El transporte en Quito cumplirá los parámetros de calidad en dos fases

Usuarios se amontonan para subir a un bus en la calle 25 de Mayo, en Cotocollao. Hay quejas de los pasajeros. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Usuarios se amontonan para subir a un bus en la calle 25 de Mayo, en Cotocollao. Hay quejas de los pasajeros. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Usuarios se amontonan para subir a un bus en la calle 25 de Mayo, en Cotocollao. Hay quejas de los pasajeros. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El cambio en el servicio de transporte será un proceso a mediano plazo. Guillermo Abad, secretario de Movilidad del Municipio de Quito, explica que una transformación estructural en el sistema de transporte público se evidenciará después de la asignación de rutas y frecuencias, en el 2021.

Según la Ordenanza que norma la integración en el sistema de transporte que fue aprobada el viernes pasado, hay 43 parámetros de calidad que se deberán cumplir. Para medirlos de manera objetiva, la Secretaría de Movilidad lanzará un manual con 101 indicadores. Pero no todos deberán cumplirse de manera inmediata.

Abad explica que hay dos fases para que las operadoras de transporte los implementen.

La primera está relacionada con la firma de la adenda de los actuales contratos de operación. En ese acuerdo legal se establecerá un primer paquete de parámetros. Además, se evaluará su cumplimiento como requisito previo al alza de pasajes, de USD 0,25 a 0,35.

Abad señala que el principal cambio tendrá que ver con la estructura administrativa de las operadoras. Los buses pasarán a ser gestionados por la empresa y ya no de manera individual por el socio, como ha funcionado hasta el momento.

Otro parámetro será el monitoreo mediante georreferenciación. Los sistemas que implementen las cooperativas se enlazarán con una plataforma de la Secretaría de Movilidad. Esto debe ocurrir durante los próximos 60 días.

Además, en esta primera fase, los operadores deberán formalizar contratos con sus trabajadores y contar con más de dos choferes por unidad. El objetivo de esto, según Abad, es reducir las largas jornadas de los conductores.

Dentro de este primer momento cabe la posibilidad de que existan cooperativas que no firmen el acuerdo legal o no cumplan las medidas. En ese caso no podrán subir su pasaje.

El vicealcalde de Quito, Santiago Guarderas, manifiesta que en esos casos la Secretaría de Movilidad podría asignar rutas menos extensas a esas agrupaciones. De esa forma, por ejemplo, si una cooperativa cubría un trayecto entre Quitumbe y el centro-norte de la ciudad, se le asignaría un tramo más corto.

La segunda etapa se relaciona con el concurso público de rutas y frecuencias. No obstante, para que una operadora participe, primero tuvo que haber firmado la adenda; además de cumplir con los primeros parámetros.

De acuerdo con la Ordenanza, durante el primer semestre de 2021 debe concluir el concurso. Una vez iniciado ese proceso, para los participantes entra en vigencia el otro grupo de parámetros.

La Secretaría de Movilidad aún no tiene un número definido de indicadores que deberán cumplirse en cada fase. Sin embargo, en la segunda etapa se tomará en cuenta el porcentaje de buses que funcionen con energía eléctrica.

También entrará en vigencia la implementación de un sistema de recaudo que incluya métodos de pago electrónicos. Eso se hará con miras a la integración de todo el sistema, una vez que entre en funcionamiento el Metro de Quito.

Jorge Yánez, dirigente de Unión de Operadoras de Transporte Urbano de Quito, que aglutina a cerca de 900 buses, dice que el primer cambio que podrá palpar el usuario es la disminución del tiempo en los viajes debido a la reingeniería de las rutas.

Para Abad, otro cambio que será visible en medio de la primera etapa es la seguridad. Esto se debe a que la plataforma de monitoreo con georreferenciación permitirá un seguimiento a cada una de las unidades, lo que permitirá saber, por ejemplo, si se respetan las paradas, el límite de velocidad y el cumplimiento de tiempos.

Según el cronograma que forma parte de los anexos de la normativa, la ordenanza se terminará de implementar en su totalidad en el segundo semestre del 2022.

Mientras tanto, en la calle los usuarios tienen reparos con la decisión del alza de pasajes, principalmente por la calidad actual del servicio.

Por ejemplo, en Cotocollao, norte de Quito, la mañana de ayer, 1 de diciembre del 2020, se evidenciaron aglomeración y pugnas entre quienes trataban de tomar un bus.

Las unidades no respetaban las paradas y algunas tomaron pasajeros en la esquina de las calles Lizardo Ruiz y 25 de Mayo sin respetar el aforo que actualmente está permitido.