Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
La figura de Ed Gein vuelve a estremecer al mundo con el estreno de ‘Monstruos: La historia de Ed Gein’ el 3 de octubre de 2025, la serie de Netflix creada por Ryan Murphy. Esta producción revive los crímenes del llamado ‘El Carnicero de Plainfield’, que en los años cincuenta transformó la manera en que concebimos el horror. Su historia no solo marcó a la criminología, también fue el origen de personajes que dominaron el cine de terror en Hollywood.
Nacido en Wisconsin en 1906, Ed Gein creció bajo la sombra de una madre autoritaria y obsesionada con el pecado. Según el análisis del criminólogo y perito psicólogo de la Fiscalía, Andrés Cueva Pico, esa relación lo marcó para siempre. Su madre lo educó en la culpa, lo aisló del mundo y lo convenció de que todas las mujeres, salvo ella, eran inmorales. Esa formación lo dejó emocionalmente vulnerable y con fantasías macabras sin contención.
No te pierdas de leer: ‘El Conjuro 4’: El secreto sobre la clarividencia que Lorraine Warren compartió con la actriz Vera Farmiga
Tras la muerte de su madre, Gein quedó devastado. Fue entonces cuando aparecieron síntomas de esquizofrenia paranoide y delirios que lo llevaron a profanar tumbas, fabricar objetos con restos humanos y cometer asesinatos ritualizados. No actuaba por placer, explica Cueva Pico, sino como un intento delirante de mantener viva la figura materna que dominó su vida.
En 1957, la desaparición de Bernice Worden encendió las alarmas en Plainfield. Varios testigos habían visto a Gein con ella. La policía llegó hasta su granja y lo que encontró dentro marcó la historia del crimen.
De acuerdo con GQ, el cuerpo de Worden apareció colgado y decapitado, mientras que su cabeza reposaba en una caja. La escena era apenas el inicio: sillas tapizadas con piel humana, cráneos convertidos en platos, máscaras elaboradas con rostros y hasta un chaleco de torso humano formaban parte de su colección. También hallaron una caja con orejas, labios y un corazón.
Muchos de esos objetos provenían de tumbas saqueadas, pero otros eran de víctimas directas. Entre ellas, Mary Hogan, una tabernera cuyo cuerpo Gein planeaba usar para confeccionar un traje de piel. Tal como recuerda A&E True Crime, ese detalle inspiró al personaje de Buffalo Bill en ‘El silencio de los inocentes’.
La historia de Gein saltó pronto a la cultura popular. IMDb recoge que murió en 1984 en un hospital psiquiátrico, pero su legado ya estaba escrito en la pantalla. Fue la base de Norman Bates en ‘Psicosis’, Leatherface en ‘La masacre de Texas’ y Buffalo Bill en ‘El silencio de los inocentes’.
Para Cueva Pico, estos personajes reflejan cómo Hollywood transformó a Gein en un mito cinematográfico. “Su violencia ritualizada cargada de simbolismo se convirtió en el molde perfecto para narrativas que exploran los miedos más íntimos de la sociedad”, afirma.
Más de 70 años después, la pregunta persiste: ¿por qué historias como la de Gein siguen cautivando? GQ recuerda que su caso sigue siendo uno de los más brutales en la historia criminal. Cueva Pico añade que este tipo de relatos funcionan como un espejo incómodo. Nos muestran que el terror no siempre está en la ficción, sino en la vida diaria, en la persona que menos esperamos.
Te puede interesar: Los casos reales que podrían salvar a ‘El Conjuro 4’ de ser la última película del universo Warren
Además, el consumo de series y películas de ‘true crime’ cumple una función catártica. Según el experto, permiten experimentar miedo en un espacio seguro, donde el espectador enfrenta la oscuridad humana sin riesgo real. De ahí el éxito de producciones como ‘Monstruos’, que ya antes revisó casos como el de Jeffrey Dahmer y los hermanos Menéndez.
Ed Gein confesó dos asesinatos, pero los investigadores siempre sospecharon que había más víctimas. Su hermano mayor pudo haber sido una de ellas. Lo cierto es que su nombre quedó grabado como uno de los asesinos más perturbadores de la historia.
Netflix lo trae de vuelta, no solo para contar un crimen, sino para recordarnos que la línea entre realidad y ficción en el horror es más delgada de lo que creemos. Tal vez esa sea la razón por la que seguimos hablando de Ed Gein: porque su historia revela que el verdadero terror no está en los monstruos de fantasía, sino en los que caminan entre nosotros.