Esta herramienta permitirá que los profesores puedan detectar si un alumno hizo un plagio en su tarea. Para identificar si copió el texto, la herramienta incluye reportes de originalidad

Esta herramienta permitirá que los profesores puedan detectar si un alumno hizo un plagio en su tarea. Para identificar si copió el texto, la herramienta incluye reportes de originalidad.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (2)
No (0)
Viernes 27 de septiembre 2019

Tecnología

El software antiplagio expande sus usos académicos en las universidades

Andrea Rodríguez
Quito

Con la aparición de nuevas herramientas informáticas, cada vez es más fácil detectar plagios. Hace menos de un mes, Google dio a conocer el software Assignments, diseñado por Google for Education.

Esta herramienta permitirá que los profesores puedan detectar si un alumno hizo un plagio en su tarea. Para identificar si copió el texto, la herramienta incluye reportes de originalidad, una nueva función para la plataforma Google for Education que compara los textos con frases similares contenidas en Internet para saber si se copió y pegó la información.

En Ecuador, hay varias entidades educativas que aprovechan los beneficios de este tipo de sistemas para mantener la rigurosidad académica. En la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, por ejemplo, emplean una herramienta similar desde hace cinco años.

Según Hugo Navarrete, ingeniero de la PUCE, a medida que transcurre el tiempo, tanto los profesores como los alumnos están interesados en aprender sobre la plataforma y también sobre las implicaciones que tiene el hecho de plagiar o copiar información sin citar los créditos correspondientes.

La función principal del sistema que utilizan es comparar los textos propuestos con todo texto que ha sido publicado anteriormente.

Navarrete sostiene que el software compara similitudes y no necesariamente la idea general. Por lo general, todos los sistemas de este tipo tienen el mismo principio.
Después de utilizar este sistema, los profesores de la PUCE han sancionado a los alumnos por copiar textos de otros autores.

De acuerdo con el ingeniero, el procesamiento de los textos toma su tiempo, a veces incluso más de 12 horas. El objetivo de la PUCE es emplear esta herramienta en todas las carreras y a todo nivel. “Lo ideal sería no tener que hacerlo, pero desafortunadamente la deshonestidad académica ha crecido”, dice.

Oswaldo Jarrín, ingeniero en sistemas, explica que la mayoría de programas disponibles en el mercado permite comparar los trabajos de los alumnos con los textos incluidos en una extensa base de datos. Luego ofrecen al profesor o al propio alumno un análisis detallado de aquellas partes en las que se han identificado indicios de plagio.

La Universidad UTE también cuenta con esta herramienta, la cual funciona desde abril del 2015. El programa realiza un análisis de coincidencias en diversas bases de datos, donde se encuentran almacenados archivos, revisión en páginas web, repositorios documentales, bases de datos científicas, entre otros.

En la mayoría de los casos, la detección del plagio es casi inmediata. De hecho, el tiempo de respuesta está en el rango de minutos hasta un máximo de 48 horas tras recibir la confirmación del archivo en el sistema antiplagio.

Este es un proceso al que son sometidos los trabajos de titulación para poder verificar su autenticidad y, al mismo tiempo, incluir publicaciones en los repositorios de la universidad y que no generen problemas legales por plagio de información.

Mario Andrade, experto en aplicaciones web, explica que, en la actualidad, Turnitin es el software de este tipo más conocido en el mercado universitario y editorial. Esta herramienta posee una gran base de datos. “Este tipo de plataformas sube el documento a analizar en el programa en formato Word o PDF, y deja que el software consulte su base de datos y lo que se encuentra en la web”.

Luego, dice Andrade, arroja un porcentaje, llamado nivel de similitud de textos. Si este es alto, es decir, más de un 70% se dice que el documento tiene información plagiada. Se recomienda que una tesis de pregrado no supere el 40%, y una postgrado, el 28%.