Emilio López, de 35 años, muestra su cocina, su lugar preferido. Allí, la madera es la principal protagonista. JULIO ESTRELLA/ CONSTRUIR

Emilio López, de 35 años, muestra su cocina, su lugar preferido. Allí, la madera es la principal protagonista. JULIO ESTRELLA/ CONSTRUIR

Un departamento con materiales vistos que se adapta a las necesidades de su dueño

Paola Gavilanes. Coordinadora  (I)
pgavilanes@elcomercio.com

En la calle Valparaíso se levanta una construcción de cuatro departamentos. En uno de esos vive Emilio López, arquitecto de 35 años. Se trata de una vivienda dúplex de 90 metros cuadrados de construcción.

López trabajó junto a su padre en el diseño del proyecto, pero fue él quien se encargó de la construcción de su vivienda. Tras mirar su lista de necesidades, se decidió por un departamento abierto y flexible. Esto le permite contar con una sala tradicional y, en cuestión de segundos, disfrutar a plenitud de un salón para bailar o para proyectar películas en una de las paredes. Para lograr los dos últimos ambientes, solo retira o dispone de diferente manera el mobiliario.

Por esa razón, López tiene los muebles justos y necesarios para cumplir con sus tareas diarias. Parte del mobiliario fue diseñado por López con madera de ciprés y de seike. Los closets tienen enchapado de anime. Utilizó madera para otorgar calidez a un departamento en el que priman el hormigón visto y el metal.

López se inclinó por esos materiales, porque en ese diseño se muestran tal y como son, con todas sus imperfecciones. Eso le gusta y por eso se lo sugiere a sus clientes.
Los muros de hormigón, por ejemplo, tienen las huellas del encofrado. Al piso le añadió un ácido de color negro humo y posteriormente le colocó un sellante. Asegura que se trata de un piso económico y sencillo de lograr en diferentes tipos de viviendas.

Las gradas voladas fueron cubiertas con cemento visto. Foto: Julio Estrella/ CONSTRUIR

Esta vivienda de 90 m² tiene una doble altura generosa. Foto: Julio Estrella/ CONSTRUIR

El arquitecto, graduado de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, vive en ese departamento desde el 2009. Se mudó un año después de terminar la construcción.
Tras nueve años recorriendo la calle Valparaíso dice sentirse feliz, pues conoce a la mayoría de sus vecinos. Saluda con los dueños de la tienda, de la frutería y de la zapatería, con el carpintero. “Es de esos barrios de antes”. Además, disfruta de una vista privilegiada.

Desde la enorme ventana que está en la sala y que llega hasta su dormitorio observa la iglesia Basílica del Voto Nacional. Por su ubicación es imposible que con el paso del tiempo obstruyan su vista con nuevas construcciones. Y eso también lo pone feliz.

La vivienda de López está dividida en dos pisos. En el primero funcionan la sala, comedor y cocina, mientras que en el segundo están su dormitorio y el baño. El espacio es abierto. Solo hay una puerta al interior, y esa corresponde al cuarto de baño. El departamento cuenta con una doble altura generosa que otorga sensación de mayor amplitud y conecta toda la casa. Está ubicada en la sala.
Sobre la cocina está el dormitorio, al que se llega tras subir por unas gradas voladas, cubiertas por hormigón visto.

Una vivienda flexible y con material visto. Foto: Julio Estrella/ CONSTRUIR

Una vivienda flexible y con material visto. Foto: Julio Estrella/ CONSTRUIR

El diseño de las escaleras permite aprovechar el espacio que hay debajo. Por ahora hay una alacena, donde guarda parte de sus alimentos, y que en las madrugadas y noches se convierte en una lámpara, cuyos destellos se filtran por las rendijas que hay entre una madera y otra. También hay espacio para colocar la bicicleta.

Ese mobiliario también fue diseñado por el arquitecto López. La luz que se desprende de ese complemento se conjuga con el color naranja de la lámpara del comedor, de la refrigeradora, de la vajilla y de un calentador de agua. En la cocina también hay detalles de color rojo que atrapan la mirada de los visitantes. “Son colores que resaltan la decoración. Me gustan mucho”.

Ambos tonos están presentes en la cocina, el lugar preferido por López, pues disfruta preparando diferentes platillos y observando la vajilla y alimentos a la vista. Para satisfacer ese gusto, en la cocina hay un organizador que carece de puertas. Es una réplica del diseño que se observa en el ventanal, que se armó soldando varias estructuras.

Las gradas voladas fueron cubiertas con cemento visto. Foto: Julio Estrella/ CONSTRUIR

Las gradas voladas fueron cubiertas con cemento visto. Foto: Julio Estrella/ CONSTRUIR

Allí hay espacio para los platos, jarros, vasos, condimentos y hasta para una planta. López es un amante de la naturaleza y por eso incorporó alrededor de 20 ejemplares en varios espacios de la planta baja, de 60 metros cuadrados de construcción.