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100 toneladas de droga, incautadas en operativos, se prevén destruir en 2 meses

Imagen referencial. En una planta de gestión ambiental de Quito se destruyeron 9,3 toneladas de droga, el jueves pasado (21 de abril). Foto: EL COMERCIO.

Los paquetes de droga fueron trasladados en un camión desde las bodegas de la Policía de Guayaquil hasta una empresa de gestión ambiental, en Quito. Uniformados con cascos, chalecos antibalas y fusiles custodiaron el alcaloide durante su trayecto.

Al llegar a la industria, los bloques de cocaína fueron desmontados del camión. Personal técnico realizó una prueba química para comprobar que cada paquete sea de droga. También verificó el peso.

Finalmente, todo el cargamento ilícito fue colocado en una pala mecánica y arrojado a un incinerador industrial. De esa forma, el jueves pasado se destruyeron 9,3 toneladas de cocaína. Así lo informó el Ministerio del Interior.

Un día después se conoció que este proceso de incineración fue parte de las 100 toneladas de narcótico que se prevé destruir durante los próximos dos meses. Giovanni Ponce, director nacional de Investigación Antidrogas, indicó que se cuenta con un presupuesto de USD 70 000 para eso.

Según el ministro del Interior, Patricio Carrillo, la droga destruida fue aprehendida en Guayas, durante operativos ejecutados por agentes de la Unidad Nacional de Investigación Antidrogas y con la Coordinación Europea (Uiace).
Agentes Antinarcóticos saben que el valor de la droga incinerada el jueves era de USD 18,8 millones en el Ecuador y al llegar a su destino, en Europa, su valor hubiese sido de USD 340 millones.

La incineración de la droga consistió “en la combustión completa de los estupefacientes hasta que se conviertan en cenizas. Ese proceso se realiza en gestores ambientales, cuyos hornos proporcionan temperaturas de aproximadamente 850° a 1100 °C de temperatura”, indicó el Ministerio del Interior.

Carrillo explicó que el Gobierno prevé un proyecto para construir un centro especializado para la destrucción de la droga incautada en las intervenciones policiales.

“La droga se decomisa en las costas del Pacífico, en la cercanía a los puertos y la frontera, pero tenemos que trasladarla a la Sierra, donde están los hornos. Queremos tener un horno allá y el proyecto entrará en construcción, por la cantidad de sustancias ilícitas que estamos incautando”, señaló.

Las cifras de destrucciones

Durante 2021, se incineraron 104 toneladas de estupefacientes. En cambio, desde enero hasta el 21 de abril de este año se han quemado 46 toneladas, a escala nacional.

Por ejemplo, el 3 de diciembre de 2021 se eliminaron 7,2 toneladas de droga. Ese narcótico fue incautado en diferentes operativos policiales, en Guayaquil.

Los métodos

Existen dos mecanismos para eliminar la droga incautada. El primero es la encapsulación. Esto consiste en triturar el narcótico y juntarlo con cemento y otros aditivos. Esa mezcla se arroja a un vertedero de seguridad donde se conforma una macroencapsulación en capas de 20 centímetros de espesor y se obtiene una losa dura.

“Esto garantiza la destrucción total de la sustancia y su confinamiento definitivo bajo toneladas de hormigón”, indicó la Dirección Antinarcóticos. Ese hormigón, incluso, puede utilizarse en construcciones de obras civiles.

La última vez que se usó ese mecanismo fue el 16 de marzo de este año. En esa ocasión, se eliminaron 1,3 toneladas de cocaína.

En cambio, el segundo método es la incineración de la droga. Este procedimiento se realiza en una empresa de gestión ambiental. Los paquetes de alcaloides se introducen, con la ayuda de una pala metálica, en un horno especial.

La ceniza que queda es desechada mediante un proceso de gestión ambiental. Según la Policía Antinarcóticos, al quemar la droga se inactivan todos los compuestos químicos del narcótico.

Todo el procedimiento debe ser supervisado por un juez, un delegado de la Función Judicial, funcionarios de Fiscalía y de la Policía.

Para cada destrucción se requiere de una orden judicial. Así lo señala el Código Integral Penal.