Los niños ven a un robot Keeko abrirse paso en un camino que hicieron desde alfombras cuadradas en el Instituto de Educación Multicultural Yiswind en Beijing. Foto: AFP

Los niños ven a un robot Keeko abrirse paso en un camino que hicieron desde alfombras cuadradas en el Instituto de Educación Multicultural Yiswind en Beijing. Fotos: AFP

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Miércoles 29 de agosto 2018

Los robots llegan a las escuelas infantiles chinas

Pekín

Los alumnos de una escuela infantil de Pekín no pueden aguantarse a risa al intentar resolver el problema que les ha puesto su nuevo “profesor”, un pequeño robot de cabeza redonda y con cara en forma de pantalla táctil.

De 60 centímetros de alto, el asistente de enseñanza autónomo Keeko está siendo utilizado en 600 escuelas infantiles de China. Cuenta historias y propone a los niños ejercicios de lógica.

Este robot, blanco y regordete, desprovisto de brazos, se desplaza rodando. Sus cámaras integradas le sirven para orientarse, toda vez que los niños pueden usarlas para grabar videos.

Los niños ven a un robot Keeko abrirse paso en un camino que hicieron desde alfombras cuadradas en el Instituto de Educación Multicultural Yiswind en Beijing. Foto: AFP


En China, los robots ya reparten la compra, acompañan a ancianos o informan sobre las leyes. Los diseñadores de la firma Keeko, por su parte, sueñan con generalizar sus asistentes educativos en las aulas.

En la escuela infantil Yiswind, en las afueras de Pekín, los niños escuchan religiosamente al pequeño profesor androide mientras cuenta, con voz infantil, la historia de un príncipe que se perdió en el desierto.

La tarea de los niños es reconstituir, con alfombras, el camino que tomó el personaje del cuento y que aparece en la pantalla del robot. Por cada buena respuesta, Keeko reacciona con entusiasmo y en su pantalla aparecen unos ojos en forma de corazón.

Los niños ven a un robot Keeko abrirse paso en un camino que hicieron desde alfombras cuadradas en el Instituto de Educación Multicultural Yiswind en Beijing. Foto: AFP


Cirujanos y músicos
“La educación en la actualidad ya no es unidireccional, con un profesor que enseña y alumnos que aprenden”, declara Candy Xiong, formadora para el uso de Keeko en las escuelas.

“Con su cabeza y su cuerpo redondos, el robot es verdaderamente entrañable. Cuando los niños lo ven, prácticamente lo adoptan de inmediato”, explica esta exmaestra.

A parte de en las escuelas infantiles chinas, el fabricante de robots Keeko espera poderlo implantar en otros países de Asia.

Pekín invierte en la actualidad de forma masiva en el sector de la inteligencia artificial, en el marco de su programa “Fabricado en China 2025”, que busca desarrollar la industria de la alta tecnología.

Según la Federación Internacional de Robótica, China es el país del mundo en el que se usan más robots industriales: ya hay 340 000 repartidos por sus fábricas.

El mercado chino de robots de servicios (desde equipos médicos a aspiradoras automáticas) representó USD 1 320 millones el año pasado. Debería aumentar hasta los 4 900 millones para 2022, según la consultora pekinesa ResearchInChina.

Pekín acaba de albergar una conferencia internacional sobre robótica, en la que se habló de robots cirujanos o incluso de otros capaces de jugar a bádminton o tocar la batería.


'Más estables emocionalmente'
Una empresa china presentó el año pasado unos robots muy realistas que pueden conversar, activar un lavavajillas, tener expresiones faciales complejas e incluso relaciones sexuales.

Basado en la inteligencia artificial, el robot educativo chino iPal, que mide como un niño de cinco o seis años, sigue los pasos de Pepper, el pequeño androide vendido desde 2015 por la casa japonesa SoftBank Robotics (antigua Aldebaran).

Pero Xie Yi, directora de la escuela infantil en la que se probaron los robots, considerá que todavía pasará tiempo antes de que los robots sustituyan a los profesores de carne y hueso.

“Para enseñar, tienes que ser capaz de interacutar, aportar un toque humano, un contacto visual, expresiones faciales. Todo eso es la educación” , comenta. “No es solo una historia de lenguaje o contenido” .

Los robots Keeko, que cuesta 10 000 yuanes (USD 1 466) , es decir, alrededor del sueldo mensual de un maestro de infantil, todavía no se han convertido en un una gran ventaja, según Xie. “¿Lo que más me gusta de los robots? Son más estables emocionalmente que los humanos”, apunta.