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Los voluntarios se ponen la camiseta del Ecuador

Redacción Jóvenes

Lindsay aprendió a ser más paciente, Susan conoció el país en el que nació y Stacia   se acercó a  la cultura ecuatoriana. Las tres se quedarán un tiempo más como  voluntarias en el Cuerpo de Paz de Ecuador.

Su experiencia en la obra social, dicen las jóvenes, les enriqueció este último año. Lindsay trabajó en Loja,  en un programa de agricultura sostenible. “Di clases de nutrición a varias familias para que se alimenten mejor”.

Esta chica estadounidense aprendió Estudios de la Cultura en la universidad, por eso  le llamó la atención el trabajo del Cuerpo de Paz. Además su papá fue voluntario hace 40 años.

Para ella, una de las cosas más difíciles es pasar la Navidad y el Año Nuevo lejos de casa. “Pero esos momentos siempre pasan… Aprendí a ser flexible, porque una persona que está en otro país debe adaptarse a la cultura”.

Su amiga Susan trabajó en un programa de recursos naturales, en la provincia de Bolívar. “Al principio no  sabía ni una palabra en español”, dice.

Susan cuenta que una de sus motivaciones para ser una voluntaria en Ecuador es que nació en Guayaquil. “Pero fui a los Estados Unidos cuando tenía 2 años”.

Ahora, dice ella, se siente cada vez más ecuatoriana. “Mi mamá hace cosas ecuatorianas… Yo veo que mi cuerpo es más latino que el de los ‘gringos”.

Otra de las voluntarias que se quedará en Ecuador es Stacia. Ella trabajó en Manabí. “Los niños y jóvenes me ayudaron a explicar a las familias la importancia de recolectar la basura”. Allí dio charlas de salud y de prevención de   enfermedades como malaria y dengue.

Stacia dice que eligió ser voluntaria porque siempre le gustó conocer otras culturas e idiomas. “Dos años me parecía mucho tiempo para  dejar a mi familia, pero me di cuenta de que era justo lo que quería”.

Uno de los mayores retos a los que Stacia se enfrentó fue a trabajar en un país diferente al suyo. “No se puede cambiar a una persona. Yo aprendí más de  las personas con las que trabajé”.

Más datos

Los voluntarios del Cuerpo de Paz permanecen dos años haciendo trabajo comunitario en el país. Ellos hacen tratan temas de salud,  jóvenes y familias.

Antes  de ejercer el voluntariado, los aspirantes reciben nueve semanas de entrenamiento. Este año, los jóvenes fueron huéspedes de familias anfitrionas  en  Cayambe.

El Cuerpo de Paz existe  en el país desde hace 47 años. Actualmente hay 160 voluntarios que trabajan en diferentes provincias. Para ser   voluntario no es un requisito dominar el español. Ellos  aprenden en el transcurso de su trabajo.

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