
La violencia marcó el encuentro entre Independiente y Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana en el Estadio Libertadores de América, en Avellaneda, Argentina.
Fanáticos de ambos equipos protagonizaron graves incidentes que culminaron con al menos 10 heridos graves, cerca de 90 detenidos y la cancelación del partido.
Los disturbios comenzaron al final del primer tiempo. Hinchas de Universidad de Chile, ubicados en la tribuna Bochini Alta, arrancaron butacas, trozos de concreto, palos, mampostería e incluso inodoros, y los lanzaron hacia los aficionados de Independiente en la parte baja.
La agresión escaló rápidamente, generando caos en el estadio.
La Policía tardó en intervenir, lo que permitió que un grupo de hinchas locales irrumpiera en la tribuna visitante.
Esto desencadenó una gresca brutal, donde algunos aficionados chilenos, acorralados, saltaron desde lo alto de la tribuna para escapar.
Fuentes de Independiente confirmaron al menos 10 heridos graves, mientras que tres personas permanecen en estado crítico, incluyendo un seguidor de Universidad de Chile que fue trasladado a un hospital cercano.
Unas 90 personas están detenidas y unas 300 fueron retenidas para requisas.
El cotejo se suspendió mientras iban 1 a 1. La Conmebol suspendió el juego por falta de garantías de seguridad.
La Conmebol emitió un comunicado tras el partido. Indicó que el encuentro quedó cancelado por la incapacidad del club local y las autoridades para garantizar la seguridad.
El caso pasará a la Comisión Disciplinaria, que determinará las sanciones y el futuro de la llave de octavos de final.
La ida terminó 1 a 0 a favor de la U de Chile.