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¿Se puede volver a florecer luego del femicidio? La respuesta inmediata luego del delito es no. Pero, en esa búsqueda, las madres de víctimas de este delito se vuelven voces infranqueables.
El dolor se convierte en semilla para una meta fija: que la lista de casos no se engrose. Este 13 de enero de 2025, Esperanza, un pódcast de EL COMERCIO, comparte una nueva historia de búsqueda de justicia: ‘Primavera’, la cuarta entrega.
María Ortiz perdió a su hija, Cristina, hace poco más de cuatro años. La mujer estaba embarazada, luego de años de intentar ser madre.
A poco de alumbrar a su hijo fue asesinada. El proceso legal apunta al progenitor del pequeño.
En múltiples ocasiones, el hombre insistió que el niño no debía nacer. Ella no le exigió una corresponsabilidad, solo era feliz por el sueño cumplido. No obstante, luego de un par de meses de ausencia, él la volvió a buscar.
El día que ella desapareció y luego fue asesinada, él le ofreció entregar un rubro para los gastos del embarazo.
De las 214 víctimas de femicidio registradas en Ecuador, entre el 1 de enero y el 15 de noviembre de 2024, por la Fundación Aldea, 10 estaban embarazadas.
En ese camino, las alertas se fueron configurando. María recuerda que él era un hombre convencido de que podía tomar a las mujeres cuando le “diera la gana” e, incluso, había golpeado a su madre.
El hecho se produjo, irónicamente, como repite su madre, un 25 de noviembre, durante el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
María es una de las integrantes de la Fundación Madres Coraje, que surgió en 2022, con progenitoras de víctimas de femicidio.
Ella recuerda que antes de unirse al grupo, se sentía sola, sin respaldo. A ellas, el dolor las unió y, de a poco, se transformó. Hoy, a la par de exigir justicia, dan charlas y llevan el mensaje contra la violencia de género.
El abogado José Portugal detalla que la pena por el delito de femicidio es de 22 a 26 años, según las circunstancias de la infracción.
Que una mujer haya estado embarazada se considera como una circunstancia agravante, con lo que se aplica la pena máxima aumentada en un tercio.
‘Esperando el verano: trayectorias de los niños, niñas y adolescentes víctimas de femicidio en Ecuador’ es un estudio presentado por Aldea y Unicef en 2024. Este parte de información levantada con 76 familias.
De ese grupo, 42 tienen sentencia ejecutoriada: 30 son por femicidio; cinco, por homicidio, asesinato, etc. y siete están en apelación. La sentencia máxima que se registra por femicidio es de 36 años, con agravantes.
De los casos restantes, 10 están en fases iniciales del proceso judicial (indagación previa, instrucción fiscal o preparatoria de juicio).
Además, cinco se encuentran en juicio (al momento de la entrevista). En ocho, el femicida se encontraba prófugo y ocho, cerrados por suicidio del femicida. Otras tres personas no siguieron el proceso judicial.
Según la norma constitucional en Ecuador, las víctimas de femicidio tienen derecho a reparación integral, lo que incluye el conocimiento de la verdad sobre los hechos; es decir, un debido proceso judicial para el acceso a la justicia.
En el país, desde el 2024, se cuenta con la Ley de Contención, Acompañamiento y Reparación Transformadora e Integral a Hijas, Hijos, Madres, Padres y Demás Familiares de Víctimas de Femicidio y Otras Muertes Violentas por Razones de Género.
Sin embargo, como corroboran las Madres Coraje, aún esperan por una ejecución de la normativa. En el caso de Cristina, el hombre aún está prófugo. María, en medio de su lucha, se sostiene de sus nietos.
El llanto que la invade a María en las noches, dice, la impulsa a apretar las manos. “Ponernos hombro con hombro, gritar juntas, darnos fuerza y valor”.
Ahora, comparte la madre, todas gritan por sus hijas. Aunque un hecho tan doloroso no se puede borrar, de ahí han nacido nuevos caminos.
“La sociedad se olvida, la justicia se olvida, pero las madres seguimos luchando. Les recordamos a las autoridades que nuestras hijas merecen una justicia“.
Esperanza es un pódcast quincenal, que recoge las voces de mujeres sobrevivientes de violencia de género, así como de aquellas víctimas colaterales del resultado máximo de este panorama: el femicidio.
Esta cuarta entrega deja en evidencia los faltantes en el proceso por encontrar justicia y, además, las alertas que van marcando los autores de femicidios.
Los capítulos están disponibles en plataformas de pódcast, como Spotify.