7 de August de 2011 00:02

Militares se entrenan en tareas policiales

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Un automóvil blanco se detiene por orden de un militar. El soldado les pide a sus tres ocupantes que bajen del vehículo para una requisa. A uno de ellos le exigen que se saque la gorra y ponga las manos sobre el auto para cachearlo. El resto recibe la misma orden, mientras otro uniformado solicita su cédula de identidad.

“Qué bueno que hagan estos controles”, dice entre bromas una de las personas requisadas, que es un miembro del Ejército que participa en el simulacro. Se trata de 120 militares que se capacitan en el curso de Policías Militares en la Brigada de Infantería N° 13 Pichincha, en el Fuerte Atahualpa (Machachi). El objetivo de esta instrucción, que dura 12 días, es reforzar el Batallón de Policías Militares. Ellos patrullarán en sectores urbanos, en Quito. El Ejército ha capacitado, desde abril, a 360 soldados en este fuerte. Según el coronel Germán Gálvez, jefe de la Brigada, se han realizado tres cursos. Este último es el cuarto, que terminará el próximo 13 de agosto.

El grupo dará apoyo a la Policía en la lucha antidelincuencial: se encargarán del control de armas. El coronel Eraldo Vera, comandante del Grupo Operacional 4.6 Quito, dijo que el Batallón de Policías Militares funcionará al 100% desde mañana. Ellos, alrededor de 1 000 efectivos, han operado desde el 2 de agosto. Se suman a otros 1 000 soldados que han hecho control de armas hace seis meses. Junto a estos controles, se harán operativos de ‘alto impacto’. Tendrán como finalidad desarticular bandas organizadas y estarán a cargo de las fuerzas especiales del Ejército. Ellos también han recibido la instrucción de Policía Militar.

Entre tanto, el ejercicio sigue. Uno de los soldados exclama: “conductor del auto, que lo acompañe en la revisión”. El militar revisa debajo de los asientos, los compartimentos del motor, la cajuela... Otro de los soldados lleva un perro entrenado para percibir sustancias extrañas.

“Yo me encargo de pedir los documentos y verlos en mi mesa de registro”, dice un uniformado que tiene en sus manos un papel con borrones. Esa lista, cuando se hagan los operativos reales, tendrá nombres y fotos de personas más buscadas por la justicia.

Retenes similares se montarán para la revisión de armas. Uno de estos pelotones, explica el teniente Paúl Cárdenas, instructor del curso de Policía Militar, contará con alrededor de 26 hombres, dependiendo de la situación y el lugar en donde se los monte.

Este contingente es entrenado por personal de la Policía Militar Ministerial, de la Policía Judicial y de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos. Los aspirantes han recibido capacitación con un 70% de personal militar y 30% de civil. El pénsum que recibieron los soldados (tienen clases de 07:00 a 16:30) incluye el conocimiento de armas y tiro, procedimientos de la Policía Militar, legislación militar, entre otras.

Las clases de tiro

Para llevar a cabo uno de los ejercicios de tiro, el fuerte cuenta con un polígono, de 200 metros de largo. La pista, entre tierra y pasto, tiene puntos desde los cuales se ejecutan tiros a corta y larga distancias. En la parte frontal del sitio se encuentran 11 siluetas negras impresas en papel. Cada una representa a un rehén y los secuestradores son formas de metal, ubicadas a lo largo de la pista. En cuestión de segundos un militar se desplaza para rescatar a los secuestrados mientras dispara su pistola 9 milímetros.

Juan Villegas, comandante de la Brigada, también participa. Dice que el entrenamiento es para todo el personal, incluyendo a los policías militares. “Ellos no están autorizados a disparar, salvo en casos extremos”, destaca Villegas. Por ello, los aspirantes de estos cursos han recibido, dentro de sus instrucciones, derechos humanos para no violentar a ningún ciudadano en los operativos.

Los policías militares llevarán pistolas de 9 milímetros y fusiles HK. Pero no todos los miembros de los pelotones (26 soldados) portarán estas armas. Entre ellos está el sargento segundo Rolando Herrera. Él lleva un casco, un chaleco, un tolete y un escudo. Herrera es policía militar y recibió instrucción en el Ministerio de Defensa. “Nosotros nos preparamos durante tres meses y este curso es un reentrenamiento”, explica el uniformado, al terminar un simulacro antimotines. Esta instrucción también forma parte de la capacitación que reciben los militares en este curso. A más del control de armas, ellos pueden reprimir una manifestación.


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