Videos registran la fuerte explosión en zona química…
Presidente Guillermo Lasso viajará a Perú para la in…
El abandono de perros es común, pero difícil de sancionar
Podcast: Entérese con EL COMERCIO, 27 de julio del 2021
Beneficios de prelibertad a favor de los presos tard…
El aroma del café de altura de Ecuador gana mercados
Testimonio: ‘Hay que tenerle respeto al páramo, sino…
El servicio de bus no llega a todas las comunas rura…

Kaia, un hotel que fusiona lo artesanal con lo moderno

Las lámparas en metal otorgan modernidad. El bambú y las plantas dan un aire natural.

Las lámparas en metal otorgan modernidad. El bambú y las plantas dan un aire natural.

La madera está presente en detalles decorativos hechos a mano en paredes y techo. Fotos: Julio Estrella / EL COMERCIO

Kaia significa nuevo amanecer en lengua shuar, y eso inspiró para elegir el nombre que lleva un hotel en La Floresta. Allí, el concepto de lo natural y artesanal se combina con lo moderno para crear espacios llenos de detalles, según Ana María Páez, directora de Hospitalidad del hotel.

Con un área de construcción de 445 metros cuadrados, Kaia inició sus servicios hace cinco meses. La idea del proyecto era establecer un sitio de alojamiento en la zona reconocida por su carácter artístico. Es así que se enfocaron en recibir, principalmente, a un público ‘hipster’ y extranjero.

Las lámparas en metal otorgan modernidad. El bambú y las plantas dan un aire natural.

Entre abril y mayo del año pasado empezaron a esbozar el proyecto. Buscaban una casa que se adapte a la idea del hotel y es así que encontraron una vivienda antigua, con más de 50 años, recuerda Páez.

Alma Design Studio, que reúne a profesionales ecuatorianos se encargó de remodelar la casa. Los trabajos empezaron con la refacción que incluyó cambios en tuberías .
Obtuvieron 12 habitaciones y tres áreas sociales, cada una con su propia paleta de colores y con un estilo de decoración enfocado en el Boho Chic.

La combinación de colores en paredes genera espacios más modernos y luminosos.

Las paredes de adobe fueron forradas con gypsum para aislar el sonido y están decoradas con papel tapiz con tonos como el amarillo, azul marino, gris, verde oliva.
Los detalles naturales están presentes en los materiales como una pared de piedra al ingreso, en la que resaltan hexágonos de madera rodeados de hojas como parte de la decoración. Hay también un espacio de boutique para exhibir prendas y artículos hechos a mano.

La madera es el material predominante. Está presente estructuras, mobiliario y detalles decorativos. Algunos letreros, indica Páez, son elaborados a mano y las cajas de los ‘amenities’ son de bambú.

En la zona de lectura, una de las áreas sociales, se observa una combinación de materiales como el metal en las lámparas y estructuras de mesas y sillas, y la madera como parte de aparadores. Asimismo, resalta el terciopelo en los sofás.
Las plantas son otro detalle que se destaca. Se busca un aire de frescura y dar esa calidez ligada a lo natural.

Las paredes de las habitaciones están decoradas con papel tapiz de diferentes estilos.

El color y las texturas también están presentes en este hotel. Hay detalles en paredes y techos que combinan con colores fríos como la piedra y el gris. En un área de estar resalta un cuadro de una rosa como producto símbolo de país.
Los colores fuertes, como el morado y amarillo, se combinan con el blanco para dar luminosidad al espacio.

En la parte posterior del segundo piso hay una terraza en la que resalta un mueble colgante hecho de mimbre oscuro y al fondo una pared con concreto arquitectónico.
Para Páez, el concepto de lo artesanal va ligado a rescatar productos locales y con ello potenciar el vecindario.