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Independiente es una familia en la cancha

Cristian Aguirre, tercero desde la izquierda en fila inferior, jugó a nivel recreativo con Independiente del Valle. Foto: Cortesía Cristian Aguirre

‘Mi padre conquistó a mi madre dedicándole un gol que marcó con Independiente”, cuenta Pablo Santamaría, descendiente de una de las familias que fundaron este club el 1 de marzo de 1958.

Las familias Terán, Santamaría, Lara, Alcocer, Pullupaxi, Atapuma, Díaz, Tituaña… fueron las que impulsaron la creación de esta entidad, que 56 años después se convertiría en Independiente del Valle (IDV). Esta institución dispu­tará mañana con Emelec la final del campeonato ecuatoriano de fútbol 2021.

Será la primera final del IDV a escala local, aunque ya cuenta en su historial con la definición de la Copa Libertadores en 2016 y el título de la Copa Sudamericana de 2019.

“Independiente José Terán era un equipo familiar, se creó en Sangolquí”, dice Pablo Santamaría, refiriéndose a la génesis del conjunto rayado. “Nació del UVA, Unión de Vagos Asociados, un grupo de peloteros del Barrio Central de Sangolquí”, recuerda.

Independiente tomó ese nombre en honor al club argentino Independiente de Avellaneda, y se vistió de rojo. Foto: Cortesía Pablo Santamaría

A mediados de los 70, Isabel Lara (68 años), madre de Pablo, trabajaba como secretaria de la organización y su padre, Rubén Santamaría (68 años), fue contratado como delantero por el presidente del club, Gilberto Lara. Un gol de Rubén unió para siempre a las dos familias.

La tradición de los Santamaría, afirma Pablo, era que ninguno de sus miembros jugara o fuese hincha de otros equipos. Apenas comenzaban a trabajar tenían que aportar para el Independiente José Terán.

Él mismo jugó en el otrora conjunto rojo desde los 4 hasta los 18 años; a los 8 años ya colaboraba con el plantel: recolectaba las fotos para los carnés, llevaba agua para los futbolistas y ayudaba como podía.

De cara a la final contra el ‘Bombillo’, Pablo siente el nerviosismo que conlleva la dispu­ta de un cetro local, al punto que pidió vacaciones; es dueño de una empresa de lácteos y solicitó asueto porque no tiene cabeza para otra cosa que la definición del certamen.

Rubén Santamaría, tercero desde la izquierda en la fila inferior, militó en Independiente en su época amateur. Foto: Cortesía

Con similar expectativa Cristian Aguirre (39 años), ingeniero mecánico, aspira a ver al IDV dar su primera vuelta olímpica nacional. Él es otro heredero de la pasión que nació con el club deportivo Independiente José Terán.

Su vínculo afectivo con el ‘Matagigantes’ se le hizo piel desde los 6 años. En ese entonces entró al equipo de ‘baby fútbol’ del cuadro escarlata, influenciado por su amigo Carlos Atapuma Santamaría.

Cristian solía jugar con Carlos en el parque que queda cerca del Municipio de Sangolquí; su progenitora, María Aurora Sosapanta, tenía un bazar en ese sector, era vecina de la casa de los Santamaría.

Cristian se formó como marcador derecho, uno de sus entrenadores fue Fernando Baldeón; junto a Carlos Atapuma defendió por varios años la casaca del José Terán. En el caso de Cristian, hasta los 25 años, justo cuando Michel Deller se hizo cargo del club deportivo para luego convertirlo en Independiente del Valle.

Como hincha, Cristian hace lo posible por seguir al ‘Negriazul’ adonde vaya. Lo alentó en lances como el que protagonizó ante Boca Juniors en La Bombonera, en las semifinales de la Copa Libertadores de 2016, la final frente a Atlético Nacional en Medellín aquel año, y la final de la Copa Suda­mericana de 2019, cuando IDV se impuso 3-1 en Asunción sobre Colón de Argentina.

Pablo Santamaría y Cristian Aguirre confían en su Independiente, lo imaginan celebrando mañana en el podio su primera estrella nacional. Respetan a Emelec, pero consideran que IDV es una mejor expresión futbolística.

Además, su proyecto, que consta de brindarles a los chicos de las divisiones menores residencia, educación y capacitación deportiva, le da ese aire de familia con el que se instituyó el representativo. A los jóvenes, que son parte del club, se les enseña a ser ganadores.

Pablo analiza que el combinado eléctrico se adjudicó la primera etapa porque ya era un conjunto consolidado; está con el mismo técnico desde 2019. IDV tuvo que acoplarse al estilo del timonel Renato Paiva, estilo que, con el pasar de los meses, los jugadores interpretan casi a la perfección.

Cristian tiene un pálpito similar al que le surgió en 2019 en la Copa Sudamericana; ese año vaticinó que Independiente del Valle alcanzaría el cetro. Ahora su corazón le dice lo mismo: “este domingo vamos a ganar 3-1”, asegura Cristian como presagio del primer campeonato ecuatoriano del plantel de sus amores.