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El aislamiento ahondó el problema de la obesidad infantil en todo el mundo

La ingesta excesiva de alimentos procesados altera la salud y la dieta de los niños. Foto: Freepik

Tres de cada 10 niños que llegan al consultorio de la pediatra María Luisa Félix registran un exceso de peso. En el mundo -según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- 41 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso o eran obesos en el 2016. En ese mismo año, más de 340 millones de niños y adolescentes (de entre 5 y 19 años) convivían con esas dos patologías.

Las cifras alarman porque cada año aumenta el número de personas con exceso de peso. Félix menciona que se trata de una verdadera pandemia, y que de esta se hablaba desde antes de la llegada del nuevo coronavirus.

La obesidad es una enfermedad silenciosa, con consecuencias nefastas. Fernando Torres Jaramillo, cirujano general, especialista en cirugía bariátrica y laparoscópica, apunta que cuando una persona aumenta de peso hay un mayor riesgo de hipertensión, cardiopatías, diabetes, trombosis, problemas de respiración y molestias articulares. También puede ser un factor para que se desarrollen algunos tipos de cáncer.

Para el especialista existe la necesidad de adoptar urgentemente medidas preventivas. La práctica de ejercicio es fundamental para reducir las probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad, que, en resumen, es la acumulación excesiva de grasa.

Para que los niños y adolescentes abandonen el sedentarismo de forma amigable y no como una imposición, Félix propone realizar actividades en familia. En conjunto también se sugiere la preparación del plan de alimentación semanal.

Cuando los niños participan en la elaboración de ensaladas -por ejemplo- es más probable que se animen a probar vegetales. El consumo de esos alimentos es fundamental para mantener un estilo de vida saludable.

Otra sugerencia de Torres es la de reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados, protagonistas en el último año. “Los padres están acostumbrados a premiar a sus hijos, por lo general con dulces. Es necesario ­erradicar esa costumbre”.

La pandemia de la obesidad se complicó, coinciden los expertos, con la llegada del nuevo coronavirus. Para evitar el covid-19, los niños y adolescentes dejaron de asistir a sus clases presenciales, es decir, dejaron de moverse. Ya no corren, ya no trepan árboles, caminan lo justo y necesario.

Eso preocupa a Félix y por eso recomienda controlar el tiempo que los chicos dedican a los dispositivos electrónicos. Lo ideal -dice- sería retomar los hábitos.

Aquello incluye empezar la mañana con un desayuno. “Cuando omitimos esa primera comida del día, corremos el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad más adelante”.

Para prevenir estas enfermedades también son necesarias las visitas periódicas al pediatra. Ese especialista maneja unas tablas específicas para determinar si su paciente tiene sobrepeso o mantiene un peso ideal. Torres apunta que el Índice de Masa Corporal solo sirve para identificar sobrepeso u obesidad en los adultos.

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