1 de marzo de 2020 00:00

72/100 es el índice de salud del océano en Ecuador

La pesca es parte del índice y el sustento de puertos como Santa Rosa (Salinas). El resultado impulsa la aplicación de un proyecto de pesquerías costeras. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

La pesca es parte del índice y el sustento de puertos como Santa Rosa (Salinas). El resultado impulsa la aplicación de un proyecto de pesquerías costeras. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Elena Paucar
Redactora (I)
epaucar@elcomercio.com

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La marea gris que alarmó a los bañistas de Salinas, en Santa Elena, reveló una de las tantas presiones que sufre el océano. El quieto oleaje de este lado del Pacífico soportó una turbia descarga que se investiga bajo presunto delito ambiental.

La calidad del agua es una de las diez metas o indicadores del índice de salud del océano (IdSO), un estudio que se aplicó recientemente en Santa Elena y Manabí. También es uno de los resultados más bajos: 68,7 sobre 100 puntos.

Parte de ese análisis apunta al saneamiento. Datos de dos censos revelan que ambas provincias pasaron de un 47% de viviendas sin este servicio en 1990 al 9,5% en el 2010. “Pero una cosa es instalar tuberías para evacuar desechos -aclara el biólogo Mario Hurtado, encargado del estudio-. El tratamiento es una tarea pendiente para los gobiernos locales”.

El IdSO es una herramienta que evalúa parámetros físicos, biológicos, sociales y económicos. El año pasado se aplicó en 220 países y dio un promedio de 71 puntos sobre 100.

Ecuador se ubica en la media, con 72 puntos. “Con ese puntaje pasamos raspando, casi nos quedamos al supletorio”, dice Hurtado, para graficar el impacto de la cifra.

Conservación Internacional
es parte de los organismos que impulsa el IdSO. En Ecuador lo aplicó con el apoyo de la consultora ambiental Biótica, que recopiló información pública de los últimos cinco años para obtener el promedio. El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) financió el estudio.

La contaminación por aguas residuales domésticas e industriales baja el promedio.

La contaminación por aguas residuales domésticas e industriales baja el promedio.

“La idea es divulgar la información ante las autoridades competentes: Producción, Pesca, Ambiente, GAD y buscar soluciones en conjunto”, dice María Verónica Córdova, directora de Normativas y Proyectos Marino Costeros del Ministerio del Ambiente.

Cada meta se vincula a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Para Fernanda González, oficial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el índice refleja la importancia del capital natural. “Los recursos naturales son la base del crecimiento, que debe ser sostenido y en igualdad de condiciones”.

Hurtado, director técnico de Biótica, resume que la baja calificación en aguas limpias debido a la contaminación, la insuficiente capacidad de almacenamiento de carbono y la reducción de ciertas especies incidieron en el puntaje final.

El mangle captura carbono, pero en esta zona costera es escaso por la deforestación. Manabí, por ejemplo, pasó de 143,5 km² de bosque de manglar en 1969 a solo 28 km² en el 2016.

Otro síntoma está en la biodiversidad. Se conoce que Ecuador registra 5 284 especies marinas, desde peces hasta el microscópico fitoplancton; el 29% está en riesgo de amenaza, según el estudio.

Esa diversidad es visible en el puerto pesquero de Santa Rosa, en Salinas. Las lanchas repletas con dorados, bonitos, chermas y demás se balancean en la orilla de un rústico atracadero, donde se exhibe el producto fresco para la venta.

El consumo humano es otra de las presiones sobre el océano. Los IdSO de Manabí y Santa Elena muestran el efecto de la sobrepesca de especies como la sardina (Sardinops sagax): pasó de 1,2 millones de tone­ladas en los 80 a desaparecer de los registros desde el 2002.

Pero hay aspectos que sacan a flote la nota de Ecuador, como la incidencia de las ecorregiones de Panamá (con una temperatura superficial del mar de 26,81°C) y de Guayaquil (22,46°C). “Esos 4,4°C de variabilidad entre ecorregiones hablan de un ambiente resiliente -dice el biólogo Hurtado-. En el mundo hay preocupación por el aumento de 1,5°C. Pero nosotros podemos decir que contamos con especies tolerantes a los cambios de temperatura”.

Aunque el país tiene estos puntos extras, dados por el propio océano, el estudio concluye que hay retos pendientes: el principal es la gobernanza. El desafío es que las distintas instituciones involucradas en los resultados del IdSO coor­dinen acciones conjuntas para subir la calificación.

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