Esta estructura figura en el Jardín Botánico de Quito. Se usaron 400 bambúes. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Esta estructura figura en el Jardín Botánico de Quito. Se usaron 400 bambúes. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Sábado 18 de enero 2020

El acero vegetal tiene más acogida

Paola Gavilanes.  Coordinadora (I)
pgavilanes@elcomercio.com

Como un material noble, versátil, duradero y amigable con el ambiente describen expertos ecuatorianos al bambú, utilizado ahora también en estructuras de proyectos de pequeña y gran escala.

Antes, cuenta el arquitecto Xavier Proaño, figuraba solo en cerramientos y cubiertas, y estaba catalogado como un material pobre y de baja calidad. Sucedía porque el bambú utilizado en varias construcciones, sobre todo de la Costa ecuatoriana, carecía de un proceso de curado. También porque preferían únicamente la caña rolliza, en lugar del bambú gigante o laminado.

Para construir el Antojo Manabita, un restaurante de 2 000 m² de construcción, Proaño, por ejemplo, sometió a las cañas a un proceso de inmersión en una solución de sales de bórax para garantizar así una vida útil de hasta 60 años.

Esta vivienda está construida sobre una terraza. Las paredes tienen caña rolliza en color natural.

Esta vivienda está construida sobre una terraza. Las paredes tienen caña rolliza en color natural.

Este arquitecto cuenta que el bambú es sensible a la humedad y que por esa razón es indispensable cumplir con ese paso, al igual que con el proceso de cosecha y de secado. Las cañas se cortan únicamente en luna menguante, entre las 02:00 y 04:00, ya que a esa hora la savia se encuentra en la parte más baja del bambú.

Proaño trabajó con bambú gigante; con un total de 20 000 cañas logró una construcción atractiva, pero, sobre todo, resistente.

El bambú según Sofía Chiriboga, autora junto con Macarena Chiriboga, del diseño y construcción del Museo del Bonsái, se utiliza desde hace muchos años atrás. Sin embargo, cobró protagonismo tras el terremoto que azotó a Manabí el 16 de abril del 2016, pues se trata de un material que además de resiste es flexible, ideal para construcciones en zonas de riesgo. Por eso se lo conoce como el acero vegetal.

En el Antojo Manabita, valle de Los Chillos, se utilizaron  alrededor de 20 000 cañas de bambú.

En el Antojo Manabita, valle de Los Chillos, se utilizaron alrededor de
20 000 cañas de bambú.

En Ecuador, este material suma adeptos, pero según Sofía Chiriboga, su uso es común en Asia, donde se logran estructuras modernas de gran formato, como el Hotel Suarga en Bali, considerado uno de los mejores proyectos hechos con bambú. Allí participaron Sofía y Macarena.