosas que vayan de acuerdo con su visión del mundo. Y los medios -se queja- están subyugados por la idea de satisfacer el deseo del lector y no de entregar “la mejor versión posible de la verdad”.

A Woodward le importa mucho enfatizar en la reportería. Siente que debe aclarar constantemente que tiene cientos de horas de grabación con un centenar de fuentes. El libro deja la sensación de que ha sido un trabajo exhaustivo, por todos los detalles que ofrece: por ejemplo, su desprecio a un militar a quien quería confiarle un alto cargo en Defensa, pero no tuvo “química” por su traje de apenas unos cientos de dólares.

Es Trump el verdadero éxito editorial, el fenómeno mediático. Se sabe tanto del Presidente desde mucho antes de su cargo. Parece que todo está dicho sobre cómo maneja el Gobierno, su temperamento, su conducta y “su
capacidad de atención de un niño de quinto grado”. Porque las élites estadounidenses, republicanos, miembros de su equipo también, creen que el magnate inmobiliario no es alguien preparado para la Casa Blanca.

¿Cuál, entonces, es el valor agregado de ‘Miedo: Trump en la Casa Blanca’? A riesgo de ser redundante, es la reportería, es decir: los hechos que se revelan paso a paso y que un relato requiere. En este libro, comparado con el de Wolff, hay un mayor talento narrativo. Es, por eso, parte del género de la no ficción, algo así como una novela, en donde no solo es el hecho en sí (lo que todo el mundo ya sabe), sino cómo va contando cada exabrupto, cada vanidad, cada ignorancia y cada capricho del Mandatario.

Hay una voluntad formal para contar los hechos (‘the facts’, en inglés) lo que hace que el libro sea aún más interesante sobre un personaje frente al que difícilmente se puede ser objetivo, un líder populista que genera pasiones encontradas: amor-odio; orgullo-vergüenza, risa-lamentación.

Los títulos elegidos, tanto por Wolff como por Woodward, muestran la madera de la que está hecho cada texto. Si bien es inevitable sospechar –y con acierto en el momento de abrirlo- que sus páginas no serán amables con Trump, con el tiempo se notará que tienen orígenes diversos. Mientras en ‘Fuego y Furia’ está más presente el autor, en el caso de Woodward es un título que nace de boca del Presidente. “El verdadero poder es -y no quisiera usar esa palabra- miedo”, dijo Trump el 31 de marzo de 2016 en una entrevista durante la campaña electoral.

Pero ‘Fear’ no es –y ahí su mérito- únicamente un libro sobre el carácter errático del Presidente, sino también un libro que trata de entender la política. Relata a Trump y a su equipo, que busca evitar cosas impensables en una Presidencia: arrebatar los decretos que quiere firmar, como, por ejemplo, el acuerdo de seguridad con Corea del Sur; la forma desesperada para evitar sus desenfrenos en Twitter; la angustia porque no puede concentrarse en un tema delicado para la seguridad nacional por más de 10 minutos; por hacer de la Presidencia un personalismo; creer que el éxito económico es obra suya cuando parece ser efecto de la inercia; no tener absolutamente ninguna idea de economía -más allá de la empresarial- ni de política internacional, en la que muestra la prepotencia del matón de barrio. Si tiene algún acierto diplomático es porque se caen bien él y el presidente chino Xi Jinping, por ejemplo. 

En el libro está también las presidencias de los que precedieron a Trump (Reagan, Bush padre, Clinton, Bush hijo y Obama) porque todo Mandatario hereda las políticas de sus predecesores y debe lidiar con ellas. Pero he aquí el carácter de Trump: se trata de abandonar todo: el Pacto Nuclear, el Pacto sobre el Cambio Climático, la presión para renegociar el libre comercio. Y, curiosamente, incluso -y esto es lo llamativo y que hay que confesarlo con cierto rubor- se puede estar parcialmente a favor de lo que piensa.

Por ejemplo: la intervención en Afganistán. Uno se pregunta, al igual que Trump, ¿por qué Estados Unidos sigue allí? Pero acá viene la parte que lo distancia de cualquier voluntarismo pacifista: si bien se preocupa porque mueren estadounidenses, el Presidente lo ve como un tema económico. Todas sus críticas al multilateralismo son económicas: “gastamos billones y billones de dólares”, “todo se lo llevan ellos”, “Estados Unidos no gana nada”, etc. Y si le dicen que en realidad sí hay beneficios económicos o de seguridad nacional en otros, para él es todo un engaño de los demócratas.

Entonces, queda el silencio entre los suyos. Porque Trump genera miedo. Es su arma del poder. Lo sabe y lo maneja.

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