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Obra del quiteño Andrés Sánchez Gallque protagoniza la nueva exposición en el Museo del Prado

La obra de Sánchez Gallque se exhibió en el 2019, en el Museo Nacional del Ecuador. Foto: Archivo / EL COMERCIO

En 1599, el quiteño Andrés Sánchez Gallque pintó ‘Los tres mulatos de Esmeraldas’; una pieza que está considerada entre las más representativas de la época virreinal americana.

La pintura, en la que aparecen Don Francisco de Arobe y sus hijos Pedro y Domingo, se convirtió en la imagen oficial de ‘Tornaviaje. Arte Iberoamericano en España’, la exposición que se exhibe en el Museo del Prado, desde el 4 de octubre.

Según menciona el museo, en su página oficial, la exposición tiene como propósito mostrar el elevado número de obras de arte que, provenientes de América, se conservan en instituciones culturales, espacios religiosos o colecciones españolas.

En una entrevista concedida a Europa Press, Javier Solana, presidente del Real Patronato del Prado señaló que esta es una exposición muy necesaria.

“Tenemos un desconocimiento profundo sobre las relaciones entre América y España, y creo que es bueno que nos eduquemos un poco más en cómo era esa parte de la vida americana en esos siglos. Yo me he quedado sobrecogido al ver unos cuadros tan maravillosos”.

Asimismo, Miguel Falomir, director del Prado, señaló que tras la conquista de América y hasta la Independencia, llegaron a España más objetos artísticos de procedencia americana que flamenca o italiana. “La historia del tráfico artístico transatlántico no es unidireccional como siempre nos habían contado”, agregó.

La exposición ofrece al público la posibilidad de conocer la cultura de los virreinatos americanos, teniendo en cuenta sus valores simbólicos e iconográficos, así como aquellos que les otorgaron las sociedades receptoras.

La muestra se estructura en dos salas, con un total de cuatro secciones. La primera sala, a nivel simbólico, gira en torno al concepto ‘plaza’ como elemento urbanístico fundamental en la ciudad americana. En esta sala se encuentran las dos primeras secciones: ‘Geografía, conquista y sociedad’ e ‘Imágenes y cultos de ida y vuelta’.

En la segunda sala, el elemento articulador, a nivel museográfico, es la idea de los atrios conventuales americanos, lugares de interacción religiosa y educativa. En ella, se sitúan las secciones: ‘Las travesías del arte’ e ‘Impronta indiana’.

En relación a los personajes del cuadro de Gallque, se sabe a través de crónicas que luego de algunas negociaciones encabezadas por Miguel Cabello de Balboa, Don Francisco y sus hijos, descendientes de Andrés Mangache, llegaron a Quito en 1598; un hecho importante dentro del proceso de ‘pacificación’ de la zona costera del país.  

Aprovechando esta visita Juan del Barrio Sepúlveda, oídor de la Real Audiencia de Quito, contrató a Sánchez Gallque, para que perennizara el evento, con el fin de enviarlo como regalo a Felipe III, Rey de España.

Este cuadro, que en 2019 se exhibió en el Museo Nacional del Ecuador, también es importante porque evidencia, a través de la vestimenta y el ajuar de los tres personajes, el reconocimiento de estos descendientes de esclavos alzados como gobernadores de una extensa región, con el sometimiento a la Corona española.

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