27 de enero de 2019 08:37

Gabriel Cevallos, el bimundialista que busca más minutos en el América quiteño

El guardameta retrocede para atajar el esférico. Tiene adherido a su cuerpo un cinturón con ligas de resistencia. Foto: EL COMERCIO

El guardameta retrocede para atajar el esférico. Tiene adherido a su cuerpo un cinturón con ligas de resistencia. Foto: EL COMERCIO

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Pablo Campos

Gabriel Cevallos abre los ojos y se agazapa como felino agitando los pupos naranjas y dispuesto a dar el salto. Tiene adherido al cuerpo un cinturón con ligas de resistencia que lo sostiene desde la cintura hasta los empeines.

Cuando el preparador de goleros Freddy Bone le da la orden, el golero, de 20 años, despega del suelo para rechazar los esféricos que le llueven desde tres sectores.

“Vale, vale esa Gabriel. Buena, dale”, le grita entusiasta Bone. El segundo hijo futbolista de José Francisco Cevallos asiente con la cabeza, pero no despega la vista del balón que está por llegarle.

El ejercicio con el cinturón persigue que los guardametas tengan mayor fuerza en el momento en que despegan. El ‘profe’ Bone prueba a Cevallos, pero también a Darwin Cuero y a Steven Macías, los otros dos arqueros del cuadro ‘cebollita’, de quienes conoce exactamente su alcance, su velocidad y sus reflejos.

El arquero llegó al recién ascendido club en enero, aunque el coqueteo con el América comenzó en junio del año pasado. Jugaba en la Reserva de Barcelona, cuando los directivos del cuadro verde quiteño empezaron a sondearlo.

“Desde el año pasado se mostraron interesados en contar conmigo, pero no se concretó. Esta vez sí y pude incorporarme a este equipo que es joven y que tiene ganas de hacer bien las cosas”, relata el arquero, quien en su corta carrera ya cuenta con el hito de ser bimundialista: él fue el único tricolor en la Copa de México Sub 17 del 2015 que repitió su presencia -como custodio del arco- en el Mundial de Corea, esta vez en el Sub 20 2017.

Jugadores del América durante un entrenamiento en la pretemporada 2019. Foto: Roberto Peñafiel / EL COMERCIO


“La experiencia de los dos mundiales más el recorrido en Liga y Barcelona se sienten, en el caso de Gabriel. Es un golero joven, pero que ha tenido experiencia, que tiene un recorrido y eso es evidente. Sus compañeros también notan esa ­experiencia y conocimiento”, reflexiona el preparador de goleros, Bone.

Es pretemporada y es tiempo de convivencia. Hace una semana, los jugadores del América tuvieron su semana de claustro en una hostería en Cayambe. El cuerpo técnico, liderado por Francisco Correa, dispuso que en las habitaciones se mezclasen entre sí, jugadores antiguos del equipo con nuevos integrantes.


En el caso de los goleros, se optó porque los tres de la primera plantilla compartiesen la habitación: así Cuero, Cevallos y Macías estuvieron alojados en el mismo cuarto y empezaron a hacerse amigos.

El portero advierte que la competencia por el puesto titular será dura. “Hay gente joven y de mucha calidad y con experiencia. Vengo a trabajar con ganas y buena actitud”, sostiene el futbolista, dueño de un verbo fluido. Sin embargo, inicialmente será Cuero, exgolero de El Nacional y de la Selección Sub 20 en el 2013, quien custodie el arco ‘cebollita’. Coincidencialmente, ‘Cuerito’ fue compañero del hermano mayor de Cevallos -José Francisco Jr.- en el torneo Sudamericano de Argentina, disputado hace seis años.

Los trabajos con los goleros son exigentes. Mientras el resto de jugadores de campo se enfocan en movimientos ofensivos y defensivos, detrás del arco sur de la Liga Guayllabamba, Bone sigue apelando a activar los reflejos de los custodios del pórtico del América.

En una lona plástica se coloca agua. El preparador toma balones y hace que estos impacten la superficie mojada. El esférico toma botes inesperados y los arqueros, que esperan arrodillados a pocos metros, muestran explosividad y rapidez para rechazar.

Gabriel Cevallos mantiene la concentración. Dice su preparador Bone que es un golero serio, atajador más que volador, al igual que su padre, el actual presidente de Barcelona.

¿Qué tal la experiencia de trabajar dos años con su padre? Cevallos sonríe complacido. Sostiene que la experiencia de atajar en la Reserva de Barcelona fue buena, pero ahora busca continuidad en el América y mayor roce. Se siente capacitado para dar saltos más altos con el cinturón de ligas y desviar las pelotas mojadas.

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