Miguel Rivadeneira

Demagogos: promesas con escritura

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Lunes 04 de enero 2021

Arranca el baratillo de ofertas en esta nueva campaña electoral, aunque algunos presidenciables ya adelantaron tantas barbaridades, sin reparar con responsabilidad que el país vive en emergencia sanitaria por la pandemia, crisis económica, social, de institucionalidad. No se puede poner en riesgo la dolarización con populismo barato y por ello la gente debe entender lo que significa una oferta seria, que no afecte a la estabilidad económica.

Mientras más ofertas demagógicas e inviables prometen, más certezas se evidencian de la desesperación de los candidatos por captar votos. Para ello, irresponsablemente, no les importa lo que dicen. Más allá de la mayoría de encuestas dudosas e interesadas, que tratan de engañar a un electorado que mantiene sus incertidumbres e indecisiones.

El reconocido analista económico, Walter Spurrier (EL COMERCIO, 29 diciembre 20) denunció que el candidato del correísmo ha propuesto tomar tres mil millones USD del Banco Central para financiar gasto público, dinero que pertenece a los depositantes del sistema bancario privado, lo cual sería grave, aunque no sorprendería porque en el gobierno anterior se tomaron alrededor de 6.000 millones, lo que se gastaron y a cambio entregaron papeles de la banca pública y certificados de Tesorería. La semana pasada la Reserva Monetaria estuvo en 7.300 millones y los depósitos monetarios de los bancos privados cerca de 5.700 millones y no se puede permitir que se intente despilfarrar los sagrados recursos de los clientes. Igual hicieron con el IESS, además de dejar de financiar el 40 % para el fondo de pensiones.

En este proceso electoral se escuchan disparates. Populismo barato, que quiere confundir a la población, que juega con las angustias de la gente y que luego producen desencanto. Entregar bonos emergentes; mil dólares a un millón de ecuatorianos. Que digan de dónde y cómo van a financiar en concreto, no como simple ofrecimiento. Ante tanta promesa falsa, los ciudadanos debieran exigir, para que no caigan engatusados y luego arrepentidos, que los candidatos tengan la valentía de hacer una escritura pública ante un Notario con sus ofrecimientos.

Si las ofertas fueran serias, los candidatos debieran hacer una declaración juramentada en la que, con sus firmas y rúbricas, registren sus propuestas, se comprometan y asuman su responsabilidad bajo juramento ante Notario, que da fe pública. Esta sería una manifestación de voluntad sincera, si lo tuvieran, que demostraría que hay seriedad en sus planteamientos. Se vive de mentiras y de engaños y por ello la poca credibilidad que tienen. Lamentablemente hay parte del electorado que, consciente o inconscientemente, cae atrapado en las ofertas de los charlatanes y aventureros que aparecen en elecciones. Por ello deben ejercer un voto informado y responsable.